Cómo empezar en el mundo del «hazlo tú mismo» (DIY) en tu coche
Si te has visto tentado a meterle mano al coche, en este artículo te doy las claves para empezar y sufrir el mínimo posible de disgustos. El hazlo tú mismo está muy bien si tienes claro lo que hay que hacer y lo que necesitarás.

Como multipropietario de coches usados, desde bien temprano he tenido que solucionar por mi cuenta más de un problema o realizar alguna mejora. Las razones del hazlo tú mismo son variadas: evitar que me metieran un palo en un taller (sobre todo en relación al coste de las piezas o recambios), que era algo muy concreto, que parecía fácil... Casi siempre fue con éxito.
Trataré de reunir en estas líneas lo más importante de esa experiencia, por si puede servirle a alguien, desde lo más sencillo -como colocar pequeños gadgets de Aliexpress- hasta cosas más bien complicadas. Una de las primeras cosas que necesitas conocer es el número de bastidor (VIN en inglés) y los detalles concretos que identifican tu coche respecto a todos sus semejantes.
Pondré como ejemplo mi Toyota Paseo. El número de bastidor es JT163EL54xxxxxxxx, y eso le identifica de forma única en todo el mundo. Pero este mejunje de números esconde más cosas que se pueden obtener en sitios como vindecoderz.com, como dónde se fabricó, qué tipo es, y más cosas que no son evidentes y se calculan contra base de datos.

Lo que los números de bastidor esconden
Con esa herramienta obtengo que es un Paseo Coupé, motor 1.5 de 90 CV o 5E-FE, tipo EL54L-DCMSKW, volante a la izquierda, transmisión manual, color exterior 6N7 e interior FZ15. Hasta me saca la fecha de fabricación, que es, curiosamente, casi un año anterior a cuando se matriculó -esto lo dejo como anécdota.
A la hora de buscar ciertos recambios, es muy importante que use cierta información, por si acabo comprando sin querer piezas de una versión canadiense o japonesa que no son compatibles con mi unidad. En el caso concreto de Toyota, las referencias de recambio o part numberson caracteres alfanuméricos de cinco en cinco, o bien xxxxx-xxxxx o si no, xxxxxxxxxx.
Con esa información puedo encontrar piezas con más precisión. Supongamos que necesito el alternador, el mismo número de referencia (27060-11250) me vale en Toyota, en un recambista independiente que sirve piezas originales -como Amayama-, o para obtener recambios equivalentes en cualquier sentido. Todo gracias a un chorizo de 17 letras y números. En el caso de coches que vengan de EEUU, es FUNDAMENTAL conocer el año del model year.

Además de en la documentación del coche, encontraremos los números de bastidor en el vano motor, y más vale que coincidan...
En algunas marcas, con el número de bastidor se puede obtener una lista completa de todos los elementos de equipamiento que tiene de fábrica, como en Kia o Mercedes-Benz, y con un nivel de detalle muy elevado. Esto es muy útil cuando se trata de modelos que se han vendido en muchos mercados diferentes.
Con eso podemos empezar para adquirir recambios o piezas con menor temor a equivocarnos. Una vez que estén en nuestras manos necesitaremos básicamente las herramientas necesarias y conocimientos para desmontar, montar y lo más importante, no romper nada. Si un tercero tiene que enmendar una pifia, el ahorro no va a estar nada claro.
En el mejor de los casos, podremos hacernos con un manual de taller en forma de libro físico, aunque no suelen ser baratos, y pueden ser muy difíciles de encontrar. A veces, no queda más remedio que usar una versión escaneada y/o en PDF, si la legislación te lo permite. Si es un número razonable de páginas, nos podemos plantear imprimirlo, pero algunos tienen casi 1.000 páginas. Hay que valorarlo, y siempre respetando las leyes aplicables.

Manuales de taller en eBay
En el caso del Toyota Paseo, sólo los encontré de la versión americana, y no es fácil comprarlo por menos de 100 euros puesto en casa si están impecables. Aceptando algún desperfecto, por algo más de 50 euros se pueden conseguir. ¿Y si no hay forma de conseguir el original? Puede haberlo de una editorial independiente.
Por ejemplo, la editorial británica Haynes ha editado muchos libros de reparación y mantenimiento, tanto de coches como de motocicletas, y es uno de los primeros lugares donde miraría. De mi flota encontré libros para cuatro de ellos, aunque en el caso de la Kia Carnival fue un fastidio que el motor diésel no saliese en una triste página, sólo los gasolina se mencionan porque cubre modelos americanos.
Si no hay ni una cosa ni la otra, tocará «usar pico y pala» para documentarnos en foros de propietarios, tutoriales en vídeo, blogs personales... lo que sea, y eso sí, tocará usar la lengua de Shakespeare o un traductor competente. Algunos vendedores de recambios tienen sus propias guías de montaje y desmontaje, como sucede con Autodoc. Recomiendo no hacer las cosas a la aventura si no queda más remedio.

Un mecánico profesional cobra, en parte, porque sabe qué tornillo apretar y cómo apretarlo. Imagen: Freepik
Necesitaremos algo más que las manos y los ojos
Otra cuestión peliaguda es la de las herramientas. Muchísimas operaciones se pueden realizar con un par de destornilladores (planos y de estrella), alicates, llaves fijas o inglesa, bridas, y útiles de plástico que sirven para levantar piezas cogidas con grapas en el interior. A partir de ahí, la cosa se complica.
Puede llegar el punto en el que no se pueda avanzar si una caja de herramientas en condiciones, bien porque nos falta una medida exacta, porque no podemos aplicar la fuerza suficiente -tornillo que no se mueve o peor, empezamos a mellarlo-, no nos cabe la mano... Para todo lo que pasa del nivel fácil hace falta un buen maletín con distintas medidas, vasos y prolongadores.
Cuando se trata de piezas de las que depende nuestro pellejo, como frenos, dirección, suspensión, transmisión o mecánica, no bastará con un maletín básico, y pueden hacer falta útiles muy concretos como compresores de muelles, pistola neumática, llave dinamométrica... y eso si no tenemos que elevar el coche. Si no sabes lo que haces, o no tienes seguro que podrás completar todos los pasos, el mejor consejo que puedo dar es: no lo hagas.
Interiores y sistema eléctrico
Puede que no tengas que hacer nada de mecánica y todo sea exclusivamente en el interior, sin miedo a una multa ni a romper nada demasiado caro. En los coches de cierta edad esto es relativamente fácil, y cuanto más modernos son, más se complica desmontar cualquier cosa y más cuidado hay que tener.
Conviene tener nociones básicas de electricidad, como saber qué es una masa -conexiones a negativo-, por qué los cables son de colorines y qué significan, dónde están las cajas de fusibles y para qué sirven, conectar y desconectar la batería, comprobar continuidad en un circuito o medir voltaje... esto es lo básico de lo básico. Un multímetro no puede faltar en la caja de herramientas.
Como norma general, hay que ir con pies de plomo, porque los interiores son relativamente delicados, no todo está cogido con tornillos, sino grapas de plástico, y los manazas suelen cargarse alguna y dejan componentes sueltos, o se cargan algún cable, o pierden algo en un sitio donde es muy difícil entrar. Actúa como si estuvieses desactivando una bomba de película.

Este es un clásico a la hora de instalar una radio, el conector ISO de 16 pines, que facilita (o complica) cambiar la original por una universal
Algunas operaciones requieren un conocimiento más avanzado de para qué sirve cada cable y a dónde va, y para ello es necesario contar con el esquema eléctrico. Su interpretación requiere algo de entrenamiento y no siempre es elemental. Algunas averías que denominaremos con muchas palabra malsonantes dependen de ello.
En coches de los últimos 30-40 años, a nada que se construyesen con un mínimo de cariño, los cables irán agrupados por mazos y de extremo a extremo habrá conectores que sólo entran de una forma. Si se trata de algo más antiguo, o víctima de una enorme chapuza, sólo Manitú sabe a qué nos podríamos enfrentar, incluso para instalar una radio nueva.
A modo de resumen, el hazlo tú mismo puede ser muy enriquecedor y entretenido, nos vendrá bien para aprender y ahorrar un dinero, o dejar el coche más a nuestro gusto o añadirle una función que no tenía. Para todo lo demás existen los profesionales, y puede que buscar a los adecuados nos lleve un tiempo entre mandar correos, guasaps o hacer llamadas. ¡Suerte!
