Todos miran la batería al comprar un coche eléctrico usado, pero la avería de 12.000 euros suele estar en otro sitio
La reclamación más cara en un coche eléctrico usado, 12.000 euros, no fue por la batería. Un interesante informe revela que sensores, cierres y cargadores integrados fallan más que el componente de alto voltaje. Los compradores deberían mirar más allá de la capacidad restante antes de decidirse.

Desde que los coches eléctricos empezaron a despegar hace unos años, nos han venido bombardeando con los importantes problemas que suponen, y especialmente apuntando a la batería. Los modelos de cero emisiones tienen en la batería al componente más caro que, sin duda alguna, es la gran diferencia comparado con un modelo de combustión tradicional.
Porque, en estos un tanque de combustible nunca llegará a costar por encima de los 15.000 euros. De hecho, el más caro ni se acercará a esta cifra. Pero también hay otra importante verdad y es que cada vez son más los fabricantes que están otorgando mayores garantías a las baterías, lo cual no significa que vayan a fallar, sino todo lo contrario. Ofrecen grandes períodos de tiempo y suben la apuesta asumiendo al sustitución si fallara.

La obsesión por la batería, un mito a medias
Incluso, los que buscan coches eléctricos de ocasión, lo que primero miran es, precisamente, el estado de la batería. Es comprensible, teniendo en cuenta que es el componente más caro, como para no hacerlo. Pero un informe ha revelado que la mayoría de las reclamaciones por averías en vehículos eléctricos no tienen nada que ver con la batería de tracción.
Un ejemplo absolutamente verídico es el de la reclamación de garantía más cara jamás registrada en un coche eléctrico usado ascendió a 12.000 euros. ¿La batería? Ni rozarla. El problema estaba en el cargador integrado, una pieza de la que nadie habla en el concesionario pero que puede vaciarte la cuenta corriente igual de rápido.
Es la paradoja del comprador de eléctricos de segunda mano: entra a mirar el coche obsesionado con el estado de la batería -el que todo el mundo teme- y termina averiado por un sensor, un cierre centralizado o una batería de 12 V. Cosas de coche viejo, vamos. Las mismas que llevan averiándose desde que existe el automóvil de combustión.
Un proveedor británico de garantías extendidas ha analizado sus reclamaciones de eléctricos usados y la conclusión desmonta el mito de un plumazo: tres de las cinco averías más habituales no tienen absolutamente nada de exclusivo del eléctrico. Sensores, cierre centralizado y batería auxiliar de 12 V aparecen en cualquier coche con motor de gasolina o diésel. El eléctrico, en ese sentido, no es más frágil.

El cargador integrado, el verdadero punto débil
Donde sí aprieta el zapato es en el cargador integrado, el componente que transforma la corriente alterna del punto de carga en corriente continua para la batería. Aquí la broma se acaba: el coste medio de reparación se sitúa en 2.527 euros, prácticamente un sueldo. Y la reclamación más cara del estudio, esos 12.000 euros iniciales, salió precisamente de ahí.
La batería de alto voltaje: cara, pero no la más habitual
La batería de alto voltaje, la gran protagonista del miedo colectivo, ni siquiera entra en el top 5 de averías más frecuentes. Cuando falla -porque falla, aunque poco- la cuenta duele: 7.535 euros de media. Para un Volkswagen ID.3 o un Tesla Model 3 con unos seis años encima, eso equivale fácilmente a la mitad de su valor residual. De ahí que el miedo persista, aunque las estadísticas digan que hay motivos más urgentes para preocuparse.
El chasis, el gran olvidado
Y luego está el chasis, el gran olvidado de estas conversaciones. Los brazos de control fallan con una frecuencia notable: 1.440 euros de media, hasta 4.822 euros en el peor de los casos, una cifra que encaja perfectamente con una berlina premium a la que le han tocado varios brazos a la vez.
Tiene su lógica: los eléctricos pesan más por culpa de la batería, y ese peso extra se lo cobran los neumáticos, los frenos y la suspensión con intereses.
| Posición | Subgrupo | Defecto | Reclamación de reparación promedio | Reclamación de reparación más alta |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Electrónica | Sensores | 948 € | 3.829 € |
| 2 | Electrónica | Cierre centralizado | 1.053 € | 4.750 € |
| 3 | Específico de EV | Cargador de a bordo | 2.527 € | 12.241 € |
| 4 | Chasis | Brazos suspensión | 1.440 € | 4.822 € |
| 5 | Instalación eléctrica | Batería 12V | 624 € | 1.155 € |
Datos proporcionados en el análisis de Warrantywise.
Qué mirar antes de comprar
La conclusión práctica es tan sencilla como poco seguida: antes de comprar, mira más allá del informe de salud de la batería. Revisa el desgaste de los neumáticos, presta atención a ruidos raros en la suspensión durante la prueba de manejo, comprueba que el coche no tire hacia un lado y exige el historial de mantenimiento completo.
Un motor eléctrico tiene menos piezas móviles que uno de combustión, sí, pero el resto del coche se desgasta igual. En algunas zonas, incluso más.
El contexto tampoco ayuda: las reclamaciones de garantía en eléctricos subieron un 10,7 % entre 2024 y 2025, y este proveedor de garantías no lo atribuye solo a la tecnología del coche, sino a la inflación, el precio de los recambios y unas tarifas de taller cada vez más altas.
La batería seguirá siendo la primera pregunta de todo comprador de coches eléctricos de segunda mano, y no está mal que lo sea. Pero si de verdad quieres evitar sustos, deja de mirar solo la capacidad restante y empieza a mirar el historial de mantenimiento, la ITV y las condiciones de la garantía. La próxima avería que te arruine el mes probablemente no llevará la etiqueta de «batería».

