IndyCarPalou vuelve a casa: Barcelona firma un acuerdo de 10 años para una carrera de IndyCar
El Circuit de Barcelona-Catalunya ha anunciado un acuerdo histórico para acoger durante una década el Gran Premio de IndyCar de Barcelona, la primera prueba europea del campeonato en dos décadas. Álex Palou, pentacampeón de la categoría, será la gran atracción del evento.

Ya no es una broma de internet, un deseo en voz alta, un rumor sin fundamento, una opción lejana, una negociación en curso o un secreto a voces. Ya es una realidad: del 16 al 18 de julio de 2027, el Circuit de Barcelona-Catalunya acogerá por primera vez un evento de la IndyCar Series, como parte de un acuerdo multianual sin precedentes en España que permitirá a Álex Palou competir ante su público tras hacer historia en los Estados Unidos con cinco títulos en los últimos seis años. Ha nacido el IndyCar Grand Prix of Barcelona.
Este histórico acuerdo, adelantado por numerosos medios de comunicación a lo largo de la semana tras una primicia de El Periódico y por la propia Generalitat de Catalunya, ha sido ratificado este viernes con un acto oficial en las instalaciones de Montmeló, que ha contado con la presencia de Palou, del CEO de la categoría Mark Miles y de Salvador Illa, presidente de la Generalitat, entre otras instituciones. La confirmación de esta cita ha llegado pocas horas antes de que se publique el calendario completo para la temporada 2027 de IndyCar, y lo ha hecho con un dato arrollador: el contrato que une a ambas partes tendrá una duración de diez años, siendo la carrera con la vinculación contractual más duradera dentro del campeonato.
La prueba de Barcelona será la primera aventura de la IndyCar Series fuera de territorio norteamericano desde la última edición del Sao Paulo Indy 300 en 2013, disputado en un trazado urbano. A su vez, será el séptimo recinto europeo de la historia en acoger a los monoplazas estadounidenses bajo sus distintas denominaciones y organismos, algo que sucedió por última vez en la temporada final de Champ Car en 2007, en los trazados de Assen y Zolder. Esta categoría llegó a agendar una visita al Circuito de Jerez para 2008, pero la reunificación que tuvo lugar con IndyCar en febrero de ese año tras 12 años de competición paralela anuló aquellos planes. Con anterioridad, Silverstone (1978), Brands Hatch (1978 y 2003) y los óvalos de Lausitz (2001 y 2003) y Rockingham (2001 y 2002) también acogieron carreras de los 'indy cars'.
La incorporación de Barcelona supone un hito para la administración Penske, que había llevado a cabo varias negociaciones al respecto sin ningún éxito. El fiasco del evento cancelado en Brasilia en 2015, así como otros anteriores, todavía pesa, y la categoría no tiene intención de competir allí donde las condiciones económicas para sus equipos no sean ventajosas, algo que ha dado al traste con la posibilidad de correr en Argentina, Brasil o México en los últimos años. Rara vez se había explorado la via europea en este periodo, más allá de algunos rumores recurrentes desde Italia que nunca habían pasado de esa fase.
Una información de Racer asegura que los equipos recibirán un pago de entre 150.000 y 200.000 dólares por vehículo para sufragar los gastos del desplazamiento, lo que situaría ese particular desembolso en más de cuatro millones de dólares. A falta de conocer más pormenores del acuerdo, la existencia o no de un patrocinador y la implicación económica de la Generalitat, el Circuit de Barcelona-Catalunya vuelve a dar otro paso en su diversificación competitiva tras entrar en el régimen de alternancia bianual de la Fórmula 1, habiendo acogido recientemente dos exitosas pruebas del Mundial de Resistencia y del GT World Challenge Europe, y con la Fórmula E en el horizonte potencial.
Fotos: IndyCar Media
