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La Unión Europea responderá con dureza a aranceles de EEUU sobre coches europeos

El presidente estadounidense sigue buscando una excusa para poner trabas a la importación de coches europeos. La Unión Europea tiene preparadas medidas de respuesta si tal cosa ocurre, afectando a 35.000 millones de euros en importaciones desde los Estados Unidos.

Fábrica de Mercedes-Benz en Tuscaloosa (Alabama, Estados Unidos)

Hace un año que empezamos a hablar de las guerras comerciales que Estados Unidos ha empezado contra su principal rival, China, pero también con sus países vecinos del NAFTA/TLCAN e incluso la Unión Europea. El presidente Donald Trump no ha cejado en su empeño de seguir a lo suyo, mientras el comercio internacional va por otros derroteros.

Persiste el riesgo de una guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea que tenga consecuencias catastróficas para las dos potencias. Primero Trump quiso elevar los aranceles a los coches europeos a más del 20% con la excusa de la seguridad nacional y la interpretación retorcida de una ley de 1962.

Una vez que parece claro que los fabricantes europeos no son una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, la excusa es el pulso que se echan los dos bloques económicos en relación a los gigantes de la aviación, Boeing y Airbus. Y este problema viene de largo, más de 15 años, que aún se está decidiendo en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Mary Barra, CEO de General Motors, junto a Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Estados Unidos acusa a la Unión Europea de haber concedido subsidios a Airbus, un consorcio de empresas aeronáuticas de la UE y que es el principal competidor de Boeing. Dichos subsidios han afectado al rendimiento de Boeing, a tardar más en presentar sus productos a las aerolíneas, y a perder pedidos y miles de millones de dólares.

Pero la Unión Europea ha hecho lo mismo, acusar a los Estados Unidos de haber concedido ayudas a Boeing, que es una empresa privada, lo cual ha afectado a Airbus y a su rendimiento comercial. Los estadounidenses creen que la OMC fallará a su favor y le permitirá establecer aranceles contra productos europeos como compensación.

Ya vivimos el primer paso de la guerra comercial cuando Estados Unidos incrementó los aranceles al acero al 25% y al aluminio al 10%. La Unión Europea respondió incrementando los aranceles en productos estadounidenses tales como las motocicletas de más de 500 cc, Bourbon, vehículos comerciales con motor diésel, espejos retrovisores o cristales laminados de seguridad.

Cecilia Malmstrom, comisaria de comercio de la Comisión Europea

Este incremento arancelario no benefició a nadie. Los fabricantes estadounidenses tuvieron que incrementar los precios de sus coches (o perder dinero) ya que el acero y aluminio europeos (con contratos que duran años) habían subido de precio. Además, tanto la Indian como Harley-Davidson han tenido que relocalizar su producción para poder seguir siendo competitivos en Europa. Temporalmente se han "comido" la diferencia de precios por los aranceles a costa de su margen.

¿Y si Estados Unidos aumenta los aranceles a los coches europeos? Como vienen avisando los diplomáticos de la UE, sería como pinchar en hueso. La Unión Europea ofrecerá una respuesta a todo incremento arancelario que imponga Estados Unidos al margen de las normas de la OMC, no se quedará cruzada de brazos.

La comisaria de comercio, Cecilia Malmstrom, ha dicho que está preparándose una lista de bienes estadounidenses por un valor de 35.000 millones de euros que serían cargados con más aranceles si Trump castiga a las automovilísticas europeas. Las que más saldrían perdiendo serían las firmas Premium, especialmente de Alemania, aunque la mayoría de lo que venden en EEUU ya se fabrica allí con mano de obra estadounidense.

Fabricación del Jeep Renegade en Melfi (Italia)

Los fabricantes son los primeros interesados en que no se incrementen las tensiones comerciales entre ambos bloques porque perjudica a su negocio. Ni siquiera los fabricantes estadounidenses (General Motors, Fiat Chrysler y Ford) se verían beneficiados por un incremento de los precios de los coches alemanes, ingleses o italianos. Para los franceses no es un problema ahora, pero lo es de cada a su implantación de nuevo en aquel país.

Por su parte, la Unión Europea tiene otro problema doméstico, el más que probable "Brexit". El sucesor de la primera ministra, Theresa May, será Boris Johnson, lo más parecido a un Donald Trump en versión británica (hasta tuvo la doble nacionalidad estadounidense). Johnson defiende un "Brexit" al final de octubre, con acuerdo con la UE o sin él, y desde Bruselas vuelven a pedir que se les bajen los humos, no beneficiará ni a un lado ni al otro.

Los políticos populistas que nos toca sufrir en nuestros días están luchando contra décadas de avances en un comercio más fácil entre naciones y bloques económicos. La Unión Europea, por ejemplo, está en vías de comerciar casi sin restricciones con países tan lejanos como Canadá, Corea del Sur o Japón, y se supone que ambas partes salen ganando.

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