El primer supercoche de Mónaco tenía un V12 Lamborghini: uno de sus cinco especiales ejemplares busca dueño
Uno de los supercoches más desconocidos de los noventa aparece en la subasta de Broad Arrow, restaurado hasta volver a recuperar su color de carrocería de origen preservando su interior de cuero rojo, un modelo que aspiró a competir en Le Mans.

En el mundo de las subastas aparecen de vez en cuando coches que parecían perdidos con el paso del tiempo, rarezas que salen de colecciones privadas o piezas que pensabas que jamás volverías a hablar de ellas. Y en la próxima de Broad Arrow Auctions ha aparecido una de esas: una de las cinco unidades producidas del MCA Centenaire de 1990, el primer supercoche de una marca monegasca.
MCA - Monte Carlo Automotive - fue fundada por Fulvio-Maria Ballabio, ex piloto de Fórmula 2, Fórmula 3000, Le Mans y Champ Car. Como director técnico estuvo nada menos que Carlo Chiti, ex ingeniero de la Scuderia Ferrari y de la mítica Autodelta (y fundador de la menos ilustre Motori Moderni, la cual lideró en aquellos años motorizando a algunos equipos de Fórmula 1 como Minardi u Osella), junto a nombres como Perluigi Corbari, Marcel Zunino y el ex piloto Guglielmo Bellasi.

Aparece a subasta un MCA Centenaire muy especial
De toda esa conjunción de talento italiano y cuatro años de desarrollo nació el MCA Centenaire, el primer supercoche matriculado de calle con chasis de fibra de carbono y hecho en Mónaco ya que la sede estaba en el distrito de Fontvieille. El coche recibió este nombre ya que salió en 1990, coincidiendo con el centenario del Automobile Club de Monaco, siendo presentado a un gran coleccionista de coches como es Alberto II, entonces aún príncipe regente. Ahora bien, la cuestión más importante de un superdeportivo es, por supuesto, el motor que lo mueve - al coche físicamente y al conductor emocionalmente.
Ballabio alcanzó un acuerdo de suministro con Lamborghini y el MCA Centenaire llevaba el motor V12 5.2 - el mismo que llevaba el Lamborghini Countach 5000 QV. Según sus especificaciones oficiales, entregaba unos 455 CV de potencia, acoplado a una caja de cambios ZF de seis velocidades. Ahora bien, la carrocería, así como el acabado lujoso de su interior, lo hacía muy distinto del Countach con el que compartía mecánica.
Como otros supercoches apareció en Le Mans, aunque sin éxito
Durante el final de la década de los ochenta e inicios de los noventa se creó una gran efusividad en torno a este tipo de coches a medida que llegaban bestias como el Ferrari F40, el Lamborghini Diablo, el Porsche 959 o el Bugatti EB110, de manera que se planeó hacer una producción de 100 unidades. No obstante, ese mercado no fue tan benevolente y sólo se llegaron a fabricar cinco unidades.

De esas unidades, dos de ellas fueron preparadas para participar en las 24 Horas de Le Mans de 1993, inscritos como MIG M100 con motor Motori Moderni V12 (evidentemente, el mismo motor Lamborghini preparado por la empresa de Chiti). Pese a que llegó a alcanzar los 354 km/h en la recta de Mulsanne (incluso con las chicanes actuales, agregadas unos años antes), el coche no llegó a clasificar y jamás compitió en ningún lado.
El MCA Centenaire más especial de todos, regalado a su fundador
Esta es una de las unidades de calle y, posiblemente, la más especial de todas: se ha restaurado el color original Ivory White, además de respetar el interior forrado por completo de cuero rojo - los colores oficiales de Mónaco. Esta es la unidad original, el chasis que se utilizó para el desarrollo, test y la presentación del MCA Centenaire. Después se rebautizó como chasis EL0002 y estuvo en torno a una década en manos de Lamborghini en Sant’Agata Bolognese antes de regalárselo al propio Ballabio a principios de este milenio.
Tras un periodo en el que fue pintado de azul, ahora ha recuperado su color original y podrá ser tuyo, pues se subasta en el Zoute Concours Auction 2026 que tendrá lugar en Bélgica el 9 de octubre. Eso sí, si te interesa de veras, prepara la cartera: se estima que alcance un valor de entre 900.000 € y 1.200.000 €, casi nada para una curiosa pieza de historia del automovilismo y del propio Principado de Mónaco.
