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    Amores de juventud: el Lamborghini Countach

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    El Lamborghini Countach, uno de los reyes del automóvil.wheelsage.org

    Esta obra de arte creada por Ferruccio Lamborghini y Marcello Gandini supone la perfecta definición de superdeportivo.

    Fue la respuesta de la marca del toro al Ferrari 365 GTB/4, también conocido como Daytona, e impulsó la llegada del Testarossa.

    «¡Countach!». Eso fue lo primero que exclamó Ferruccio Lamborghini al ver el prototipo diseñado por Marcello Gandini. Una expresión que, en algunas regiones de Italia, significa algo así como «¡Madre mía!» y que en la época era muy utilizada por los hombres al ver a una mujer hermosa.

    Lo cierto es que el Lamborghini Countach no es sólo un hito en la historia de Lamborghini, sino también en la del mundo del motor en general. Esta bestia afilada y rebosante de carácter encandiló a todo el mundo cuando fue vista por primera vez en el Salón de Ginebra de 1971. Era algo especial, novedoso, atrayente. Y, en lo que a la marca boloñesa se refiere, supuso la confirmación de lo que el Miura había iniciado: que Ferrari tenía un rival a su altura y en su propia casa.

    El sucesor del Miura

    En la segunda mitad de los años 60, Lamborghini presentó el Miura, un bello coupé de dos puertas que se convirtió en un mito y el principal rival de los Ferrari de la época. A consecuencia de ello, la casa de Maranello reaccionó para recuperar el trono de las prestaciones puras, para lo cual lanzó el 365 GTB/4, más comúnmente conocido como Ferrari Daytona.

    La bestia modenesa montaba un motor delantero V12 de 357 CV y contaba con un habitáculo refinado en el que disfrutar a una velocidad máxima de 280 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos, lo que elevaba una vez más los estándares prestacionales en la cada vez más cruenta guerra de los superdeportivos.

    Así suena un Lamborghini Countach LP500S.

    Así las cosas, Ferruccio Lamborghini preparó su respuesta: el Lamborghini Countach LP500 diseñado por Marcello Gandini, de Bertone. Este primer prototipo, que fue presentado en Ginebra en 1971, contaba con chasis monocasco, motor V12 atmosférico longitudinal posterior (LP, longitudinale posteriore) -novedad en la marca- de cinco litros de cilindrada y 440 CV de potencia, pero la primera unidad de producción tardó tres años más en estar lista y sufrió numerosas modificaciones mecánicas.

    Lo que no cambió fue el concepto original, tanto de diseño como de carácter. El Countach era un prodigio estético, con una carrocería afilada y extremadamente baja y ancha que ensalzaba las prestaciones de un vehículo racial, radical, rabioso. Algo así como un Grupo C de calle.

    El primero de la saga

    Así las cosas, el LP500 dejó paso al LP400, que vio la luz en 1874 con un chasis tubular, carrocería de aluminio y motor V12 de 375 CV -el mismo que el del Miura-, que suponía una rebaja de potencia con respecto al prototipo inicial para mejorar la fiabilidad.

    Esa fiabilidad había quedado comprometida principalmente por problemas de refrigeración, por lo que también las tomas de aire se aumentaron de tamaño. En cambio, el diseño seguía siendo moderno e impactante, pero también limpio.

    Cuatro más y 16 años de historia

    En 1978 llegó una actualización denominada LP400S, que contaba básicamente con modificaciones exteriores que le otorgaban más espectacularidad, pero también más drag, y un incremento del ancho de los neumáticos. Ello, en la práctica, significaba que las prestaciones bajaban ligeramente con respecto al LP400.

    Lo más llamativo de este modelo era su alerón trasero en forma de flecha, que proporcionaba más carga aerodinámica, pero también la incorporación de unos descomunales Pirelli P7 de 345/35 en el eje trasero, lo que obligó a un rediseño de la suspensión y a la adición de unos pasos de rueda de fibra.

    Análisis exhaustivo del Lamborghini Countach en vídeo.

    El LP500S llegó en 1982 para paliar esa pérdida de rendimiento, incorporando para ello cambios mecánicos, que no externos. El motor vio incrementada su cilindrada hasta los 4754 cm3 gracias a un aumento de la carrera y el diámetro de los cilindros, rediseñándose además la cámara de combustión, reduciendo la relación de compresión, mejorando los árboles de levas y aumentando el tamaño de los seis carburadores Weber. Así, la potencia seguía fijada en 375 CV, pero el par motor subía.

    Dos años más tarde salía al mercado el novedoso Ferrari Testarossa, por lo que Lamborghini debía reaccionar de nuevo en una década en la que el reinado del universo de los deportivos era más intensa que nunca. Con ello en mente, la marca de Sant’Agata Bolognese presentó el LP500QV (Quattrovalvole) en 1985, dando un paso adelante en prestaciones y modernización mecánica.

    El motor llegó hasta los 5167 cm3 y 455 CV, aumentando primero el tamaño de los carburadores y sustituyéndolos posteriormente por una inyección electrónica Bosch K-Jetronic. Todo ello le colocaba, de nuevo, a la cabeza de los deportivos en cuanto a cifras y prestaciones se refiere, superando al Testarossa (390 CV) y al exclusivo 288 GTO (400 CV).

    La guinda del pastel llegó en 1988, dos años antes del cese de la producción del Countach con un total de 1975 unidades vendidas a lo largo de 16 años de trayectoria comercial. El Countach 25º aniversario celebraba el nacimiento de la marca y fue concebido ya bajo el control de Chrysler. A pesar de que se lanzó en edición limitada, terminó siendo el más vendido de la serie (657 unidades) y dio paso al Diablo con el comienzo de la década de los 90.

    Este modelo sufrió un rediseño profundo a nivel estético y mecánico, con mayor presencia de fibra de carbono, nuevas llantas, paragolpes y otros elementos de la carrocería y del interior, así como frenos y suspensiones, aunque no el motor, que se mantuvo con respecto al LP500QV, todo ello supervisado por un tal Horacio Pagani.

    A bordo del Countach

    Esta bestia del asfalto imponía nada más verlo e incluso antes de montarse en el habitáculo. Además de su diseño en forma de flecha, la musculatura de su carrocería y ruedas, la anchura y escasa altura de su planta o las puertas de apertura vertical dejaban con la boca abierta a todo aquel que tuviera el privilegio de situarse frente a uno.

    Ya dentro del Countach, la visibilidad delantera era notable, pero no así la trasera, pues la presencia del motor a la espalda y unos retrovisores exteriores casi testimoniales impedían saber con certeza lo que había detrás. Los asientos de piel encastrados en el habitáculo iban acorde a las expectativas y el resto del habitáculo estaba igualmente recubierto de cuero, aunque la funcionalidad primaba sobre el estilo o la sofisticación.

    «Dentro del habitáculo, el motor ruge sin contemplaciones y el chasis y la carrocería transmiten todas y cada una de las sensaciones»

    Una vez arrancado, el Countach era bestial y rebosaba carácter, rudeza incluso. La dirección no era asistida, el embrague era duro y la palanca de cambios igualmente áspera, con su disposición habitual de los deportivos al situar la primera marcha abajo a la izquierda. El ambiente dentro del habitáculo era igualmente «deportivo», con el motor rugiendo sin contemplaciones y el chasis y la carrocería transmitiendo todas y cada una de las sensaciones e irregularidades del asfalto.

    Sensaciones puras y duras, sin filtro alguno. Así era el Lamborghini Countach, que cuando comenzaba a ganar velocidad exigía aceleración precisa y medida para permitir al conductor sacar lo mejor de su potencial. En cuanto a su comportamiento dinámico, el Countach era noble y eficiente al máximo, generando una confianza y eficacia dignas del más exigente piloto. Los frenos acompañaban y todo ello hacía posible atacar las curvas sin temor y con la certeza de que el coche iba a responder del mejor modo posible ante nuestros caprichos.

    Todo lo que tenía de salvaje a nivel mecánico, el Countach lo compensaba con una nobleza dinámica intachable, convirtiendo la creación de Ferruccio Lamborghini en un icono y paradigma de los superdeportivos de los años 70 y 80… y de todos los tiempos.

    El primer prototipo del Countach sufrió algunas variaciones con respecto al que comenzó a producirse en 1974.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    Pocas traseras son tan poderosas e impactantes como la del Lamborghini Countach LP500S.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Lamborghini Countach