¿Por qué se cristalizan los frenos y cómo evitarlo o identificarlo?
Cuando hablamos de frenos, solemos prestar atención únicamente a su desgaste, pero la cristalización es un efecto igualmente importante y más común del que podríamos pensar. Te contamos cómo evitarlo o identificarlo.

Seguro que has leído en no pocas ocasiones que los frenos son un elemento clave en los vehículos y que por esa razón es necesario realizar un buen mantenimiento de los mismos. Es totalmente cierto, aunque también puede aplicarse a muchas otras partes de un automóvil.
Pero, generalmente, cuando hablamos del mantenimiento, el elemento estrella es el desgaste de las pinzas o, si no has hecho mucho caso a este, el de los discos. También puede que hayas leído o escuchado hablar sobre el fading o incluso el vapor lock, de los cuales te contamos más en este artículo de nuestro diccionario.
Las frenadas tipo F1, solo para situaciones de emergencia
Bueno, existe otro término más que conviene conocer y es el de «cristalización». Un efecto nocivo para los frenos y nuestra seguridad que es más habitual de lo que puede parecer.
¿Qué es la cristalización de los frenos?
Como seguro que has deducido, cuando algún elemento de los frenos se cristaliza, lo que ocurre no es que el metal del disco o el ferodo de las pastillas se convierta en cristal. En realidad, lo que sucede es que el material de fricción de la pastilla se sobrecalienta en exceso, endureciéndose y perdiendo rugosidad.
Este efecto es lo que conocemos como «cristalización», también conocido en ciertas ocasiones como el «fading» (desvanecimiento en inglés) anteriormente mencionado.
A modo de ejemplo, imaginemos una losa de hormigón que, originalmente, es rugosa y ofrece mucho agarre. Después se le aplica un tratamiento de pulido y queda muy lisa y, por tanto, también más resbaladiza. Esto mismo es lo que le ocurre a la pastilla de freno, que a consecuencia de ello pierde capacidad de fricción con el disco y, por tanto, pierde también capacidad de frenado.

¿Por qué se cristalizan los frenos?
Aunque ya te hemos avanzado la causa principal, es necesario profundizar un poco más en este asunto. Efectivamente, el sobrecalentamiento reiterado o intenso hace que el material de fricción pierda sus propiedades y se cristalice.
Esto suele ocurrir en bajadas largas por carreteras de montaña en las que es necesario frenar reiteradamente y con fuerza. Otros casos suelen ser una conducción deportiva por encima de las posibilidades del sistema de frenos del vehículo o una conducción urbana muy agresiva con frenadas bruscas y constantes.
Pero también influyen otras causas:
- Material de baja calidad que no soporta bien las temperaturas.
- Mala instalación o rodaje incorrecto, ya que las pastillas nuevas necesitan un periodo de asentamiento progresivo a la superficie del disco.
- Problemas en el sistema de frenos, como una pinza que no libera bien, un pistón averiado o un disco en mal estado.
Qué ocurre cuando los frenos se cristalizan
El primer indicio de unos frenos cristalizados es una reducción de la capacidad de retención del vehículo, aunque esto no tiene por qué traducirse en un pedal con mayor recorrido, como ocurre en los casos de vapor lock o líquido de frenos degradado.
Otro síntoma habitual es el chirrido persistente de los frenos al aplicar presión sobre el pedal, llegando incluso a producirse vibraciones en algunos casos.
Ahora bien, siempre hay distintos niveles de cristalización. Si esta es leve, suele bastar con desmontar las pastillas y lijar su superficie de contacto para eliminar la capa vitrificada. Si es más severa, entonces lo único razonable es reemplazar las pastillas y revisar los discos.

Cómo evitar la cristalización de los frenos
Después de haber analizado qué es la cristalización y por qué se produce, entender cómo evitarla es bastante sencillo:
- Conduce con normalidad, sin hacer ‘el cabra’, y utiliza el freno motor en los descensos largos.
- No te acostumbres a mantener el pie apoyado ligeramente en el pedal para no sobrecalentar los frenos.
- Utiliza pastillas de calidad.
- Cuando las cambies, conduce con calma hasta pasadas unas cuantas decenas de kilómetros (más si conduces por autovía, ya que prácticamente no habrás hecho uso del freno).
- Revisa periódicamente el sistema de frenos para evitar averías o defectos que afecten a las pastillas.
Al final es tan sencillo como no superar el umbral de fricción de los materiales que conforman el sistema de frenos. Este depende directamente de la temperatura y, si la superas, este perderá rendimiento y propiedades. ¿Cuál es la conclusión de todo esto? Un uso normal basta para evitar la cristalización de los frenos. Las frenadas tipo F1, solo para situaciones de emergencia.
