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    No, no sale a cuenta cambiar un coche histórico por uno eléctrico

    No, no sale a cuenta cambiar un coche histórico por uno eléctrico
    Un viejo Buick en una concentración de clásicosA S Morton (Flickr) CC BY
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    El futuro será totalmente eléctrico, pero durante mucho tiempo seguirán en la carretera viejos coches con motor de combustión interna que serán preservados más allá de la vida útil típica de 15-20 años. Cambiarlos por coches eléctricos no tiene mucho sentido.

    Los coches que van acumulando años y kilómetros cumplieron las normas que había cuando se fabricaron, pero estas han ido haciéndose obsoletas, siendo reemplazadas por otras más exigentes para proteger el medio ambiente, la salud pública y los recursos naturales.

    En consecuencia, recorrer kilómetros con ellos produce una contaminación más alta, pero el coste medioambiental de haberlos fabricado podemos considerarlo como amortizado. El daño ya está hecho y no tiene vuelta atrás. Además, no solemos hablar de coches que se usen mucho.

    Un estudio realizado en el Reino Unido por Footman James, especialista en seguros, ha realizado la comparación entre las emisiones que produce un modelo clásico respecto a cuánto cuesta un reemplazo del mismo, ya sea a baterías o con tecnología más moderna.

    De acuerdo a las cifras del estudio, decididamente no tiene mucho sentido reemplazar un coche antiguo de bajo kilometraje por otro que, sin haberse movido nada, ha producido emisiones para completar su fabricación desde las materias primas hasta un coche completo.

    Dando sus cifras por buenas, el típico clásico en el Reino Unido se mueve unos 2.000 kilómetros anuales, lo que produce unas emisiones de más de media tonelada de CO2. Dichas emisiones son fácilmente superadas por modelos actuales -con motor de combustión- que recorran distancias típicas de 10.000 a 20.000 km anuales.

    Estas cifras no se alejan mucho de la radiografía del coche clásico y sus propietarios en nuestro país que realizó la FEVA y que reprodujimos en Motor.es. En el caso de España es todavía menos, 1.000 kilómetros para los que tienen más de 30 años en las carreteras. Contaminar, contaminan poco en términos absolutos, en términos relativos poca discusión hay.

    Vehículos históricos y de colección expuestos en Retromóvil (2021)

    Siguiendo con las cifras aportadas por Footman James, fabricar un Volkswagen Golf produce 6,8 toneladas de carbono, equivalente a conducir más de 12 años con el clásico. En la práctica será algo menos, ya que los repuestos y aceite también tendrán emisiones asociadas.

    Pero ¿qué pasa si nos planteamos la sustitución de un coche histórico por uno totalmente eléctrico? Ponen como ejemplo el Polestar 2, que implica la emisión de 26 toneladas de CO2. En otras palabras, considerando 0 g/km en el eléctrico, la amortización ambiental llega en casi medio siglo, 46 años.

    El estudio cuestiona la capacidad técnica de las baterías para funcionar adecuadamente con 46 años, así que lo de compensar estaría difícil… si el kilometraje es el mismo. Si el Polestar 2 se usase muchísimo más, las matemáticas cambiarían. Y cambiarán según se vayan logrando procesos de construcción que resulten neutros, así como la cadena de suministro asociada.

    Un coche eléctrico como el Polestar 2 produce muchas emisiones al fabricarse, que se van compensando a lo largo de su vida útil, pero no con kilometrajes anuales bajos

    Terreno más pantanoso es el de las conversiones de clásicos en eléctricos, ya sea por avería permanente o no reparable de sus piezas originales, o por querer conducir un clásico pero con las ventajas propias de los coches modernos. Habrá que tener en cuenta las emisiones asociadas a la cadena cinemática y baterías antes del primer kilómetro.

    Desde luego las cuentas suelen ser favorables hacia los coches históricos y clásicos, siempre y cuando no se usen de forma intensiva (una minoría poco representativas de usuarios dice hacerlo), y que cosa bien distinta es cambiar un coche de uso habitual por otro eléctrico de uso habitual.

    Si se trata de hacer una reducción de emisiones inteligente y controlada, los coches antiguos se pueden preservar sin ser una amenaza para el medio ambiente (si las cosas se hacen bien), incluso en una era en la que ya todo sea eléctrico y la gasolina sea un consumo de lujo, como ir a un restaurante caro. Se puede comer todos los días de supermercado y darse un homenaje de vez en cuando, según bolsillos.

    Fuente: Footman James