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    París limita casi todas sus calles a 30 km/h (y con apoyo popular)

    París limita casi todas sus calles a 30 km/h (y con apoyo popular)
    Rue Oberkampf de París Rutger van der Maar (Flickr) CC BY
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    París avanza hacia la modernidad limitando más el tráfico de vehículos, haciendo genérica la limitación de velocidad a 30 km/h. La medida se aplica a prácticamente toda la ciudad, salvo las grandes avenidas y el bulevar periférico que circunvala el centro.

    Díjole Humprey Bogart a Ingrid Bergman en la película «Casablanca»: «Siempre nos quedará París». No para los automovilistas. La capital de Francia lleva tiempo tomando medidas para pacificar el tráfico en sus calles y mejorar la convivencia entre peatones y vehículos. No siempre a favor del automovilista.

    Gran parte de las calles de la capital francesa -el 60% del total- ya estaban limitadas a 30 km/h, pero desde esta semana se ha generalizado a casi toda la urbe. Tan solo unas pocas vías se mantendrán a 50 km/h, además del cinturón periférico, que permite circular a 70 km/h. París echa el freno con tres motivaciones.

    El principal es la Seguridad Vial. El Ayuntamiento de París argumenta, basándose en datos de la OMS, que un atropello a 50 km/h implica un riesgo de morir para el peatón del 80%, pero que a 30 km/h las probabilidades se reducen al 10%. Eso si se cumplen los límites, no si se recorre la ciudad al mismo ritmo que en el corto «C'était un rendez-vous» de 1976.

    Por otro lado, la justificación es medioambiental. Por un lado, se espera una reducción en el consumo de combustible de los vehículos, bajando por tanto las emisiones de CO2, así como menores emisiones contaminantes ligadas a la aceleración. Además, el ruido debería bajar en 3 dB en las inmediaciones de los carriles con tráfico.

    Estas afirmaciones pueden ser de difícil justificación si se traducen en más atascos. Si el tráfico se apelotona, las emisiones se disparan, y cuando los conductores pierden la paciencia, hacen uso del claxon, por lo tanto la reducción de ruidos queda cuestionada también.

    Una de las medidas que se tomaron en los últimos años para que París redujese su contaminación fue impedir la circulación de modelos antiguos en horario laboral. Dicha medida se implantó en julio de 2016, con pocas excepciones, sobre todo para reducir la contaminación del aire que respiran los parisinos.

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    El objetivo de los gestores parisinos es desincentivar al automovilista para moverse por la ciudad en vehículo privado a motor. Se favorecen otras modalidades de transporte, como los coches de alquiler por minutos, el transporte público, caminar, o la bicicleta. Estas últimas gozarán de carriles bici más amplios, con posibilidad de ir a contramarcha al tráfico general salvo prohibición específica.

    De esta forma los ciclistas serán más ágiles en sus desplazamientos, no estando sometidos a los mismos flujos de circulación que los vehículos a motor. Resulta que en París solo un tercio de sus habitantes tienen coche, así que hay mayoría a favor de estas medidas. Se hizo una encuesta y todo, y quizás no participaron todos los que tenían que participar.

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    Con una población muestral inferior a 6.000 personas, los parisinos se mostraron en un 39% a favor de generalizar el límite de 30 km/h, el 20% lo apoyaba si se permitían 50 km/h en algunas calles, y solo el 39% se opuso a la medida. Los apoyos se invierten en el caso de los habitantes de la Isla de Francia, los alrededores de la capital, los que acceden al centro para trabajar, por ocio, etc.

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    Se supone que las arterias principales circularán con suficiente fluidez: bulevares des Maréchaux, las avenidas en el Bois de Boulogne y Vincennes, los Campos Elíseos, la avenue Foch, la avenue de la Grande Armée, rue Royale, etc. Allí se podrá seguir circulando a 50 km/h.

    Otras ciudades francesas que ya tienen limitaciones a 30 km/h son Burdeos, Estrasburgo o Toulouse. A nivel europeo hay más ejemplos, como algunas ciudades españolas y holandesas. Cada vez es más difícil ir del punto a al punto B en un vehículo a motor privado, sobre todo si tiene tubo de escape.

    El siguiente escalón en las restricciones será suprimir 66.000 plazas de aparcamiento, y dentro de unos años, prohibir el paso a los vehículos con tubos de escape. Así, a largo plazo, en París solo veremos viandantes, bicis, patinetes, ciclomotores y motos eléctricas, vehículos eléctricos, y algún vehículo histórico suelto.