Los trenes turísticos viven en un limbo legal y eso abre muchas preguntas: el motor que llevan, ITV, carnet...
Estos vehículos son tan particulares en todos los sentidos que en España se encuentran en situación de vacío legal, unas condiciones algo ‘locas’ en comparación con las ataduras del resto de vehículos que circulan por las calles de nuestras ciudades.

Todo el mundo los hemos visto por nuestras calles, e incluso nos habremos montado de pequeños en ellos o hemos montado a nuestros hijos. Los trenecitos, trenes turísticos de ciudades o como se llamen en cada sitio son vehículos de lo más particulares. Ya no solo visualmente, sino cómo funcionan y cómo están ubicados en el reglamento.
De hecho, es que son tan particulares en sí que están en una zona gris como prácticamente ninguna otra cosa sobre ruedas se encuentra en España. Partiendo de la obviedad de que estos trenes, por el hecho de tener ruedas y no moverse sobre vías, no son técnicamente trenes, presentan una serie de singularidades.

Trenes turísticos y sus curiosidades como vehículos
De entrada, los trenes turísticos son vehículos hechos 100% a medida. Una carrocería con la forma de una locomotora, habitualmente procedente de Italia, oculta un motor, una caja de cambios y una angosta cabina. Dotto es un fabricante popular y muy requerido en muchas partes para este tipo de vehículos.
En lo que respecta al motor, es también una mezcla curiosa: se busca un propulsor capaz de consumir poco combustible a bajas revoluciones por minuto al mismo tiempo que ha de cargar con mucho lastre, dado que son tres remolques con asientos y, en teoría, pasajeros, de los que ha de tirar. Eso sí, la velocidad aquí es irrelevante, dado que es un vehículo cuyo fin es circular a velocidad de paseo, unos 15 km/h (y a esa velocidad, tampoco es que consuma demasiado combustible).
Es común verles con motores diésel procedentes de 4x4
Es evidente que un motor diésel ‘de los de toda la vida’ funciona aquí perfectamente - motores como los procedentes de un Ford Transit de generaciones pasadas - incluso de un coche tan querido entre los 4x4 en España como un Nissan Patrol - son opciones populares. De hecho, el uso de un motor de 4x4 no es casualidad, dado que también pueden llevar una reductora para aumentar el par a bajas velocidades, ya que aquí la velocidad no importa.

Recientemente también se han visto casos de trenes turísticos propulsados por sistemas eléctricos, lo cual tiene sentido especialmente en zonas urbanas con una densidad de población muy elevada - aunque precisamente llevar remolques no sea precisamente su especialidad. En cualquier caso, hay una gran libertad a la hora de escoger el propulsor sobre el que se hace la carrocería.
¿Cómo pasa un tren la ITV? Muy sencillo
¿Y qué pasa cuando el técnico de la ITV comprueba el motor o lo compara con la ficha de homologación? Eso no ocurre porque… no tienen que pasar la ITV. Jamás verás a uno de estos trenes con la pegatina en las esquinas del parabrisas. Sí que tienen ficha de homologación, eso sí, en la que se observa un pequeño detalle, pero uno muy importante.
Este detalle es que, al haberse homologado con un número concreto de vagones, no puede circular sin ellos legalmente, de modo que siempre los deberá tener enganchado. Por otro lado, es paradójico el hecho de que funcione, en esencia, con tres remolques enganchados en serie llevando a personas dado que en España no es legal transportar a personas en remolques (salvo que se trate de una roulotte o similar, evidentemente).

¿Qué carnet necesitas para conducirlos?
Y ahora, la pregunta del millón: ¿lo podemos conducir con el permiso de circulación normal? Sí y no. Sí, con el carnet de coche (permiso B), en el caso de que no vaya nadie sentado en los vagones. Si hubiera gente atrás, sólo se puede conducir en el caso de que contemos con carnet de conductor de autobuses.
