Más de 7 millones de Ford a revisión en 4 meses: la marca se enfrenta a su peor crisis de calidad reciente

Ford ha emitido 27 llamadas a revisión en los primeros cuatro meses de 2026, afectando a más de 7 millones de vehículos. Es el peor arranque de año de la marca y deja al óvalo azul a las puertas de superar el récord histórico de 2025. La crisis de calidad llega justo cuando Ford intenta convencer al comprador europeo con su nueva gama eléctrica.

Más de 7 millones de Ford a revisión en 4 meses: la marca se enfrenta a su peor crisis de calidad reciente
Ford acumula su peor crisis de calidad reciente: 27 recalls y más de 7 millones de coches en 2026.

Publicado: 02/05/2026 11:00

12 min. lectura

Ford ha pasado por crisis de todo tipo en más de un siglo. Pero los datos de 2026 señalan algo distinto: nunca había acumulado tantos problemas de calidad en tan poco tiempo.

Hablamos en concreto de 27 llamadas a revisión en lo que va de 2026, con más de 7,4 millones de vehículos afectados entre los meses de enero y abril. Para poner la cifra en contexto: en todo 2025, año récord de la marca, Ford emitió 153 recalls que afectaron a 12,9 millones de vehículos. A este ritmo, no solo va camino de superar el récord histórico, sino de hacerlo por amplio margen.

El recall que ha encendido todas las alarmas esta semana

El último capítulo se ha conocido hace apenas unas horas. La NHTSA (la agencia federal estadounidense de seguridad vial) ha confirmado una nueva llamada a revisión que afecta a 179.698 unidades de los modelos Ford Bronco (62.255 unidades) y Ford Ranger (117.443 unidades), todos ellos fabricados entre 2024 y 2026.

El defecto está localizado en el tornillo de pivote del bastidor de los asientos delanteros, tanto del conductor como del acompañante. Según la documentación oficial, el tornillo puede aflojarse o desplazarse de su posición, lo que comprometería la sujeción del ocupante en caso de impacto. La causa es paradójica: el propio proveedor de Ford alteró el adhesivo de fijación al revisar el par de apriete, dejando los tornillos sin la sujeción química prevista. La solución provisional consistirá en avisar a los propietarios antes del 11 de mayo, mientras el remedio definitivo no llegará hasta julio.

En el caso concreto de este último recall, los Ford Ranger comercializados en Europa se fabrican en la planta de Silverton, en Sudáfrica, y están fuera del alcance de la llamada a revisión. El Ford Bronco, en cambio, sí se importa oficialmente a España (con el motor V6 EcoBoost 2.7 de 335 CV, en versiones Outer Banks y Badlands) en unidades muy limitadas, y todas las unidades vendidas a nivel mundial salen de la misma fábrica de Wayne (Michigan) afectada por el recall. Los modelos comprometidos son los fabricados entre el 1 de noviembre de 2024 y el 1 de octubre de 2025. A día de hoy, la DGT no ha registrado este recall en su base de datos para el mercado español, y Ford España no ha emitido aviso oficial. Los propietarios pueden consultar el número de bastidor (VIN) de su vehículo en la sede electrónica de la DGT o en su concesionario oficial.

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Stellantis tenía la fama, pero los datos ya no encajan

Durante los últimos años, Stellantis se ha llevado la peor parte de la conversación pública sobre calidad. La marca italo-francesa, sumida en su propia crisis interna, encabezó las llamadas a revisión en 2024 con 72 recalls que afectaron a 4,8 millones de unidades. Algunos casos fueron especialmente sangrantes, como el de los 200.000 Jeep Wrangler y Grand Cherokee 4xe retirados por riesgo de incendio en la batería de alto voltaje.

Pero los números del último año dan un giro inesperado a la narrativa. En 2025, Stellantis emitió 53 recalls que afectaron a 2,7 millones de vehículos, una cifra muy lejos de los 153 recalls y 12,9 millones de unidades de Ford. El óvalo azul multiplicó por cinco las cifras de Stellantis en términos de coches retirados.

En lo que va de 2026, Stellantis también ha emitido varios recalls, algunos muy serios (como una directiva "do not drive" sobre 225.000 vehículos de Chrysler, Dodge, Jeep y Ram por airbags Takata sin reparar, o el recall de 456.000 unidades por un módulo de remolque defectuoso). Pero el volumen total de coches afectados sigue muy lejos del de Ford: el óvalo azul multiplica por diez al grupo italo-francés en unidades retiradas en 2026.

El giro es evidente. Stellantis sigue teniendo problemas serios de calidad, pero el caso Ford ha alcanzado una dimensión distinta. La firma de análisis iSeeCars, en su informe del pasado abril, fue muy clara: cuatro de los cinco modelos con peor pronóstico de recalls a 30 años son del grupo Ford, encabezados por el Lincoln Aviator, con una proyección de 92 llamadas a revisión a lo largo de su vida útil. La media del sector está en 3,9.

Multa de la NHTSA y supervisión federal durante tres años

La situación se ha complicado además porque la NHTSA no se ha quedado de brazos cruzados. A finales de 2024 multó a Ford por incumplir los requisitos federales sobre el procedimiento de recalls, obligando a la marca a revisar los tres años anteriores de llamadas a revisión y, si era necesario, a ampliarlas. La compañía ha quedado bajo supervisión federal durante tres años. Eso explica, en parte, el aluvión de campañas de los últimos meses: muchas son auditorías de campañas anteriores, dobles comprobaciones para asegurarse de que las reparaciones se hicieron correctamente la primera vez.

El propio Jim Farley, CEO de Ford desde 2020, ha defendido el aumento de recalls como prueba del buen funcionamiento del nuevo sistema de calidad. La compañía ha duplicado su equipo de seguridad técnica y ahora prueba sistemas críticos hasta el fallo. Según el portavoz oficial, el 90% de los recalls recientes corresponden a vehículos antiguos fabricados entre 2015 y 2022. El argumento, sin embargo, no se sostiene del todo: el último recall de los Bronco y Ranger afecta a unidades de hasta 2026, modelos completamente actuales.

El golpe que llega justo cuando Ford más necesita a Europa

Para el lector español, el contexto industrial importa más que los recalls americanos. Y aquí los datos son contundentes. En el primer trimestre de 2026, Ford ha sido una de las marcas con peor desempeño del Top 20 europeo, en un mercado que en ese mismo periodo ha crecido un 4,1% según los últimos datos de la ACEA. La caída de Ford no es coyuntural sino estructural: la marca lleva años perdiendo cuota mientras los fabricantes asiáticos avanzan. BYD, sin ir más lejos, disparó sus ventas en Europa un 155,5% en el mismo trimestre.

El Capri eléctrico debía ser el modelo bandera de la transformación europea de Ford

El Ford Capri eléctrico, fabricado en Colonia sobre la plataforma MEB del grupo Volkswagen, debería haber sido el modelo bandera de la transformación europea de la marca. La realidad es muy distinta. Ford ha tenido que reducir la producción del Capri y el Explorer eléctrico en la planta alemana, pasando de 630 a 480 unidades diarias por baja demanda. En abril de este año, la marca rebajó hasta 5.000 libras (unos 5.800 euros al cambio actual) los precios de ambos modelos en Reino Unido para tratar de reactivar las ventas.

En España, la situación es igual de delicada. La planta de Almussafes (Valencia) lleva meses esperando confirmación del sucesor del Ford Focus, un modelo prometido para 2027 que, según fuentes del sector, se retrasaría hasta 2028 como mínimo. Mientras tanto, el grupo chino Geely ya está negociando con Ford el uso compartido de la planta valenciana, en una operación similar a la que acaba de cerrar con la fábrica alemana de Saarlouis. El óvalo azul ha pasado en pocos años de ser una marca de referencia en España a una empresa que comparte instalaciones con socios chinos para no cerrarlas.

Yo, sinceramente, llevo casi 20 años viendo cómo Ford gestiona sus relaciones con Europa, y nunca había visto una desconexión tan profunda entre lo que la marca dice y lo que la marca hace. Los recalls americanos son un síntoma de algo más grave: una empresa que ha perdido el hilo de su propio producto y que necesita una reorganización industrial completa antes de que los compradores europeos terminen de mirar hacia otro lado. El comprador del Capri tiene derecho a esperar la misma calidad que un BMW o un Volkswagen. Por ahora, los datos no acompañan.

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