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    Uber y Lyft precipitan la crisis de los taxis en San Francisco

    Javier Costas
    Javier Costas

    La empresa de taxis más importante de la ciudad, Yellow Cab, ha avisado por carta a sus socios que va a solicitar la suspensión de pagos. Los ingresos están cayendo, a la vez que aumentan los gastos por demandas, intereses e impuestos.

    Fotografía: andreavallejos (Flickr) CC BY ND

    En la ciudad californiana es legal ejercer como conductor de Uber o Lyft, sin tener la licencia de taxista, ya que está regulado de forma separada. La legislación local admite el funcionamiento de compañías de redes de transporte (TNC en inglés). Los taxistas tradicionales han visto una enorme caída de sus ingresos, en 2013 fue un desplome del 50%.

    El San Francisco Examiner ha filtrado una carta fechada el 10 de diciembre, en la que la presidenta de la compañía, Pamela Martínez, avisa de que van a solicitar la protección del "Chapter 11". Es lo que en nuestro país conocemos como suspensión de pagos, la empresa deja de pagar algunas deudas para reorganizarse y no quebrar.

    Los rivales de las empresas tecnológicas no solo están quitando carreras a los taxistas, también se están llevando a algunos de sus conductores. Para Yellow Cab están trabajando 530 conductores con licencia, mientras que Uber y Lyft ponen en las calles miles de coches cada día. Por cierto, la cotización de dichas licencias está bajando fuertemente. Ya no son sinónimo de inversión segura.

    Fotografía: torbakhopper (Flickr) CC BY ND

    No solo eso, los conductores que trabajan para Uber y Lift tienen mucha más flexibilidad horaria, literalmente trabajan cuando quieren, y echando las mismas horas ganan más dinero con estos nuevos competidores. Solo en 2013 se calcula que un tercio de los taxistas de San Francisco cambiaron de "bando", según la asociación de taxistas local (SFCDA).

    Parte de los problemas de Yellow Cab vienen de las indemnizaciones que han exigido los tribunales por responsabilidad civil, por ejemplo para resarcir a sus pasajeros tras algún accidente. A partir de octubre se dejó de pagar dividendos a los 300 socios, ya que Yellow Cab es una cooperativa.

    Por otra parte, el gremio tiene una fama acumulada muy negativa, lo cual no sucede en las empresas tecnológicas. Al puntuarse a los conductores, las ovejas negras son rápidamente expulsadas del sistema, lo cual no sucede en taxis tradicionales. No obstante, Yellow Cab ha rediseñado su aplicación para móviles, con el fin de hacerla más atractiva.

    Fotografía: faungg's photos (Flickr) CC BY ND

    Otro factor a tener en cuenta es que las licencias de taxis permitidas para San Francisco han estado limitadas a 1.500, a pesar del aumento de población que ha tenido la ciudad. A finales del año pasado el límite se subió a 2.100 licencias, por lo que más gente pudo ponerse a explotar el servicio de taxi, en una ciudad donde no es tan fácil encontrar taxis por la calle.

    Yellow Cab pretende seguir operando de forma normal y reorganizarse, para lo cual habrá que hacer más con menos, y ser más rentables. Es posible salir de una reestructuración empresarial, pero también es una situación muy cercana a la quiebra. Todavía no es el fin del taxi convencional en San Francisco.

    No se sabe en qué fecha concreta se solicitará la suspensión de pagos, pero en la misiva se indica que sería en un mes, y estamos a día 8 de enero. Puede ser con carácter inminente, la semana que viene.

    Fuente: San Francisco Examiner