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    La Unión Europea estudia equipar asistentes de conducción en modelos antiguos

    La Unión Europea estudia equipar asistentes de conducción en modelos antiguos
    Funcionamiento del sistema de detección de peatones y mantenimiento de la distancia de seguridad entre ve
    Fran Romero
    Fran Romero3 min. lectura

    Los asistentes de conducción son activos de seguridad en la generación actual de coches. Aunque poco a poco se están estandarizando y formando parte del equipamiento de serie. La Unión Europea estudia un imposible, que determinados coches puedan instalar algunos asistentes de conducción, los más efectivos en proteger la seguridad vial.

    Los asistentes de seguridad son dispositivos de seguridad activa, en los que los fabricantes gastan miles de euros. La gran mayoría, por ahora, son opciones de equipamiento con sobreprecio, aunque la efectividad demostrada en el tráfico está suponiendo que los estados obliguen a que las marcas los incluyan en la dotación de serie.

    Pero no son perfectos los asistentes; algunos no solventarán una situación de peligro si no es requiriendo la intervención obligada del conductor o, al menos, prestar atención, por unos segundos a modo de control. A pesar de que su efectividad es real, son muchos los que están dispuestos a desactivar las funciones, porque consideran una molestia que, ante una posible colisión, el sistema reduzca la velocidad de circulación. Para otros, reducen el placer de conducir.

    El sistema de frenada autónoma de emergencia será de serie en 2024, en todos los modelos

    Los fabricantes ya de dos nuevos asistentes de conducción: el de frenado de emergencia y el de advertencia de exceso de velocidad, dos soluciones que salvan vidas, por lo que la comisión de transporte de la Unión Europea se ha propuesto el investigar la posibilidad de que los modelos anteriores también puedan beneficiarse e instalar estos asistentes de seguridad.

    La Unión Europea sabe que las limitaciones, especialmente técnicas, son muy difíciles de solventar. Los vehículos han sido diseñados para poder disponer de estos sistemas o no, por lo que en muchos de ellos no habría posibilidad de instalación, dado que el funcionamiento de estos sistemas requiere una potente red de software, de sensores e informaciones que no pueden generar para garantizar una mejora en la seguridad de la conducción.

    En la gran mayoría de los asistentes, como el cambio involuntario de carril, por ejemplo, el funcionamiento estaría limitado a una alarma, lo que puede causar un accidente. Además, la efectividad se remite a un funcionamiento conjunto con diferentes sistemas, por lo que los expertos apuntan a un colapso de avisos varios para poder evitar una situación de peligro. Todo un desafío para la Unión Europea, en el que no ha contemplado el tema de los costes, terriblemente elevados.