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Un estudio revela que los asistentes de conducción necesitan más atención del conductor

Los asistentes de conducción son herramientas que complementan, no sustituyen

Cada vez con más importancia en los nuevos modelos que llegan al mercado, los asistentes de conducción, conocidos abreviadamente como ADAS, tienen la misión de salvar vidas o, en su caso, reducir los riesgos de que se produzca un accidente. Sin embargo, el funcionamiento de todos ellos coincide en que no valoran el comportamiento del conductor.

Los asistentes de conducción son herramientas que empezaron a florecer entre los diferentes modelos del mercado, algunos de serie y otros opcionales, con un cometido muy especial: el de introducirnos en el camino a una conducción autónoma que, cada vez, se antoja mucho más lejos. Los diferentes sistemas van creciendo dentro de los cinco niveles previstos de la tecnología autónoma.

Pero un análisis ha revelado que ni los asistentes de conducción se han concebido como herramientas válidas, ni los conductores las quieren incluidas en sus coches, especialmente aquellas que se "entrometen" en la conducción, ya que no pueden realizar las maniobras ilegales que acostumbran, como adelantamientos en línea continua o en curvas muy cerradas.

Los sensores de los asistentes de conducción monitorizan permanentemente el entorno

A día de hoy, el estudio realizado por el Instituto para la Seguridad Vial concluye que ningún sistema avanzado de asistencia al conductor actual refleja los criterios que evitarían que el conductor se distraiga mientras conduce. De hecho, la gran mayoría recuerda la obligatoriedad de que las manos se encuentren en el volante, pero no toma en consideración la posición de los ojos sobre el parabrisas, que es uno de los factores principales: es decir, el sistema "sobreentiende" que el conductor está atento.

Este perfil con el que se han desarrollado las ADAS -normalmente de nivel 2, en el que el conductor está obligado a mantener la atención y la conducción manual- revela que la automatización parcial es un problema, ya que son los conductores los que no se molestan en conocer los límites de los sistemas embarcados en sus coches, entendiendo que algunos "son prácticamente autónomos".

El IIHS apunta que los fabricantes tampoco incluyen de serie las funciones de aviso suficientes para que el conductor centre la mirada en el parabrisas. Los sistemas de aviso meramente se limitan a las alertas visuales y sonora, algunos incorporan también una vibración del asiento y solo algunos modelos llegan a activar las luces de emergencia y pararse por completo en el arcén derecho, estas dos últimas funciones las que deberían de hacer todos los modelos que incluyen sistemas de nivel 2.

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