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Maserati Ghibli Diésel: la doble primicia del tridente

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Maserati da a conocer su nueva berlina deportiva media, que llega con unos objetivos muy claros: aumentar las ventas de la marca hasta unas 50.000 unidades anuales, y plantar cara a rivales bien consolidados, como el BMW Serie 5 o Mercedes Clase E, entre otros. Para ello, cuenta con el Ghibli, que ofrece un aspecto tremendamente deportivo sin dejar de lado unos argumentos nada habituales en la marca, como puede ser el contar con un bloque diésel.

Con motivo del lanzamiento del prometedor Ghibli, Maserati nos invitó a la presentación de la gama al completo de su nueva berlina media, creada con una controvertida receta repleta de picarescos ingredientes, marca de la casa, que lo acercan al estilo italiano del tridente y a la vez potencian su diferenciación del resto de la competencia del segmento E al que se dirige. Entremezclados con éstos, nos topamos con otros argumentos más comunes y además necesarios como el motor diésel, si lo que quieren es incidir en las ventas de la competencia europea. Esta novedosa dualidad marca un antes y un después en la historia de la firma.

Y es que los del tridente, como ya anunciaron en su día, han dejado margen en la gama, ahora que el Quattroporte crece hasta unos mastodónticos 5,26 metros de longitud, para un modelo que cuenta con los mismos atributos que la berlina de cuatro puertas por excelencia de la marca pero en una dosis más ‘contenida’ (mide 4,97 metros), y al alcance de un público mucho más amplio gracias a unos precios más ajustados.

Es la primera vez que Maserati ofrece un producto de similares características, ya no sólo por tratarse de una berlina media; algo a lo que, en parte, estábamos acostumbrados, si no porque entre sus opciones mecánicas encontramos un motor diésel; sin duda, la mayor novedad introducida con este nuevo modelo. Y es que la tendencia del mercado manda, aunque a veces haya que traicionar una casta que basa su esencia en los pura sangre.

El nuevo aire de familia

El Ghibli ofrece un aspecto que sigue la línea de las últimas creaciones de Maserati, de lo que hace gala con un diseño muy deportivo pero no por ello excesivamente llamativo. Tal como comentaban algunos de los presentes: ‘ Es agresivo, pero no deja de tener un punto muy elegante’.

La representación del nuevo estilo del tridente queda patente en la curiosa dualidad del estampado de su carrocería que combina líneas sinuosas con aristas muy afiladas y bien definidas que le aportan gran fuerza al aspecto del Ghibli; una felina imagen que transmite mejor que nunca la identidad de Maserati.

La parte frontal es muy penetrante, donde el protagonismo se lo lleva la enorme parrilla de láminas verticales en cuyo centro encontramos el destacado tridente en cromo sobre un fondo negro satinado. Flanqueando a ésta, los no menos generosos faros se extienden hasta las aletas laterales dibujando boomerangs en los que se puede leer el anagrama ‘Maserati’, tras las pantallas, resaltado en un tono también cromado. Como no podía ser menos, la iluminación LED hace acto de presencia realzando el conjunto de una manera muy llamativa.

De costado, casi podríamos confundirlo con su hermano mayor, el Quattroporte, ya que utiliza muchos recursos de éste. Entre ellos, el enorme y cincelado morro se lleva el grueso del conjunto, y la forma de la cintura, que se dibuja con unos abultados pasos de rueda que musculan el conjunto y se acentúan sobre todo a su paso por la base del pilar C, donde una gran onda da paso al tercer volumen que hace que quede muy recortado en pro de no restarle aire de coupé al poderoso perfil del Ghibli.

Otro de los puntos en común con el resto de la familia, son las branquias laterales bien resaltadas por detalles cromados a juego con las manetas de las puertas y el perfil que enmarca todo el contorno de las ventanillas laterales, añadiendo así el toque de sofisticación italiano típico de la marca.

La trasera queda definida por unas ópticas trapezoidales dispuestas de forma horizontal e iluminadas por unas horquillas con tecnología LED entre las que se encuentra el portamatrículas, coronado por el anagrama de la marca.

La ausencia de protecciones contra pequeños impactos da como resultado un conjunto muy homogéneo únicamente interrumpido por una sutil línea horizontal que provoca una ligera concavidad en su parte superior, delimitando de esta manera la parte baja de la zaga que, como última guinda, en la unidad diésel, quedaba subrayada por la cuádruple salida de escape en cromo de formas trapezoidales.

La parte más novedosa; su interior

Por dentro, el estilo desenfadado rompe con la sobriedad del Quattroporte, quedando un habitáculo en el que se respira un aire más jovial y agresivo sin dejar de lado unos acabados y ajustes muy bien resueltos. No cabe duda de que esta es la parte más novedosa del Ghibli estéticamente hablando.

El salpicadero presenta un diseño bien elaborado y de formas orgánicas y sencillas que crean grandes y despejadas superficies que van forradas en cuero a juego con la tapicería, que en nuestro caso era beige. En general, el aspecto limpio del interior se acompaña de una instrumentación reducida que no empaña esta sensación, simplificándose al máximo gracias a la gran pantalla multifunción central ( Maserati Touch Control), desde la que podemos controlar el navegador, el equipo de sonido de 15 altavoces, la cámara de visión posterior y diversas funciones del coche. Bajo ésta, encontramos los mandos del climatizador bizona.

Ir a los mandos del Ghibli resulta muy cómodo, gracias a que los asientos cuentan con gran superficie para que nos acomodemos y las intuitivas regulaciones eléctricas nos ayudan a escoger la postura más adecuada, sin tener que investigar para qué sirve cada mando. Además, los asientos cuentan con memoria, por lo que no tendremos mucho problema a la hora de reajustarlo. A esto se le suma el amplio apoyabrazos central repleto de multitud de huecos porta-objetos con tapa alrededor del selector del cambio y bajo el propio reposabrazos, separado en dos secciones para sendos ocupantes.

Con esto queda claro que el aspecto práctico no se ha descuidado, y además cuenta con un maletero de 500 litros de capacidad, aunque el angosto portón no nos deje apreciarlos en su totalidad.

Bajo el capó, la unidad que tuvimos oportunidad de probar fue la equipada con el novedoso motor diésel. En este caso, se trata de un V6 desarrollado por VM Motori en colaboración con Paolo Martinelli, y va acoplado a una caja secuencial de 8 relaciones firmada por ZF. En total, el Ghibli diésel desarrolla nada menos que 275 caballos y 600 Nm de par máximo, posicionándose de esta forma como uno de los diésel de similares características más poderosos presentes en nuestro mercado.

Esto supone toda una primicia para la marca, ya que es el primer propulsor diésel que ofrece en su gama, algo que le hacía falta si realmente quería competir con los pesos pesados que militan el segmento E en el viejo continente.

La gran sorpresa, el bloque 3.0 V6 turbo de 275 caballos

Con este motor, el Ghibli es capaz de alcanzar los 100 km/h en 6,3 segundos llegando a una velocidad máxima de 250 km/ h, y lo mejor de todo es que, a pesar de su naturaleza, su comportamiento y aterciopelado sonido camufla a la perfección que se trata de un motor de gasóleo, más aun si conducimos en modo ‘Sport’, cuando el sonido de los escapes de vuelve más bronco y radical.

Únicamente es en frío, cuando un leve traqueteo revela que estamos ante un motor diésel. Esto se debe, en gran parte, además de los esfuerzos de los ingenieros en el ajuste del motor, al sistema de sonido desarrollado (Maserati Active Sound) que acentúan el sonido de los escapes según el tipo de conducción que se dé, teniendo como resultado un sonido que no tiene nada que envidiar al de un gasolina.

Pero lo mejor de todo, sin duda, es que los consumos homologados para este modelo se han quedado en 5,9 litros cada 100 kilómetros.

La gama Ghibli, contempla además dos versiones de gasolina que van acopladas a la misma caja de cambios automática anteriormente mencionada, pero con un motor gasolina V6 en escala de 330 y 410 caballos de potencia. Para el último, se puede optar por combinarlo con la tracción total Q4.

En total, los precios se mueven en el intervalo de los 71.429 y los 97.010 €uros para el Ghilbli S Q4.

  • Ghibli 3.0 V6 diésel 275 CV: 71.429 €
  • Ghibli V6 330 CV: 79.226 €
  • Ghibli S V6 Biturbo 410 CV : 93.616 €
  • Ghibli S V6 Biturbo 410 CV Q4: 97.010 €

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