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Opel Cabrio 1.6 170 CV Automático (III): Comportamiento y motor

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Cuando conducimos el Opel Cabrio el rasgo que más destaca es la suavidad y el confort en marcha. El bloque gasolina de 170 CV mueven con soltura pero sin grandes dosis de deportividad a este descapotable. Opcional mente podemos equipar al Cabrio con diversos sistemas de calefacción que nos permitirá disfrutar de la conducción a cielo abierto gran parte del año.

Llega el momento de ponernos a los mandos del Opel Cabrio. Los asientos delanteros resultan muy confortables y gracias a los ajustes eléctricos con memoria podemos acceder a nuestra configuración del asiento con un solo botón. En el momento de entrar en el habitáculo y cerrar la puerta, el vehículo nos da la bienvenida acercándonos el cinturón de seguridad.

En el túnel central se encuentra la palanca de selección del cambio automático junto al botón para la apertura y cierre del techo de lona. La consola central y el climatizador forman un extenso entramado de botones, personalmente prefiero las consolas centrales más minimalistas como las del nuevo Peugeot 308 sin embargo esta del Opel Cabrio una vez te acostumbras resulta muy práctica al disponer de un acceso directo a todo.

Al volante

Una vez iniciada la marcha esta resulta muy agradable. El Opel Cabrio disfruta de un aplomo propio de las berlinas, recordemos que mide 4,7 metros de largo y su distancia entre ejes es de 2.695 mm, un tamaño intermedio entre el Astra Sedan y el Insignia.

Confort y seguridad al volante es lo que más transmite este cabrio. Si embargo el elevado peso, de unos 1.800 kg, y la distribución de este, mayor cantidad sobre el eje trasero a causa de los mecanismos del techo, produce que los cambios de dirección algo bruscos produzcan perceptibles inercias en el eje trasero.

La visibilidad mientras conducimos es algo limitada como es norma general en los vehículos del aspecto de esta carrocería. Ya sabemos como va esto: La ventanilla trasera es de menores dimensiones por la caída del techo y el pilar A es más grueso y gozo de una mayor inclinación hacia atrás buscando unirse con el techo de lona. Pero esto es inevitable.

El sistema electrónico de estabilidad adaptativa FlexRide propone tres modos de conducción -Tour, Normal y Sport- y suspension activa. Las diferencias entre los tres modos no son abismales pero si perceptivas sobre todo al accionar el modo Sport en el cual la suspension se endurece y el tacto del acelerador se vuelve más directo.

Motor 1.6 SIDI Turbo de 170 CV

El bloque turbo gasolina es correcto para el Opel Cabrio. Sus 170 CV mueven con soltura los casi 1.800 kg de descapotable sin grandes pretensiones radicales, menor potencia resultaría en un vehículo perezoso.

El motor empuja bien a bajo y medio régimen debido sobretodo a los 280 Nm de par máximo (260 Nm con cambio manual) disponible desde 1.650 rpm pero se queda algo corto a altas vueltas por lo que hay que hacer uso de marchas más largas para disfrutar de la viveza del vehículo.

El Cabrio a pesar de su figura deportiva está más enfocado a dar paseos relajados y disfrutando del viaje que a sensaciones puramente deportivas. Pero tampoco nos engañemos este descapotable alcanza los 100 km/h desde parado en 9,9 segundos y alcanza velocidades de hasta 217 km/h, unas cifras que sin ser muy altas no están nada mal.

Como buen motor gasolina Turbo el motor lanza buenas cifras de consumo en conduccion relajada pero puede dispararse con la misma fuerza con la que pisamos el pedal del acelerador. Nuestra unidad montaba una transmisión automática de seis relaciones. Los frenos de disco de -ventilados delante- actúan de manera eficaz a pesar del gran peso del vehículo.

Cabrio para todas las estaciones

El Opel Cabrio permite descapotar en todas las estaciones del año, siempre y cuando no haya presencia de lluvia o el sol esté castigando fuerte. Las opciones de climatización permiten descapotar a bajas temperaturas. No dispone de la bufanda térmica como el Peugeot 308 CC o modelos de Mercedes-Benz como el SLK sin embargo tanto el volante como los asientos delanteros tienen la opción de ser calefactables, el uso de ambos unido al climatizador nos permitirá ira cielo abierto en invierno.

La circulación a techo cerrado está desprovista de ruidos y filtraciones solo notables a velocidades altas. A cielo abierto con las ventanas subidas las plazas delanteras no sufren demasiado los azotes del viento sobretodo si jugamos con la altura de los asientos y hacemos uso de la red cortavientos opcional, sin embargo con la red las plazas traseras quedan inutilizadas para ocupantes.

Fotos: Carmen Mª Diaz Castillo

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