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PruebaPeugeot RCZ, exterior (II)

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Tras una breve introducción, es hora de analizar el exterior de este coupé donde destacan unos faros con el interior oscurecido o las luces diurnas LED. Los arcos se pueden escoger en tres colores y también tenemos un pequeño alerón en la parte trasera y un generoso maletero con asientos abatibles.

Hablemos de medidas. 4.287 mm de largo con una batalla de 2.612 mm. En anchura mide 1.845mm sin espejos y 2.107 mm con espejos. La altura es bastante contenida: 1.359 mm. El eje trasero es 13 mm más ancho que el delantero. Además, se dispone de un generoso maletero con 384 litros de capacidad aunque puede aumentarse gracias a que los respaldos de los asientos traseros se abaten. La ampliación puede aumentar la capacidad a 760 litros; más que suficiente para dos personas.

Sin embargo, aunque el maletero es grande, la altura del hueco es de 466mm así que recomiendo que verifiquéis si es posible introducir el objeto que necesitáis.

El frontal ha cambiado bastante desde que naciera el coche. Ahora trata de jugar en una liga más moderna alejándose de un frontal casi heredado como pasaba en el primer RCZ. Además, el interior de los faros delanteros es oscuro y desde lejos le da mayor presencia. Le acompañan unas luces LED diurnas a los extremos de la rejilla inferior que quedan muy bien. Los arcos de aluminio contrastan mucho con el color de la carrocería y no se unen con la zaga, como pasa por ejemplo en el Audi TT, sino que mueren casi al final. En parte, gracias a este diseño tenemos el generoso maletero.

Los arcos se pueden seleccionar en tres colores. Aluminio (de serie), Arena (210 euros) y Negro Mate (500 euros). Con estas opciones hay que tener cuidado a la hora de elegir la configuración ya que las múltiples opciones pueden resultar en un coche muy bonito o muy feo. No obstante, Peugeot tiene un configurador web bastante ágil que permite visualizar con bastante definición cómo va quedando el modelo.

El techo tiene una forma ondulada otorgando un pequeño espacio extra para las cabezas de los pasajeros. Por el contrario, la luna trasera tiene este diseño tan especial y aunque apenas deforma la visibilidad, al principio es un poco extraño mirar por el retrovisor interior. Volviendo al exterior, las aletas traseras son prominentes y desde los retrovisores interiores parecen muy musculosas. Acentúan mucho el carácter del coche.

Otro detalle es el alerón trasero que se despliega y repliega mediante un botón alojado en el interior. Realmente parece una tapa que se levanta ya que los mecanismos quedan bastante visibles y probablemente podrían haber buscado una mejor estética.

Sólo nos queda hablar de los pilotos con un diseño acertado de forma triangular. En la zaga también sorprende que el botón para abrir el maletero se sitúa en una posición baja, entre las luces de la matrícula. Por último, tenemos dos tubos de escape grandes aunque prometen más sonido que el que realidad emiten… al menos eso parece desde dentro.

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