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    PruebaPeugeot RCZ, interior (III)

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    ¿Cómo será el Peugeot RCZ por dentro? Pues una maravilla. Mezcla materiales de primera con ajustes muy buenos y recicla tecnología de alto nivel que hemos visto en otros modelos. Las plazas traseras son anecdóticas pero podría admitir a un pasajero adicional. Debemos pensar en este coche como un biplaza o un 2+1 como máximo.

    Una vez que abrimos la puerta, sólo podemos decir… ¡Voilá! ¡Qué calidad! Los ajustes son buenos y el uso de materiales es excelente, con cuero y pespunte de contraste repartido por todas partes. El panelado de las puertas también imita esta emocionante calidad interior y sólo quiero montarme en el coche. Merece la pena pagar un sobreprecio por los cueros que la marca ofrece porque la sensación es mucho mejor. Por ejemplo, el pack de cuero y alcántara Mistral cuesta 1.500 euros.

    Los asientos son cómodos y ergonómicos. El conductor se

    sienta en una posición baja pero aceptable para poder usar el Peugeot RCZ casi

    a diario. Sin embargo, la regulación para el soporte lumbar está situada en una

    posición incómoda en un lateral y a pesar de que giramos y giramos la ruleta,

    casi no se aprecia una diferencia notable. Estoy satisfecho porque la pantalla

    de nuestra unidad es la misma que ya pudimos probar en el Peugeot 3008 HYbrid4:

    muy buena resolución, ajustable en inclinación y se guarda cuando no estamos

    usando el coche.

    En la consola central hay unos pequeños botones que manejan funciones de la pantalla principal. A decir verdad, son bastante pequeños y es mejor perder 5 minutos para saber donde está cada comando porque en marcha hay que hacer algún que otro esfuerzo para averiguarlo.

    Disponemos de un climatizador de dos zonas cuyo display queda algo anticuado pero no nos importa, porque lo más importante es que funcione correctamente. El tacto de los botones en esta zona sí se presenta algo más plasticoso. Un detalle llamativo es el reloj analógico que preside la consola central (con permiso de la pantalla principal). Nos encanta este detalle en cada coche que cogemos, como el Porsche Panamera o el Lexus GS450h.

    El volante tiene un radio bastante grande para la nueva filosofía de Peugeot. Además, tiene unas piezas de aluminio en el interior del volante donde generalmente apoyaremos las manos y aunque es cómodo, hace que las manos nos suden más de la cuenta en conducción deportiva. Peugeot ofrece un volante más pequeño y una palanca más corta de forma opcional. Además si se selecciona esta opción se incluyen relojes sport y Sound System. No lo hemos probado, pero a juzgar por el radio del volante y siendo un coche deportivo, el sobreprecio de 360 euros es una buena inversión.

    Sólo nos queda hablar de las dos plazas traseras con cinturones de doble enganche y un espacio reducidísimo para cualquier pasajero. Hay que verlo como un coche de 2+1 plazas ya que el copiloto puede sacrificar su comodidad a cambio de cederle algo de espacio para las piernas al tercer pasajero. El piloto no puede hacer esto si no quiere conducir casi sobre el volante. Además, sólo alguien de talla pequeña podría no llevar el cuello torcido a causa de la baja altura de la luna trasera en las plazas auxiliares. Tampoco los asientos delanteros dejan mucho espacio para poder entrar y salir obligando a hacer cabriolas incómodas. Si pensáis comprar en este coche, recordad: 2+1 como máximo.

    Sólo nos hace falta girar la llave y arrancar. ¡Qué ganas!

    Peugeot RCZ, interior (III)