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PruebaPorsche 911 Carrera 4 GTS (III): Dinámica, conclusiones y valoraciones

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Ayer mismo analizábamos detenidamente la técnica que acompaña a la generación 991 del 911. Hoy es hora de contaros como esa mecánica y tecnología te hacen sentir una vez te sientas detrás del volante. El Porsche 911 Carrera 4 GTS puede que no sea el más potente de la gama, pero sin duda sus sensaciones son brutales.

En las dos partes anteriores de la prueba del Porsche 911 Carrera 4 GTS os he contado por encima la historia, la herencia adquirida por una saga mítica. Además de analizar con todo detalle las soluciones técnicas y tecnológicas que trae consigo esta obra de arte de la automoción. Sin embargo lo he hecho desde un punto de vista unitario, punto por punto. Pero ya es hora de contaros detenidamente como todos esos elementos se combinan para crear una experiencia de conducción realmente maravillosa.

Este coche es como una supermodelo, lo mires por donde lo mires te gusta

Antes de empezar hay que tener en cuenta que Porsche lleva más de 50 años evolucionando el 911. Digo esto porque se nota desde la primera vez que lo ves. Se nota como cada línea, cada detalle no está puesto porque sí, sino que está trabajado al máximo. Es acercarte a esta bestia y sentir inmediatamente que estás ante algo especial, no es un coche más, o un modelo más, es el 911 y hay que recibirlo tanto con respeto como con alegría.

Una vez te subes en él las sensaciones aumentan. Su aroma y su tacto te cautivan. Es sentarte en el asiento del conductor y embargarte una sensación de poder irrefrenable, pero repito, con cautela, son 430 CV que en un primer momento no sabes cómo van a responder. Así que es hora de girar la llave del contacto, obviamente en el lado izquierdo, hasta para eso es raro el 911. Y es a partir de este instante cuando te vienes arriba. El rugido que te llega del escape es sencillamente conquistador, entonces la pregunta que surge es clara ¿qué me tienes preparado?

Los primeros kilómetros me los tomo con calma, tengo que adaptarme, tengo que mentalizarme de que es lo que llevo entre las manos, mucha tela. Pero es aquí cuando llega la primera sorpresa de todas, el 911 es tremendamente civilizado. A tal punto que no es más difícil de conducir que un Volkswagen Golf, o cualquier berlina de tamaño medio. El puesto de conducción es lógicamente bajo, pero te permite ver que hay por delante, que hay por los lados e incluso que es lo que has dejado atrás. Increíble.

Con la confianza en aumento, sigue sorprendiéndome lo fácil que es de manejar, así que sin más dilación me dirijo a una autopista, pero no toco nada de la configuración, sigue estando tal y como arrancó, en su estado más calmado y civilizado. Y es aquí cuando hundo el pie derecho a fondo por primera vez, la respuesta del cambio es inmediata, quieres fuerza, pues tómala. Su empuje es sensacional, eso sí, las dos manos en el volante para tener atada a esta fiera. El velocímetro avanza sin descanso y a toda prisa, levanta el pie me digo, que no quiero aparecer en las noticias.

Debería estar penado comprarse un Porsche 911 sin el cambio PDK, es una combinación explosiva

Uno se queda sin adjetivos para describir lo que este coche es capaz de transmitirte, pero gran parte de su transmisión llega del sonido. Es sencillamente sensacional, ojalá todos los coches del mundo sonaran así, no pongas un V8 en tu vida, pon un bóxer de seis cilindros enfrentados. Resulta casi obsceno el rugido que desprende. Puede que no mucha gente se gire a tu paso por la estética, pero sin lugar a dudas lo van a hacer en cuanto te oigan, posiblemente un par de kilómetros antes. Al vídeo me remito

Este rugido se convierte en bramido si activas el modo Sport Plus, que a su vez enciende inmediatamente el escape activo. Es a partir de aquí cuando empiezas a reírte tu solo, y empiezas a acelerar a tope y a soltar, eso sí que es una droga, y de las duras. Sé que el sonido no es real, sé que hay válvulas y resortes que crean ese efecto, pero a quién le importa, me gusta, y mucho. Ojo viene túnel, bajamos ventanillas.

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Una vez terminados los preliminares decido que es hora de comprobar si toda la técnica y todo el desarrollo realmente funcionan en un puerto de montaña. Es en las curvas donde un deportivo de esta categoría debe mostrar su valía, así que es hora de que el 911 Carrera 4 GTS me enseñe de lo que es capaz. Tengo que reconocerlo, noto un cosquilleo de nerviosismo.

Al principio del tramo, al igual que en el momento de la recogida hay que tenerle respeto, averiguar dónde están tus límites y los del coche, pero rápidamente te das cuenta que él te va a ganar. Es en este terreno donde te das cuenta realmente de todo lo que se ha trabajado para llegar hasta aquí. Gracias a la tracción total del Carrera 4 GTS su paso por curva no es que sea rápido es que es simplemente demencial. Toma las curvas como si no hubiera mañana. Tanto con el modo Sport Plus activado, como sin él, se nota como el 911 te pide guerra, quiere jugar, tiene ganas de más.

Deberás forzar tus límites para alcanzar a los del coche, pero atento porque una vez llegas a ellos la respuesta es muy drástica

Pero el problema llega a la hora de superar los límites. Hasta ese momento el 911 te permite tomarte muchas licencias, más de las que piensas, haciéndote creer que eres tú el que controla, pero nada más lejos de la realidad. Es el coche, la electrónica y la mecánica, las que hacen que todo funcione, el tema es que como todo en esta vida, estos componentes tienen un límite, muy alto, altísimo en este caso, pero lo tienen. No hay aviso previo de deslizamiento o pérdida de control, ni siquiera los neumáticos chirrían.

La trasera se insinúa muy deprisa y de una forma muy contundente, y son tus manos las que tienen que recuperar el control, porque el coche ya lo ha perdido por completo, pero gracias a la dirección, esa que permite cambios de dirección instantáneos, la cosa no pasa a mayores, retomando la senda correcta y volviendo todo a un estado de reposo, aunque el coche sigue pidiendo más, menudo demonio es.

No está especialmente pensado para cuatro ocupantes, pero retorciéndote un poco puedes encontrar tu hueco

Una vez conocidos los límites que es capaz de afrontar el coche, el viaje se vuelve memorable. Es sorprendente ver como el 911 Carrera 4 GTS puede mostrar su cara más radical con solo pisar el acelerador. No hace falta ir a velocidades demenciales para disfrutarlo, yendo a velocidades legales también se aprecia lo realmente bueno que es. Te compenetras con el coche de una manera que no había experimentado antes. Ahora es cuando entiendo la filosofía 911.

Pero la jornada acaba con más sorpresas y la última te la da a llegar a casa, a la hora de aparcar en una plaza que está pensada para coches de los años 80. Madre mía, como voy a meter el coche ahí. La maniobra se me antoja casi imposible, me cuesta hasta con mi coche, no me quiero imaginar con este. Pero para nada, entra y no de cualquier manera, sino a la primera y con una facilidad pasmosa, vamos que ni lo que consigo con el mío. A ver si me voy a tener que comprar un 911 para aparcar bien...

Conclusiones

Dejando a un lado las bromas, esto es lo realmente notable de este coche. Como en tres escenarios diferentes es capaz de asombrarte, mostrándose resolutivo ante cualquier situación. Bien es cierto que donde mejor te lo pasas es en un tramo de curvas, pero no hace falta llegar hasta la montaña o a un circuito para disfrutarlo. Lo haces con solo verlo, con tenerlo aparcado en tu plaza de garaje o con solo imaginar que lo tienes a tu disposición. Es lógico que el 911 se haya ganado la fama que tiene, se la merece.

Si te sobran 145.000 euros no deberías pensártelo, vete ya mismo al concesionario de Porsche más cercano

Cuesta encontrar algún pero a este coche, así que tras mucho pensar he encontrado dos. Uno es la radio. No sé si es que la unidad de pruebas tenía algún fallo, lo dudo pero lo desconozco, pero es que no hubo manera de que la dichosa radio se sintonizara o se oyera a la perfección, y eso que traía de serie el equipo de sonido Bose, un extra de 1.615 euros. Pero bueno, también es un defecto mínimo, a quién le importa que se oiga mal la radio teniendo esa sinfonía saliendo del tubo de escape.

Tras varios cientos de kilómetros con él, el Porsche 911 Carrera 4 GTS me ha conquistado

Sin embargo el problema más grande es el dinero. Entiendo que Porsche no quiera poner el 911 al alcance de cualquiera, es lógico y es comprensible, perdería su esencia. Sin embargo los 143.484 euros de partida se me antojan excesivos, y ya no hablemos de los más de 160.000 euros de la unidad prestada. Al menos por ese dinero debería venir con un equipamiento más amplio. Pero bueno el lujo, la deportividad y la historia siempre se han pagado mucho. A fin de cuentas el Porsche 911 Carrera 4 GTS es un cochazo.

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