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    Prueba Subaru BRZ, interior. Parte II

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    Es hora de abrir sus puertas y echar un vistazo al interior del Subaru BRZ. Su exterior ya nos indicaba que su carrocería compacta tenía algo distinto que ofrecer. ¿Estará el interior a la altura? ¿Es un coche realmente de espíritu racing o por el contrario, sus intenciones acaban en su exterior? Es hora de comprobarlo.

    Tenía ganas de montarme en su interior. Muchas. El tirador cede con facilidad, y abro la puerta con decisión. Un puesto de conducción discreto con lo que parece una posición al volante pegadísima al suelo. En cuanto asomo la cabeza por la puerta, confirmo lo que en su día ví en las fotos oficiales y lo que numerosos compañeros me han contado, todo esta muy cerca, muy a la mano del conductor.

    Aunque algunos elementos están acabados en cuero, predomina un ambiente gris que no pretende llamar la atención para dejar todo el protagonismo a la conducción. En cuanto me siento veo como intuitivamente mi mano derecha se apoya en el freno de mano, la izquierda en el volante y se me escapa una sincera sonrisa: cada vez lo ponen más fácil.

    Puesto de conducción pensado para disfrutar

    Y es que en cuanto cierras la puerta del BRZ y te acomodas no tienen ninguna duda: este coche está pensado para disfrutar. La visibilidad por los retrovisores es más bien justa, y tanto hacia atrás como hacia delante nuestro campo de visión es limitado gracias en parte a que vamos sentado en un posición realmente baja, muy pegados al suelo.

    Pese a ello las plazas delanteras son amplias y existe suficiente espacio longitudinal para que el conductor y su acompañante no choquen sus brazos entre sí. Esta es casi la única concesión a la comodidad orientada a los ocupantes del vehículo porque todo el protagonismo del interior se lo lleva el conductor.

    Los asientos delanteros están separados por el túnel de transmisión presidido por la palanca del cambio de marchas, junto al freno de mano, los interruptores de la calefacción de los asientos y el reposavasos.

    Los asientos son de alcántara y cuero, tienes detalles agradables a la vista como el pespunte de color rojo. Los detalles de cuero los tiene en los bordes siendo la gran parte de alcántara, detalle que agradecerán las personas con una fácil sudoración. Su superficie es firme, da un apoyo uniforme en la espalda, y recoge correctamente los lumbares y los hombros.

    Los reglajes de los asientos son manuales,que no es un problema importante para este tipo de vehículo, sin embargo modificar el apoyo lumbar o la superficie de la banqueta es imposible, ya que no tiene regulación alguna. Con una estatura de 1`8m me he sentido muy cómodo en estos asientos.

    El volante de tres radios es completamente liso, no tiene ningún botón en su superficie y presenta también detalles en rojo, al igual que en otras partes del interior, como el freno de mano, guarnecido de puertas y la palanca del cambio de marcha. El radio central está rematado con un embellecedor gris, tras los radios horizontales asoman las levas ya que esta unidad equipa transmisión automática.

    Sentado correctamente, el volante queda prácticamente perpendicular y nuestras piernas, aunque no quedan paralelas al piso, tienen espacio para estirarse. La postura es cómoda y permite hacer viajes largos sin sentirse fatigado.

    Más detalles sobre el interior

    No se han complicado mucho en el interior del BRZ, me refiero en cuanto a apariencia, todo es muy sencillo. Por ejemplo, la instrumentación tiene 3 esferas, la más grande de ellas, la central, es el tacómetro, que dispone de un pequeño indicador que muestra la velocidad en formato digital, a su izquierda el velocímetro y a la derecha una esfera compartida el odómetro y la temperatura del aceite. Todo gris muy noventero, nada de instrumentación ampliada con colores ni pantallas TFTs.

    La consola central está coronada por el navegador, y debajo de este se encuentran los mandos de la climatización. El climatizador tiene un funcionamiento muy sencillo e intuitivo todo lo contrario que el navegador táctil, que aunque de primeras resulta muy llamativo en cuanto tienes que trastear con él te das cuenta de que existen otras soluciones en el mercado mejor acabadas, y no son táctiles.

    Las plazas traseras son todo lo justas que parecen. Por algún lugar tiene que relucir los sacrificios que implican un habitáculo tan reducido. Estas plazas disponen de anclajes Isofix que permiten instalar sillitas infantiles. Si los pasajeros traseros miden más de 1`7m no irán cómodos, sus cabezas irán cómodamente apoyadas en la luna trasera, pero ¡ojo!, también puedes usarlas para dejar maletas o mochilas que esas seguro que no se quejan ;)

    El maletero tiene una capacidad de 240L y su superficie es plana. El respaldo de los asientos traseros pueden abatirse para aumentar la capacidad de carga: Las malas lenguas dicen que caben justamente cuatro neumáticos, lo cual es una buena idea si te vas de trackday a soltar adrenalina.

    Pues parece ser que aunque no irradie una calidad extrema, el interior del BRZ cumple. Tampoco puede exigirse mucho más si tenemos en cuenta el tipo de coche que es. La principal razón de compra se centra en su aspecto pasional que es el que vamos a conocer a continuación.

    ¿Qué tal si arrancamos el motor y nos damos una vuelta? ¡Atentos a la próxima entrega!

    Prueba Subaru BRZ, interior. Parte II