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20 años sin Ayrton SennaSenna y Ferrari, una unión que nunca se concretó

Ferrari es la escudería más laureada de todos los tiempos y Ayrton Senna considerado uno de los mejores pilotos de la historia de la Fórmula 1. ¿Cómo habría sido esa unión? Nunca lo sabremos. Lo que sí se sabe es que piloto y equipo estuvieron muy cerca de unir sus fuerzas en dos ocasiones.

Primer intento: Alianza del presidente de Ferrari y Prost

Era la temporada 1989 y Cesare Fiorio llegaba a Ferrari como director deportivo. El equipo llevaba diez años sin ganar un título de pilotos y vivía en una constante reestructuración. Fiorio quería fichar para 1990 a Ayrton Senna, que había sido campeón en 1988 con Mclaren. Sin embargo el brasileño tenía contrato con Mclaren y no hubo acuerdo. Fiorio fichó para Ferrari a Alain Prost, que ya tenía tres títulos y que llevó el número 1 al coche rojo tras hacerse con la corona de 1989, disputándosela con su compañero de equipo en Mclaren, el propio Senna. El nuevo compañero de Prost sería Nigel Mansell, que había fichado en 1989 por Ferrari.

Schumacher, Lauda, Prost, Fangio, Ascari, Alonso... muchos de los grandes pilotaron para Ferrari. Senna no, pero estuvo a punto de hacerlo.

Pero Fiorio volvería a la carga en 1990, sabedor de que Ayrton tenía la intención de pilotar algún día para los del Cavallino. Según contó el propio Fiorio a Gocar, tras la segunda carrera del año (Brasil), se quedó en Sao Paulo: “Me quedé el domingo por la noche, durante un día más. Senna mandó un chofer a recogerme al hotel y estuvimos juntos diez horas, hablando de todo y con una breve parada para el almuerzo. Teníamos todo concretado y podría decirse que el 80% de la oferta para fichar estaba hecha”. El 20% restante se cerró antes del Gran Premio de Francia (séptima carrera), cuando Fiorio y Senna se reunieron en Mónaco.

Con las condiciones decididas, Fiorio redactó el contrato dispuesto a mandárselo a Ayrton Senna. Pero ese contrato nunca llegó a cumplirse. El presidente de Ferrari, Piero Fusaro, molesto con Fiorio, informó a su piloto Alain Prost de lo que estaba haciendo su director de equipo con Senna. A Prost, a quien Fiorio había llevado a Ferrari, no le sentó nada bien que el italiano tuviera varios encuentros con su rival y le ofreciera fichar por los de Maranello, y la relación entre piloto y director comenzó a ser muy tensa. La situación se hizo insoportable, tanto que, un año después, Cesare Fiorio tuvo que abandonar la Scuderia sin cumplir su deseo de contratar a Ayrton Senna.

Segundo intento: “Ferrari no está preparada aún”

“Esperadme, porque llegaré”.

Eso anunciaba Ayrton Senna a los tifosi ferraristas. Corría el año 1992 y Mclaren Honda, tras ganar tres mundiales seguidos (1989 con Prost y 1990 y 1991 con Senna) estaba siendo batido, comenzando una decadencia que se transformaría en seis años de sequía. Aquella temporada, por delante de Mclaren estaba Williams y muy cerca Benetton, donde un jovencísimo Schumacher lograba ser tercero en el campeonato por delante de Ayrton, que tenía que conformarse con el cuarto puesto. Aprovechando ese paso atrás de Mclaren, que además para 1993 perdería sus motores Honda y pasaría a llevar propulsores Ford, Ferrari llamó a la puerta de Ayrton.

Pero Ferrari era un equipo aún en reconstrucción, que incluso había despedido en 1991 a su piloto estrella, el tricampeón Alain Prost, por calificar al coche como “peor que un camión”. La escudería italiana tenía a John Barnard, ingeniero con el cual Mclaren había ganado con Lauda y Prost los mundiales de 1984, 1985 y 1986. En una mala temporada de Ferrari en 1992, Barnard comenzó a mediados de año a diseñar el coche para 1993, que sin embargo no estaría listo hasta la quinta carrera, corriendo las cuatro primeras con una evolución del monoplaza de 1992. No poder empezar el año con el chasis correcto echó para atrás a Senna, que declaró que le gustaría acabar su carrera en Ferrari pero que la escuadra italiana aún no estaba preparada para ganar.

‘Magic’ se quedó un año más en Mclaren y fue segundo tras Alain Prost, que tras una temporada sin competir (1992), se hizo con el título de 1993. Pero Renault, motorista de Williams, equipo de Prost, presionó para que el equipo británico fichara a Senna. Alain no quería volver a compartir equipo con Ayrton y, tras firmar con Williams que le pagaran el año de contrato que le quedaba (1994), se retiró. Williams había ganado los dos mundiales anteriores con Mansell (1992) y Prost (1993). Mansell había abandonado la escuderia al acabar la temporada 1992 tras rechazar una oferta de renovación en la que se le ofrecía cobrar la mitad de lo que había ganado aquel año y, con Prost anunciando su retirada, Williams consideró que tenía camino libre contar con los servicios de Ayrton Senna. Pasaba así otro año en el que Ferrari no podía tener a su anhelado piloto.

Pero llegó San Marino y los sueños de Ayrton se rompieron para siempre. Nunca se sabrá si, tras la fatídica temporada de 1994, Senna hubiera fichado por fin en 1995 por Ferrari. Hace ya algunos años, Jean Todt, que había llegado a Maranello en 1993, reconoció haber mantenido conversaciones con el brasileño. Es inevitable preguntarse cómo habría sido la historia con Senna en Ferrari en cualquiera de los intentos que hubo porque se concretara esa unión. Y qué habría pasado sin el accidente, con una Ferrari al alza que posteriormente se hizo con Schumacher y que con la unión entre Todt, el propio Schumacher, Ross Brawn y Rory Byrne firmó la era más exitosa de su historia.

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