Cardile revela qué permitió que el Aston Martin AMR26B fuera un éxito: «Era la única manera de lograrlo»
El director técnico de Aston Martin, Enrico Cardile, ha defendido la decisión de congelar el desarrollo del monoplaza de este año para trabajar en una versión B en su lugar. Tras cuatro meses de un periodo «emocionalmente muy duro», los resultados han terminado dándole la razón a Newey.

Diez grandes premios. Un periodo de cuatro meses y medio en el que Aston Martin se sumió en la más absoluta de las crisis a consecuencia de un monoplaza fallido y que, para colmo, fue abandonado a su suerte por Adrian Newey.
Al menos en apariencia, puesto que el gerente técnico y director del equipo británico, junto con el director técnico Enrico Cardile, decidió hacer una apuesta muy arriesgada, ambiciosa y, como el tiempo ha demostrado, también necesaria.
Y es que, empezando la temporada con un déficit de cuatro segundos por vuelta, la única opción de superar una situación tan dramática era con un enfoque alejado de lo convencional. Así, Aston Martin decidió cancelar su programa de desarrollo del coche para centrarse por completo en una versión B del mismo que, finalmente, ha consistido en renovarlo al 80 %, con cambios incluidos en el chasis.
Cardile explica las razones de una decisión tan «valiente»
Aunque Adrian Newey es el máximo responsable del equipo, Enrico Cardile es la mano derecha del británico en el área técnica. Y, como era de esperar, ha apoyado totalmente la decisión que derivó en el desarrollo del AMR26B que ahora ha devuelto al equipo a la pelea en mitad de parrilla.
A este respecto, el italiano afirma que «fue una decisión valiente. Una decisión muy valiente. Pero fue la decisión correcta. Adoptar ese enfoque cambia por completo la forma en que opera un equipo de F1».
«Cuando constantemente se preparan pequeñas actualizaciones, siempre se está bajo presión de tiempo. Cada pocas semanas hay que congelar algo, lanzarlo, fabricarlo y enviarlo. Es un trabajo frenético y constante», agrega, argumentando a continuación la idoneidad de la decisión en un caso tan extremo como el que Aston Martin tenía entre manos.
«Lo que hicimos fue darles tiempo a las personas. Tiempo para los aerodinamistas, los diseñadores, los ingenieros. Tiempo para replantear conceptos, para explorar ideas que necesitan más de unas pocas semanas para madurar. Algunos conceptos tienen un gran potencial, pero requieren paciencia», expone Cardile.
«Al eliminar la presión de tener que presentar algo en cuatro o cinco semanas, creamos el espacio para hacer algo con mayor impacto. Para mí, era la única manera de lograr el avance que hemos conseguido. No creo que hubiéramos podido hacerlo con un enfoque tradicional e incremental», defiende el exdirector técnico de Ferrari.

Cuatro meses muy duros a nivel emocional
La apuesta ganadora tenía un inconveniente: cuatro meses de sufrimiento en los que el equipo no podría competir por nada y acudiría a los circuitos sabiendo que su única función sería participar y prepararse para el futuro.
«Emocionalmente, fue muy duro», reconoce Enrico Cardile. «Tuvimos que afrontar varias carreras con un rendimiento muy pobre, lo cual fue frustrante desde fuera y doloroso desde dentro. Pero ahora, en retrospectiva, podemos decir que asumir ese riesgo fue la decisión correcta».
La peor parte se le llevaron Fernando Alonso y Lance Stroll, que además de compartir la frustración del resto del equipo, debían salir a pista con un coche que no permitía luchar por nada y dar la cara en público. Ahora, en cambio, la situación ha cambiado radicalmente.
«Sinceramente, me alegro mucho por ellos. Era importante para nosotros acercarnos a darles un coche que puedan conducir como ellos quieren», celebra el ingeniero italiano. «Todos coincidimos en que ha habido un avance significativo».
«El coche es más predecible, responde correctamente a los cambios de configuración y pueden usar esos cambios para ajustarlo a sus preferencias. Antes, en cierto modo, el coche estaba "roto" desde su punto de vista. No reaccionaba de forma consistente. Ahora es mucho mejor», afirma.
Cardile no olvida los primeros meses de la temporada, y por eso ve un cambio radical en los resultados, pero también en el ánimo y las perspectivas de futuro al hablar con los pilotos.
«Vi —y sentí— su frustración al principio de la temporada. Eso no es fácil a este nivel. Ahora, sin embargo, gran parte de la conversación con ellos gira en torno al futuro. Nos preguntamos: ¿cuáles son las limitaciones del coche de 2026 y cómo nos aseguramos de dar otro gran paso adelante para 2027?», concluye Enrico Cardile.
El siguiente paso es consolidar el rendimiento del nuevo coche, llevarlo hasta el límite de peso y pensar en 2027, cuyo monoplaza lleva ya unos meses siendo desarrollado. Mientras, Honda tendrá que hacer honor a su prestigio con un motor realmente competitivo.
