La FIA estrena un centro remoto para analizar las carreras de F1 con inteligencia artificial
La FIA ya utiliza su nuevo Centro de Operaciones Remoto desde agosto, pero acaba de inaugurar oficialmente la instalación en Reino Unido. El sistema combina análisis humano e inteligencia artificial para localizar posibles infracciones durante los grandes premios de Fórmula 1, F2 y F3.

El centro está situado en Biggin Hill (Inglaterra), dentro del complejo de medios y tecnología de la Fórmula 1, donde se produce la señal internacional de televisión. Su función es ayudar a la dirección de carrera y a los comisarios deportivos a supervisar las competiciones, analizar posibles irregularidades y disponer de más información para tomar decisiones.
Aunque la inauguración oficial se celebró el 20 de octubre, las instalaciones llevan operativas desde el Gran Premio de Países Bajos de 2026, disputado en agosto. Además de la Fórmula 1, prestarán apoyo a los campeonatos de Fórmula 2 y Fórmula 3.
Más de 140 señales para detectar posibles infracciones
Durante un fin de semana de Gran Premio, hasta 16 personas pueden trabajar en el centro. Los analistas procesan más de 140 señales de audio y vídeo, además de datos de telemetría sobre la posición de los coches y las comunicaciones por radio entre pilotos y equipos.
La información sirve para localizar situaciones que puedan requerir una investigación por parte de los responsables deportivos. Entre ellas figuran las salidas anticipadas, la colocación incorrecta de los monoplazas en la parrilla, las infracciones de los límites de pista, las irregularidades en el pit lane y el cumplimiento de las sanciones de tipo stop-and-go.
Para examinar ese volumen de datos, la FIA utiliza herramientas de reconocimiento de formas asistido por inteligencia artificial, visión artificial y etiquetado automatizado de mensajes de radio. Estos sistemas permiten identificar posibles incidentes y poner las imágenes o comunicaciones relevantes a disposición de los analistas.
La finalidad es facilitar la detección de irregularidades, no automatizar la aplicación del reglamento. La dirección de carrera y los comisarios deportivos mantienen la responsabilidad sobre las decisiones, que requieren valorar cada situación conforme a las normas y las circunstancias del incidente.
La necesidad de mejorar este proceso quedó patente en el Gran Premio de Austria de 2023. Durante aquella carrera se acumularon más de 1.200 posibles infracciones de los límites de pista que debían ser examinadas. Horas después, una revisión posterior a la protesta de Aston Martin se tradujo en 12 sanciones para ocho pilotos y en una modificación de la clasificación final.
Aquel episodio mostró las dificultades que plantea revisar un volumen tan elevado de incidentes en un tiempo limitado. La automatización puede ayudar a localizar situaciones relevantes y agilizar su análisis, aunque no elimina la necesidad de comprobar cada caso antes de aplicar una sanción.

El trabajo continúa después de cada carrera
El Centro de Operaciones Remoto también se utilizará para analizar los grandes premios una vez terminados, revisar los procedimientos y extraer conclusiones que puedan servir para futuras competiciones. Esta labor se vincula al programa de formación de oficiales de la FIA, conocido como High Performance Programme (HPP), que funciona desde 2023.
La iniciativa está dirigida a comisarios deportivos y directores de carrera de distintos países y busca preparar a nuevos profesionales para asumir responsabilidades en campeonatos internacionales. El centro permitirá complementar esa formación con el análisis de situaciones reales y el trabajo de los equipos que supervisan las carreras.
La nueva instalación amplía los recursos disponibles para la gestión deportiva de la Fórmula 1, pero no cambia por sí sola las reglas ni el criterio con el que deben aplicarse. Su utilidad dependerá de que permita detectar antes los incidentes, reducir la carga de trabajo de los analistas y ofrecer a los responsables información más completa.
El reto, por tanto, va más allá de incorporar inteligencia artificial a la vigilancia de las carreras: la FIA necesita demostrar que las nuevas herramientas ayudan a resolver los incidentes con mayor agilidad sin generar diferencias en la aplicación del reglamento.
¿Está cambiando realmente la gestión de carrera de la Fórmula 1?
Por ahora, no hay datos públicos suficientes para afirmar que el nuevo centro haya reducido las polémicas arbitrales o mejorado la consistencia de las decisiones. Desde su entrada en funcionamiento en Zandvoort, varias situaciones han vuelto a poner a prueba algunas de las funciones que la propia FIA atribuye a esta instalación.
Uno de los ejemplos más claros se produjo en el Gran Premio de Italia, en Monza. Tras la bandera roja provocada por el accidente de Charles Leclerc, Yuki Tsunoda se aproximó a la parrilla para la reanudación y corrigió su trayectoria al advertir que se dirigía inicialmente a una posición incorrecta. Aunque acabó situando el coche en su cajón, el director de carrera, Rui Marques, ordenó una vuelta de formación adicional porque no consideraba adecuada la posición del monoplaza.
Los comisarios decidieron no sancionar al japonés, al entender que la vuelta adicional respondía a la valoración del director de carrera y no a una infracción directamente atribuible al piloto. Audi, cuyo coche de Gabriel Bortoleto acabó 11.º, anunció su intención de recurrir la decisión al considerar que debía aplicarse la norma que obliga a pasar por el pit lane cuando un piloto provoca una vuelta de formación adicional.
El episodio resulta significativo porque la FIA señala expresamente la detección de posiciones incorrectas en la parrilla entre las tareas que debe apoyar el centro remoto. Sin embargo, el caso no demuestra que la instalación fallara al detectar el incidente: el problema estuvo en la valoración de lo sucedido y en la responsabilidad atribuida al piloto. Es una muestra de que disponer de más información no elimina necesariamente las discrepancias sobre la interpretación del reglamento.
Otra situación relevante se produjo en el Gran Premio de Azerbaiyán. Gabriel Bortoleto recibió una penalización de 10 segundos por adelantar a Sergio Pérez bajo bandera amarilla después de una reanudación. El piloto no había recibido una indicación electrónica de Safety Car en el volante y su equipo le había comunicado que el coche de seguridad no estaba desplegado. Los comisarios, no obstante, determinaron que la bandera amarilla ondeada constituía una instrucción independiente que debía respetar.
El caso demuestra la dificultad de interpretar situaciones en las que coinciden distintas señales e instrucciones, aunque no prueba que la decisión fuera incorrecta ni que el centro remoto no contribuyera a la investigación. La resolución de los comisarios se apoyó en la obligación reglamentaria de respetar la bandera amarilla.
Ambos episodios ilustran la diferencia entre detectar un posible incumplimiento y decidir cómo debe aplicarse la norma. Es innegable que la inteligencia artificial y el análisis automatizado pueden ayudar a localizar incidentes, ordenar la información y agilizar las investigaciones, pero no garantizan por sí solos decisiones menos discutibles.
Por el momento, la FIA no ha aportado cifras comparables que permitan verificar si el nuevo centro ha reducido los tiempos de revisión, aumentado la detección de infracciones o mejorado la consistencia de las sanciones.
Y es precisamente esa la clave que permitirá determinar si la eficacia del Centro de Operaciones Remoto facilita investigaciones más rápidas, reduce la carga de trabajo de los oficiales y contribuye a aplicar el reglamento de forma más coherente. De momento, nada parece indicar que el centro esté beneficiando de forma clara a la competición.
