Pruebo el nuevo ID.3 Neo y, con 231 CV y 628 km de autonomía, me parece uno de los mejores de su clase

El Volkswagen ID.3 Neo llega con una importante renovación que va más allá de su diseño. He podido convivir durante varios días con la versión de 231 CV, batería de 79 kWh y 613 km de autonomía. Sus datos son buenos pero, ¿habrá conseguido convencerme? Te lo cuento.

El Volkswagen ID.3 Neo se actualiza notablemente y nosotros ya hemos podido probarlos.
El Volkswagen ID.3 Neo se actualiza notablemente y nosotros ya hemos podido probarlos.

Publicado: 25/10/2026 18:00

16 min. lectura

El Volkswagen ID.3 fue uno de los primeros protagonistas de la ofensiva eléctrica dentro la marca alemana. Su llegada supuso un cambio importante dentro de la gama, no solo por tratarse de un compacto completamente eléctrico de novísima generación, sino también por introducir una filosofía de diseño y tecnología bastante diferente a la que conocíamos hasta entonces. Sin embargo, pese a lo bien intencionado de esto, aquel coche presentaba multitud de puntos mejorables.

Un tiempo después, con su actualización, Volkswagen pulió buena parte de estos «peros». Ahora, con la llegada del ID.3 Neo, la compañía ha hecho la mayor evolución posible sobre el compacto. En él se han introducido novedades en diseño, acabados interiores, tecnología y equipamiento. Con ello prometen que, ahora sí, es todo lo que hubiésemos querido ver hace 7 años en aquel primer ID.3. Pero, ¿será realmente así? Hora de comprobarlo.

El Volkswagen ID.3 Neo ya ha pasado por nuestras manos.

Una evolución en el diseño sin grandes «locuras»

Volkswagen ha mantenido una línea continuista para el ID.3 Neo. No encontramos un cambio radical de concepto, sino una evolución destinada a modernizar su imagen y acercarlo al lenguaje de diseño de los últimos eléctricos de la marca, como el ID. Polo que pudimos probar aquí hace unas semanas. Su carrocería conserva las proporciones características del modelo, con un capó relativamente corto, una superficie acristalada generosa y una silueta que busca aprovechar al máximo el espacio interior.

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Probar recomendador

Nuevamente, el frontal presenta una apariencia bastante limpia, con unos grupos ópticos alargados y una franja horizontal que los conecta visualmente. El logotipo de Volkswagen ocupa la zona central, mientras que el paragolpes incorpora diferentes elementos en negro que contrastan con la pintura de la carrocería. En conjunto, el ID.3 Neo mantiene una imagen relativamente discreta.

De perfil continúa siendo fácilmente reconocible. La línea del techo desciende suavemente hacia la parte posterior y las puertas tienen una superficie bastante amplia, mientras que los pasos de rueda incorporan protecciones oscuras. Las proporciones siguen siendo las de un compacto de 5 puertas. Sus medidas poco han cambiado en estos años. Siguen siendo: 4.265 mm de largo, 1.809 mm de ancho y 1.561 mm de alto.

La trasera mantiene igualmente un planteamiento sencillo, con un portón de grandes dimensiones y unos pilotos que se extienden hacia los laterales. No es un coche que busque destacar por una estética especialmente agresiva, pero sí ofrece una imagen bastante equilibrada. En este sentido, el ID.3 Neo parece recuperar esa discreción que siempre ha caracterizado a los compactos de Volkswagen.

Como referencia, nuestra unidad de pruebas (en las imágenes) corresponde al acabado «Style» y está configurado con la pintura «Plata metalizado», una opción de 820 euros. También montaba las llantas de aleación «Wellington» de 19 pulgadas, acabadas en negro y con superficies de torneado brillante. Estas últimas forman parte del equipamiento de serie de esta versión y aportan un aspecto algo más elaborado al conjunto, sin resultar excesivamente llamativas.

Volkswagen recupera los botones y una ergonomía más natural

Posiblemente, dentro es donde encontramos algunas de las mejoras más interesantes del nuevo Volkswagen ID.3 Neo. La firma ha revisado diferentes elementos del puesto de conducción y el resultado es un habitáculo que, después de algo más de una semana utilizándolo, me ha parecido bastante más natural. La posición al volante es especialmente cómoda, con un asiento que permite encontrar fácilmente una buena postura y una columna de dirección que ofrece un rango de regulación generoso, tanto en altura como en profundidad.

Su interior ha mejorado mucho, añadiendo botones físicos y eliminando el negro piano.

Ha mejorado considerablemente la instrumentación digital situada detrás del volante. Ahora dispone de una pantalla de mayor tamaño y unos gráficos mucho más elaborados, lo que facilita consultar la información durante la conducción. Entre sus posibilidades encontramos además el denominado modo «Retro», estrenado en el ID. Polo, que transforma la apariencia de las pantallas para recordar a los cuadros de instrumentos del Volkswagen Golf de primera generación.

Es posible que una de las novedades que más agradezcamos todos es la recuperación de botones físicos en el volante. Su tacto resulta muy bueno y permiten manejar diferentes funciones sin necesidad de recurrir continuamente a superficies táctiles. El selector de marchas también está situado detrás del volante, una posición que me ha parecido especialmente cómoda. Desde ahí podemos seleccionar rápidamente la posición D o activar el «modo B», para activar la frenada regenerativa o la conducción con un sólo pedal.

Por otro lado, la visibilidad exterior es otro de sus puntos fuertes. El parabrisas delantero tiene unas dimensiones generosas y permite tener una visión muy despejada de lo que sucede delante del coche. Esto, unido a una posición de conducción bastante natural, hace que el ID.3 Neo resulte fácil de utilizar desde los primeros kilómetros.

Su maletero de 383 litros de volumen mínimo es correcto para el día a día.

En las plazas posteriores también encontramos un nivel de confort sobresaliente. Tanto para mi como para otras personas que se han sentado en el coche, el asiento del acompañante como la segunda fila nos han parecido muy cómodas. Esto es algo que refuerza las posibilidades de tener un ID.3 Neo como coche principal. Nuestra unidad incorporaba además techo panorámico, lo que le aporta luminosidad y amplitud al habitáculo.

Finalmente, su maletero es bastante aprovechable. Este cuenta con un volumen mínimo de 383 litros. El piso se puede poner más arriba o más abajo, dejando así la posibilidad de crear un pequeño espacio extra debajo donde guardar los cables de carga u objetos pequeños. En caso de necesidad, los asientos traseros se pueden abatir para lograr así 1.336 litros de volumen máximo.

Mecánica y precios del Volkswagen ID.3 Neo en España

Actualmente, el Volkswagen ID.3 Neo se ofrece en varios niveles mecánicos, tanto por capacidad de batería y autonomía, así como por potencia pura. La gama comienza con el acabado Life junto al acumulador de 50 kWh de volumen y 170 CV. Esta es la variante más austera y la que podría acoger a un mayor número de ventas, especialmente de quien busca un coche eléctrico «accesible» con las prestaciones buenas para el día a día. Este parte desde los 27.295 euros en España.

El cambio estético no es especialmente abrumador, sino más bien evolutivo.

Por encima ya se encuentra la batería de 58 kWh con 190 CV de potencia. Una combinación que se puede escoger junto al acabado Life o el Style (más equipado). Sus precios varían entre los 30.075 y los 33.715 euros, respectivamente. Por supuesto, sin incluir ningún tipo de ayuda ni descuento, con lo que el resultado puede ser aún más atractivo económicamente.

En la cúspide se coloca la dupla formada por la batería de 79 kWh de capacidad y 231 CV de potencia. También se puede escoger entre acabado Life o Style por unos precios de 35.155 y 38.790 euros, respectivamente. Esta última es, precisamente, nuestra unidad de pruebas. Más adelante llegará una opción GTI con 326 CV y batería de 79 kWh, el cual estará enfocado en las altas prestaciones y en la diversión al volante.

Prueba de conducción del Volkswagen ID.3 Neo

Después de varios días al volante del Volkswagen ID.3 Neo, una de las primeras conclusiones que he sacado es que estamos ante un coche realmente agradable de conducir. No necesita un periodo de adaptación demasiado largo y prácticamente todo resulta bastante natural desde el primer momento. La posición al volante, la buena visibilidad y la facilidad para manejar los principales controles contribuyen a esa sensación de comodidad.

El espacio habitable en la segunda fila es bastante bueno para las medidas de este coche.

En ciudad se desenvuelve especialmente bien. La dirección tiene un tacto bastante equilibrado, sin resultar excesivamente ligera ni transmitir una resistencia artificial muy marcada. Su radio de giro es uno de los puntos más fuertes. El ID.3 Neo gira muchísimo. Esto es algo que facilita mucho las maniobras en garajes o calles estrechas. Además, el selector situado detrás del volante permite activar rápidamente el «modo B», que aumenta la retención al levantar el pie del acelerador y facilita considerablemente la conducción urbana.

Pero el ID.3 Neo no es solamente un coche cómodo para moverse entre el tráfico. Cuando abandonamos la ciudad y comenzamos a recorrer carreteras secundarias aparece una de sus cualidades más interesantes. El chasis está muy bien ajustado y transmite una sensación de agilidad que permite disfrutar bastante de la conducción. De hecho, en determinadas carreteras de curvas puede llegar a resultar incluso divertido.

Buena parte de esa sensación procede de la puesta a punto de las suspensiones. Volkswagen ha optado por un tarado relativamente firme, que no llega a resultar incómodo, pero sí limita bastante bien los movimientos de la carrocería. En una carretera revirada el paso por curva resulta bastante más plano de lo que esperas y el coche mantiene una trayectoria muy estable. Personalmente, me parece una decisión acertada, ya que unas suspensiones excesivamente blandas habrían perjudicado parte de ese comportamiento dinámico. El ya mencionado tarado de dirección también acompaña a todo esto, ciertamente.

El modo Retro me parece todo un acierto estético para las pantallas interiores.

En términos generales, el comportamiento del ID.3 Neo me ha parecido uno de los más equilibrados que podemos encontrar actualmente entre los compactos eléctricos. De hecho, los 231 CV también tienen bastante que decir. El coche corre mucho y permite ganar velocidad con gran facilidad. Esto se agradece especialmente al realizar adelantamientos en carreteras secundarias. No he echado de menos, para nada, más potencia en ninguna de las situaciones habituales y, sinceramente, me parece una cifra ideal para este Volkswagen.

En autopista el confort también es sobresaliente. De hecho, los asientos resultan muy cómodos y permiten acumular kilómetros sin que la postura de conducción termine resultando un incordio. Las suspensiones, pese a su firmeza, tampoco perjudican la comodidad y el coche transmite una sensación general de estabilidad. Es precisamente en estos recorridos donde mejor se aprecia que el ID.3 Neo puede funcionar perfectamente como vehículo principal.

La insonorización está igualmente bien conseguida, aunque el ruido de rodadura sigue siendo el elemento más perceptible dentro del habitáculo. Su intensidad depende bastante del tipo de asfalto por el que circulemos, por lo que en determinadas superficies se deja notar más que en otras. En cualquier caso, no me ha parecido un problema especialmente importante y el nivel general de aislamiento resulta satisfactorio.

El Volkswagen ID.3 Neo me parece uno de los compactos eléctricos más completos de su segmento.

Uno de los datos más interesantes de esta prueba ha sido precisamente el consumo. Después de 800 kilómetros durante 10 días realizando desplazamientos urbanos, recorridos por carreteras secundarias y viajes por autopista, el ordenador de a bordo terminó mostrando una media de 14,8 kWh/100 km. Es exactamente la misma cifra que Volkswagen anuncia en la homologación WLTP para nuestra configuración.

Me parece un resultado realmente bueno, especialmente porque no hablamos de una prueba realizada exclusivamente en ciudad o buscando obtener el menor consumo posible. Hemos utilizado el coche en diferentes circunstancias y, aun así, la eficiencia se ha mantenido en unos valores bastante contenidos para un compacto eléctrico de 231 CV.

En cuanto a la autonomía, durante nuestra semana con el coche hemos obtenido alrededor de 500 kilómetros reales y, como ya he dicho, en un recorrido mixto. En una ruta por autopista exclusivamente no será difícil sobrepasar con cierta facilidad los 400 kilómetros y en ciudad exclusivamente superar incluso los 600 kilómetros.

Volkswagen ID.3 Neo y sus rivales

35.491 €

31.048 €

P.V.P 36.690 €21.498 €

37.188 €

P.V.P 37.953 €29.898 €

Alberto Pérez

La opinión de Alberto Pérez

El Volkswagen ID.3 Neo me ha dejado unas muy buenas sensaciones después de estos días de convivencia. Es un coche cómodo, fácil de conducir y con un comportamiento dinámico especialmente conseguido. La dirección tiene un tacto equilibrado, las suspensiones permiten disfrutar de una conducción bastante ágil y los 231 CV ofrecen potencia de sobra para prácticamente cualquier situación. Todo ello sin perjudicar especialmente el confort, que continúa siendo uno de sus principales argumentos.

Pero quizás lo que me parece más importante es la evolución que ha experimentado el interior. La recuperación de botones físicos, la nueva instrumentación y una ergonomía mucho más natural hacen que el ID.3 Neo resulte más agradable de utilizar diariamente. Como únicos aspectos mejorables que he sentido es el ruido de rodadura, el cual sigue siendo perceptible en determinadas superficies. Por otro lado, el siempre controvertido tema del precio de esta configuración, cercana a los 50.000 euros. A pesar de esto, en conjunto considero que estamos ante uno de los compactos eléctricos más completos y maduros de su categoría.