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    Honda confía en salvar el motor de Verstappen de cara a Hungría

    La violencia del impacto de Verstappen contra la pila de neumáticos hizo saltar todas las alarmas, temiendo por encontrarse con un coche convertido en un pisapapeles, pero el máximo responsable del departamento técnico de Honda no da el motor por perdido.

    El tremendo enfado de los hombres de Red Bull tras presenciar el tremendo accidente de 51G que sufrió su primer espada en el circuito de Silverstone fueron provocados por, además de un 'cero' que equilibra de nuevo el Mundial cuando la diferencia entre Max Verstappen y Lewis Hamilton era de 33 puntos y se ha visto reducida a tan sólo 8, las consecuencias que puede suscitar dicho impacto a alta velocidad contra las protecciones.

    Si bien Michael Masi ha subrayado que desde la FIA valoran el incidente en sí, y no las consecuencias del mismo, lo cierto es que un cambio de componentes prematuro en la unidad de potencia del #33 se antoja como sinónimo de penalización futura asegurada: Verstappen se encuentra ahora mismo utilizando su segundo ICE (motor de combustión interna), por lo que de verse forzado a montar un tercero, el último permitido por el reglamento este año, el final de pretemporada se le complicaría.

    «Cuando vi por primera vez las imágenes del coche cuando lo levantaban, pensé que había muchos daños»

    A pesar de las duras imágenes que mostraron un RB16B hecho añicos, especialmente en su parte trasera, Toyoharu Tanabe dejó caer que los análisis iniciales in situ no fueron tan negativos. «Cuando vi por primera vez las imágenes del coche cuando lo levantaban, pensé que había muchos daños», explicó el director técnico Honda.

    «Sin embargo, en realidad parece que el daño es menor de lo que vimos al principio. No obstante, el daño real no puede saberse por su aspecto cuando se encuentra instalado en el coche. Nos gustaría mandarlo de vuelta a nuestra fábrica en Sakura y comprobarlo antes de tomar ninguna decisión. Sinceramente, no lo sé, porque los daños pueden variar en función de la ubicación», concluyó Tanabe, dejando así una puerta abierta a la esperanza.