El jefazo de Honda, semanas antes de su gran fracaso con Aston Martin: «Queremos evitar empezar demasiado rezagados»
Koji Watanabe reconoció a finales de 2025 que Honda quería evitar un inicio con desventaja en la nueva era de la Fórmula 1. Meses después, el presidente de HRC ha explicado por qué el motor de Aston Martin llegó tarde y por qué no esperaban tantos problemas.

El regreso de Honda como motorista oficial de Aston Martin para 2026 era una de las grandes apuestas de la nueva era de la Fórmula 1. La combinación de Adrian Newey al frente del desarrollo del monoplaza, las nuevas instalaciones de Silverstone y el respaldo técnico de un fabricante con experiencia ganadora alimentó las expectativas sobre el proyecto.
La realidad ha sido muy distinta. Aston Martin ha sufrido graves problemas de rendimiento y fiabilidad, mientras que la unidad de potencia japonesa se ha quedado lejos del nivel necesario para competir regularmente con sus rivales. La falta de potencia y las dificultades de manejabilidad han condicionado el primer año de una asociación que debía situar a ambas compañías entre las referencias de la parrilla.
A finales de 2025, Koji Watanabe, todavía presidente de Honda Racing Corporation (HRC), ya había advertido de que el fabricante japonés debía evitar empezar la nueva etapa demasiado atrás: «Queremos evitar empezar demasiado rezagados», dijo en aquel momento.
Ahora, en una entrevista concedida a la edición japonesa de Motorsport.com, el directivo ha explicado por qué Honda perdió casi dos años de desarrollo y cómo varias decisiones condicionaron el nacimiento de su nueva unidad de potencia.
Honda perdió casi dos años al reconstruir su equipo de F1
Watanabe señala el retraso en el inicio del desarrollo como la causa principal de los problemas actuales. Aunque Honda nunca abandonó por completo la investigación relacionada con la Fórmula 1, su regreso oficial exigió reconstruir una estructura de trabajo que ya no estaba operativa en las mismas condiciones.
«Al convertir a HRC en una empresa de desarrollo de competición, aseguramos de mantener viva la llama de la F1, incluso en la fase de investigación básica. Por lo tanto, el desarrollo de la F1 nunca se detuvo por completo. Sin embargo, cuando anunciamos nuestro regreso en 2023, tuvimos que establecer rápidamente un sistema de desarrollo, lo que llevó tiempo», explica.

La consecuencia fue una desventaja considerable frente a los fabricantes que ya llevaban más tiempo trabajando en las unidades de potencia de 2026. «La decisión de regresar se tomó un año más tarde que la de otros, y llevó tiempo poner en marcha el sistema de desarrollo, así que, en esencia, perdimos dos años», reconoce el presidente de HRC.
El problema no se limitó a la fecha en la que se tomó la decisión de volver. Honda también tuvo que recuperar el personal necesario para poner en marcha el proyecto. Watanabe recuerda que, tras finalizar su cuarta etapa en la Fórmula 1, muchos de los ingenieros que trabajaban en el programa se trasladaron a otros departamentos el 31 de marzo de 2022, relacionados con la neutralidad de carbono y el desarrollo de tecnología avanzada.
Cuando llegó el momento de regresar, la compañía no pudo recuperar de inmediato a todo aquel equipo. Incorporó a algunos profesionales con experiencia y trasladó a otros trabajadores desde diferentes áreas, pero reunir de nuevo una estructura especializada llevó más tiempo que sumar al retraso ya acumulado.
«Los ingenieros que fueron responsables de la F1 ocupaban puestos importantes. Por lo tanto, no fue fácil reincorporarlos al desarrollo de la F1. Hubo que realizar los procedimientos de traspaso en cada puesto», explica Watanabe. Y añade que muchos de aquellos especialistas habrían sido líderes de proyecto en sus respectivos departamentos, por lo que su traslado no podía resolverse de un día para otro.
La falta de personal condicionó también la distribución de los recursos técnicos. Honda tuvo que priorizar determinadas áreas de la nueva unidad de potencia, mientras intentaba recuperar el tiempo perdido frente a sus competidores.

Honda decidió crear una unidad de potencia completamente nueva
La pérdida de tiempo no fue el único factor que complicó el proyecto. Watanabe reconoce que Honda concentró inicialmente sus esfuerzos en el desarrollo de las baterías y los motores eléctricos, componentes especialmente importantes con el nuevo reglamento, y retrasó el trabajo sobre el motor de combustión.
«Durante ese tiempo, nos centramos en el desarrollo, que requiere mucho tiempo, de baterías y motores, y creo que pudimos alcanzar nuestros objetivos en ese ámbito. Teníamos los recursos, pero eso significó que el desarrollo del motor de combustión se retrasara», admite.
El fabricante habría preferido comenzar con un equipo plenamente constituido para distribuir los recursos entre todas las áreas desde el principio. Sin embargo, la falta inicial de personal obligó a desarrollar primero los componentes eléctricos y a concentrarse después en el motor térmico.
Honda intentó compensar ese retraso acelerando los trabajos, pero chocó con dos límites propios de la Fórmula 1: el presupuesto disponible y las restricciones en las horas de funcionamiento de los bancos de pruebas.
«Intentamos recuperar el tiempo perdido acelerando el desarrollo, pero nos topamos con restricciones presupuestarias y limitaciones en las horas de operación, y finalmente no pudimos recuperar el tiempo perdido», señala.
A esas dificultades se sumó una decisión técnica que terminó añadiendo nuevos desafíos. Honda sabía que podía comenzar en desventaja de potencia, pero no esperaba que la manejabilidad de la unidad de potencia resultara tan problemática.
Al recordar su advertencia de finales de 2025, Watanabe matiza que, independientemente de que la frase reflejara con precisión la situación del proyecto, la compañía ya manejaba información sobre sus competidores y era consciente de que podía estar por detrás en rendimiento.
«Teniendo esto en cuenta, desde luego no nos sentíamos en una posición cómoda. Éramos conscientes desde ese momento de que podríamos estar en desventaja en cuanto a potencia. Sin embargo, también es cierto que no esperábamos que surgiera un problema tan grave en cuanto a la manejabilidad», reconoce.
La explicación final apunta directamente a la elección de desarrollar una unidad de potencia desde cero en lugar de utilizar como punto de partida el motor de la temporada anterior. «No lo desarrollamos basándonos en los motores de 2025; creamos un motor completamente nuevo. Creo que ahí radicaron los diversos desafíos», afirma.
Honda evaluó si debía partir del diseño anterior para alcanzar los objetivos establecidos, pero finalmente apostó por una arquitectura completamente nueva. Esa decisión abrió una vía de desarrollo distinta y, de paso, obligó al fabricante a resolver dificultades adicionales en un proyecto que ya partía con retraso. El resultado no ha podido ser peor.
Fuente: Motorsport.com
