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    Su primer Gran Premio de Fórmula 1: Imola, Italia 1980

    Su primer Gran Premio de Fórmula 1: Imola, Italia 1980
    La salida del Gran Premio de Italia 1980, con un paralelo a tres que no incluía al eventual vencedor...
    Adrián Fernández
    Adrián Fernández12 min. lectura

    En mitad del conflicto político por el poder en la Fórmula 1, Imola hizo su debut en el Mundial sustituyendo a un Autodromo di Monza en obras.

    Repasamos todos los acontecimientos de la primera carrera del Mundial de Fórmula 1 en el actual escenario del Gran Premio de la Emilia Romaña

    Tras regresar al Mundial el pasado mes de noviembre, el Autodromo Internazionale Enzo e Dino Ferrari vuelve a acoger a la Fórmula 1 cinco meses después, ahora como segunda cita de la temporada, cubriendo la segunda caída en desgracia del Gran Premio de China. Será la segunda edición del Gran Premio de la Emilia Romaña, y el 29º Gran Premio oficial que se dispute en este trazado, popularmente conocido como Imola, tras los 27 que tuvieron lugar entre 1980 y 2006. Todas ellas tuvieron lugar como Gran Premio de San Marino... salvo la primera, cuya historia nos ocupa.

    El propio Enzo Ferrari estuvo presente cuando se puso la primera piedra para la creación de este circuito en marzo de 1950, poco antes del inicio del primer Mundial de Fórmula 1. Cuatro motociclistas locales impulsaron la existencia de Imola uniendo una carretera pública existente (el actual tramo entre Rivazza y Tosa) con caminos secundarios creados ex-profeso. De este modo, el Autodromo di Castellaccio fue un circuito semi-permanente durante sus primeras dos décadas de existencia, en una era en la que las instalaciones construidas desde cero aún no eran prevalentes.

    Pese a las excelentes críticas que el circuito despertó entre prensa y pilotos en una prueba no puntuable albergada en 1963, los Fórmula 1 no volverían a Imola hasta 16 años después, cuando ya era el Autodromo Dino Ferrari en honor al fallecido hijo de 'Il Commendatore'. Este retorno fue un evento clave en los primeros años de la batalla política entre FISA y FOCA con el Autodromo di Monza de por medio, unos hechos que derivaron en una prueba no puntuable en 1979, y que José Miguel Vinuesa narra en detalle en el artículo vinculado sobre este párrafo. Como parte de los Acuerdos de Maranello, y mientras Monza se sometía a unas más que necesarias renovaciones, Imola cogió el testigo como sede del Gran Premio de Italia de 1980, siendo esta la única vez desde 1948 que este evento se albergó fuera del trazado milanés.

    La prueba tuvo lugar el fin de semana del 14 de septiembre de 1980, como antepenúltima cita de un campeonato en el que Alan Jones y Nelson Piquet libraban una encarnizada lucha por el título, separados por dos puntos tras el triunfo del brasileño en Zandvoort en una carrera en la que Jones no puntuó por un error propio. Aquella fue la 14ª y última temporada de un arcaico sistema de puntos en el que cada piloto debía descartar los peores resultados de la primera y segunda mitad del año, y Piquet tenía la desventaja de que ya solo podría sumar la totalidad de los puntos una vez más, antes de empezar a descartar.

    La pista contaba aquel año con una nueva chicane en Acqua Minerale, muy lenta, diseñada con asistencia de los pilotos Gilles Villeneuve y Jean-Pierre Jabouille, y que sería eliminada en la revisión de 1995 al rediseñarse la curva. Los días previos a la carrera estuvieron llenos de eventualidades: Bernie Ecclestone se retractó de su intentona de anunciar un campeonato paralelo tras no conseguir el favor de los jefes de equipo, el piloto Vittorio Brambilla salió ileso de un accidente de tráfico como pasajero, y un helicóptero que llevaba a tres miembros del equipo Alfa Romeo se estrelló el viernes al aterrizar, falleciendo uno de los mecánicos durante la tarde del domingo.

    Pese a que el circuito no parecía óptimo para sus máquinas, Renault dominó la clasificación por tercera vez consecutiva, con la ayuda de unas gomas especiales más blandas que les suministró Michelin, las cuales eran toda una incógnita para la carrera. De este modo, René Arnoux logró la pole con facilidad con un 1:33.988, tres décimas por delante de un Jabouille mosqueado por el trato preferencial que su equipo brindaba a su compañero. Carlos Reutemann fue el mejor del resto en su Williams a siete décimas de Arnoux, y el local Bruno Giacomelli sorprendió en su Alfa Romeo clasificando por delante de Piquet y Jones, muy descontento tras clasificar en un 'muleto' que había desarrollado los mismos problemas de motor y manejo que su coche principal.

    En medio de una temporada desastrosa en la que solo habían sumado seis puntos, Ferrari sacó a pasear su primer coche turbo, el 126C, con el que Gilles Villeneuve clasificó en octava posición antes de volver a su habitual T5 para la carrera. Su compañero Jody Scheckter no tuvo tanta fortuna, y en la hora final de clasificación sufrió un fortísimo accidente en la curva previa a Tosa, que le dejó muy tocado del cuello. Tras este choque, que le relegó al puesto 16 en parrilla, el vigente campeón del mundo tomó la decisión de retirarse, la cual anunciaría pocas semanas después antes de la carrera final en Watkins Glen.

    Por contra, los pilotos de Ligier, segundo en la clasificación de constructores, solo pudieron clasificar en 13º (Didier Pironi) y 20º lugar (Jacques Laffite) tras apostar erróneamente por la configuración aerodinámica de Kyalami, un circuito mucho más veloz. Con 28 coches y una parrilla limitada a 24 pilotos, el novato Alain Prost sufrió en su McLaren para lograr la última plaza sobre un Nigel Mansell que se quedó fuera de su tercer evento en F1, al volante de un Lotus reserva tras un desafortunado incidente en la sesión del viernes. Tras salirse el británico de pista y tener que dejar su vehículo, el debutante Manfred Winkelhock estrelló su Arrows contra el abandonado Lotus, dejando inutilizables ambos coches. Winkelhock también se quedó fuera de la carrera, al igual que los defenestrados Ensign.

    El excesivo desgaste que Imola producía en los frenos con sus chicanes (las variantes Alta y Bassa se diseñaron a mediados de los 70) era el gran motivo de preocupación de todos los equipos. En la salida, Reutemann llegó a ponerse entre los Renault, pero el argentino había sobrecalentado demasiado el embrague antes de arrancar, y el coche se gripó al meter segunda, siendo esquivado por toda la parrilla. Piquet aprovechó el lío para adelantar con su Brabham a Giacomelli, y en la tercera vuelta sorprendió en Acqua Minerale a un Arnoux que había sido superado curvas antes por Jabouille. Una vuelta después, en Rivazza, un error al cambiar marchas de Jabouille entregó el liderato a Piquet, quien ya no lo cedería.

    Un buen Villeneuve había avanzado al cuarto lugar, pero en la sexta vuelta sufrió un fuerte accidente en la curva que hoy lleva su nombre, tras un pinchazo en la rueda trasera izquierda, cuyos restos también dejaron fuera a Giacomelli. Jones aprovechó para ponerse cuarto, pasó a ser tercero cuando Arnoux empezó a tener problemas con un amortiguador, y a mitad de carrera superó a Jabouille, quien ya había caído a más de 10 segundos del líder. El australiano aguantó este margen hasta que, a 10 giros del final, un problema de frenos le obligó a bajar el ritmo, terminando a 28 segundos de un Piquet que, con su segundo triunfo consecutivo, recuperaba el liderato por un punto. Por fortuna para Jones, todos sus perseguidores empezaron a tener problemas, uno detrás de otro.

    Jabouille perdió aún más terreno por unos frenos excesivamente duros, y rompió la caja de cambios a seis vueltas del final. Pocas vueltas antes, Arnoux vio su ritmo desplomarse del todo, pasando del cuarto al décimo puesto en los últimos 12 giros. De todo esto se benefició un Carlos Reutemann que, a pesar de no poder usar la cuarta marcha, se plantó séptimo en la vuelta 39 a base de abandonos y nueve adelantamientos en pista. Tras el colapso de frenos de Jean-Pierre Jarier y la rotura de motor de Mario Andretti, el argentino alcanzó el podio con los problemas de los Renault, pese a que él también tenía dañado el escape. Sin más pilotos en la vuelta del líder, acabaron en los puntos Elio de Angelis (18º en parrilla con el Lotus) y Keke Rosberg en uno de los Fittipaldi.

    Con Pironi obteniendo el último punto en sexto lugar y Laffite en el noveno, el doble podio de Williams permitió al equipo británico asegurar en Imola el primero de sus nueve títulos de constructores. Jones lo redondearía obteniendo el título de pilotos en la siguiente carrera en Montréal con polémica tras su choque en la salida con Piquet, causando un accidente masivo y obligando al brasileño a usar en la segunda salida un coche reserva que terminó por romper motor. En cuanto a Imola, la carrera perseveró como segundo evento italiano a partir de 1981 como Gran Premio de San Marino, siendo esto en parte una deferencia hacia un Enzo Ferrari que solo podía asistir a este evento. Desde aquí, el circuito haría su propia historia, con grandes momentos, polémicas y el día más negro en la historia de la Fórmula 1. Ahora, escribe una nueva página como solución de contingencia.

    Fotos: Formula 1