Williams convierte el FW48 en un laboratorio para 2027: «Es una pena que estemos en esta situación»
James Vowles y Alexander Albon han hablado de la situación actual de Williams y de la necesidad de empezar a trabajar con la mente puesta en 2027, ya que esta temporada está ya perdida. El primero afronta esta situación con optimismo, mientras el segundo destaca los problemas «genéticos» del coche.

Williams ha sido incapaz de empezar la temporada al nivel del resto y, lo que es peor, conseguir un ritmo de evolución que le permitiera remontar. Con esta premisa, el objetivo pasa a ser 2027, momento en el que James Vowles deberá demostrar que su gestión realmente tiene sentido y llevará al equipo a algún sitio.
Mientras, James Vowles varía poco su discurso, insistiendo en las carencias históricas que heredó cuando llegó al cargo y en que los malos momentos están sirviendo de aprendizaje para evitar errores en el futuro.
Pero lo cierto es que Williams ya da por perdida una temporada 2026 en la que esperaba acercarse al cuarteto de cabeza y en la que, tras el mal comienzo, aspiraba a pelear por el top 5 en la fase final del campeonato. En realidad, no ocurrirá ni una cosa ni la otra.
Williams ya mira a 2027
Suena repetitivo y lo cierto es que es una constante en todos los equipos que aspiran a ascender posiciones en la parrilla y fracasan: llegada la mitad del campeonato, empiezan a pensar en el siguiente campeonato.
No es diferente en el caso de Williams, tal y como admite el propio James Vowles, que anticipa «muchos cambios para el próximo año. Ya estamos trabajando en ello, porque es lo correcto en este momento».
«Hay algunos aspectos del coche de este año que no podremos perfeccionar al nivel que me gustaría», añade, justificando así que no merezca la pena continuar insistiendo en el coche de 2026, más allá de lo que resultará útil para el futuro.
«Este año nos centraremos en un par de características de manejo realmente problemáticas, en identificarlas y corregirlas para crear la plataforma adecuada para el futuro. Con ello llegará rendimiento, pero en realidad se trata de perfeccionar algunos aspectos básicos para asegurar un futuro sólido», argumenta James Vowles.

Asimismo, el ingeniero británico vuelve a repetir el discurso ya clásico con respecto al arduo trabajo de mejora de procesos y, en general, la estructura de la organización:
«Mucho de lo que estamos haciendo ahora va por el buen camino. Aunque no todo se refleje inmediatamente en el rendimiento del coche, con lo que estamos haciendo para reconstruir sistemas y estructuras, y centrándonos en nuevas formas de trabajar que serán muy emocionantes, todo saldrá bien», promete James Vowles.
«Nuestro camino es de vuelta a la cima. No será un trabajo de seis meses ni de un año, pero estoy aquí para ello. Se avecinan grandes cosas», reitera, con un tono que, por repetitivo, ya empieza a sonar vacío.
Todos los Williams conservan las mismas limitaciones
Alex Albon también ha hecho balance de la situación y ha reconocido que el trabajo del equipo empieza a ser utilizar el coche de este año como laboratorio para el próximo. ¿La razón? Que, sean más o menos competitivos, todos los Williams conservan las mismas limitaciones año tras año.
«Conocemos las debilidades del coche, sabemos la dirección [que debemos tomar] y el trabajo que se ha realizado en la fábrica es el mayor esfuerzo que he visto del equipo para luchar contra estos problemas genéticos que tiene», argumenta el piloto tailandés.

«Creo que estamos haciendo exactamente lo correcto para volver a la normalidad, y es una pena que estemos en esta situación, pero creo que estamos haciendo lo correcto», añade, antes de reiterar que el FW48B que debutará en Bakú no resolverá gran cosa.
«¿Bakú lo curará?, lo dudo. Gran parte de la actualización se planeó hace bastante tiempo, y mucho de lo que realmente estamos considerando es para el coche del próximo año. Se trata de asegurarse de que el coche del próximo año no tenga estas características», reconoce Albon.
El viento, la kriptonita de Williams
Williams sufre especialmente en curvas de media y alta velocidad y de radio constante, pero eso no es lo único que lastra a Carlos Sainz y Alexander Albon.
El tailandés admite que el coche se ve «muy afectado por el viento y, honestamente, probablemente en cuanto a la conducción, es frustrante porque ni siquiera puedo hacerlo. Realmente, el equipo no está sacando lo mejor de mí porque conduzco muy poco».
«Las ráfagas, el viento… Intentas empujar», prosigue, antes de rememorar sus dificultades en la última carrera disputada en Hungría. «Creo que hubo seis vueltas en la carrera donde el viento se estabilizó, y finalmente pude calmarme y entrar en ritmo. Luego el viento se levantó de nuevo y vuelves a ese ciclo de sentir que estás cometiendo errores, pero no es así. Simplemente estás haciendo lo mismo, pero te falta consistencia».
El compromiso de Sainz y Albon con Williams
James Vowles peleó mucho para conseguir una pareja de pilotos que cumpliera todos los requisitos que él necesitaba para Williams. Finalmente, lo consiguió y, a pesar de que no está logrando cumplir sus promesas de rendimiento, tanto Carlos Sainz como Alexander Albon siguen plenamente comprometidos.
«La mejor manera de explicarlo es que, después de Silverstone, estuvieron con nosotros [en la fábrica] casi una semana entera», ejemplifica James Vowles. «Parte de ello fue conducir en el simulador, parte de sentarse con el equipo y decirles: “Aquí estoy, díganme qué puedo hacer”, y parte de impulsarlos hacia adelante».
«Su trabajo, conducir el coche, diría que es lo más fácil para ellos. El reto es lo que les pido: que lideren a mi lado al mismo tiempo», agrega el ingeniero británico. «Ambos han comentado que es el trabajo más duro que han hecho en su vida, pero les encanta, porque ven el impacto de sus palabras».
«Así que es difícil, no es donde quieren estar en la parrilla, sin duda, pero también quieren invertir para mejorar el equipo y hacerlo más rápido», concluye James Vowles.
Queda ver durante cuánto tiempo a Albon y Sainz les bastará con ser importantes en el equipo y empezarán a valorar más los resultados y la posibilidad real de pelear por podios y victorias.
