Alemania quiere seguir fabricando coches de combustión después de 2035: su ministro considera el veto ''un gran error''
Los principales gobiernos europeos vuelven a tomar posición respecto a la siempre debatida y polémica prohibición de los coches de combustión para el año 2035. Ahora es el ministro de Transportes alemán quien ha endurecido el discurso, y anuncia una “alianza” con el gobierno francés.

La Unión Europea tomó hace unos años la decisión de imponer una reducción del cien por cien de las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos respecto al año 2021, lo que de facto significa prohibir la venta de coches con motor de combustión para el 2035.
Desde entonces, este veto siempre ha sido ampliamente discutido, lo que incluso llevó a la Comisión Europea a plantear el año pasado una alternativa más laxa. Pero países como Alemania, y parece que Francia, piden más, y así se lo harán saber a los dirigentes europeos.

Alemania endurece su discurso
Durante una entrevista en el medio alemán Die Welt, el ministro de Transportes en el país germano, Steffen Bilger, fue muy claro sobre la forma de ver las cosas en su gobierno. La industria alemana, pulmón del automóvil en Europa, se ve amenazada en los últimos tiempos con miles de despidos y cierre de fábricas, lo que obliga a tomar medidas.
Bilger, del partido político CDU (Unión Democrática Cristiana) y miembro del Partido Popular Europeo, se mostró muy tajante sobre la prohibición europea del 2035: «Existe un consenso creciente de que la prohibición de los motores de combustión fue un grave error. El gobierno alemán está unido en su compromiso de presionar para que se revoque la prohibición en Bruselas. Los sindicatos y los comités de empresa también han contribuido a este esfuerzo».
Como ya sabemos, el veto del 2035 a los motores de combustión tiene en el otro lado de la balanza a los coches eléctricos, que serán la única alternativa real a partir de esa fecha. Sin embargo, en Alemania consideran que a día de hoy, las consecuencias sobre el sector del automóvil pueden ser catastróficas y abogan por seguir apostando por los motores de combustión por una buena razón.

La propuesta del 90%, en entredicho
La Comisión Europea planteó hace casi un año reducir un 90 por ciento las emisiones medias de CO2 de los coches nuevos en 2035 en lugar del cien por cien previsto, con diferentes mecanismos que permitan a los fabricantes compensar el 10 por ciento restante.
Para el ministro de Transportes alemán, este porcentaje y esta flexibilización son insuficientes. En realidad, Bilger defiende la postura del PPE de reducir el objetivo al 80 por ciento, lo que daría una mayor continuidad a los motores térmicos.
«La Comisión está actuando con demasiada lentitud. Si existe consenso político en que la prohibición no tiene sentido, entonces debe ser derogada de forma contundente y no proponer nada que equivalga a una prohibición. Esto se aplica tanto a los automóviles como a los camiones. Continuamos con intensas negociaciones», sostiene Bilger.

Francia y Alemania, la inesperada alianza
El gobierno francés siempre se mostró partidario de mantener el objetivo europeo de cara al 2035, mientras que el anterior ejecutivo alemán también sostenía una postura favorable, aunque reclamaba algún tipo de excepción en forma de combustibles sintéticos para mantener con vida los motores térmicos actuales.
Esto parece haber cambiado en los últimos tiempos, porque el actual gobierno alemán ha endurecido su mensaje y habla abiertamente de seguir permitiendo la venta de coches de combustión. El propio Steffen Bilger asegura además contar con el apoyo de Emmanuel Macron, aunque con algo a cambio.
«No es solo la posición alemana. Estamos coordinando estrechamente con otros países cuyas industrias automovilísticas generan numerosos puestos de trabajo. Una iniciativa franco-alemana trabaja ahora conjuntamente para crear cuanto antes un marco normativo fiable, así como para garantizar la planificación y la seguridad de las inversiones en el sector automovilístico, en lo que respecta a los objetivos de emisiones de la flota. Confío en que encontraremos una buena solución».
Según otras informaciones publicadas en medios alemanes, los máximos dirigentes germano y francés han acordado impulsar esta flexibilización adicional al 80 por ciento. Eso sí, Macron pide a sus socios alemanes que le apoyen con la nueva Ley de Aceleración Industrial impulsada por su gobierno, y que busca favorecer el uso de componentes “Made in Europe” para reforzar la industria automovilística local.
Fuente: Welt

