Las baterías usadas se convierten en una bomba de costes para las marcas: esto es lo que les puede costar de aquí a 2035
El coste que les supone por cada kWh, en especial las baterías de LFP comunes en la mayoría de los coches eléctricos, supone un gasto monumental que no va a parar de crecer de manera exponencial a medida que la cuota de BEV crezca, multiplicándose de aquí a 2035.

Hoy día tenemos métodos cada vez más eficaces de reciclar y minimizar el impacto de aquello que consumimos, de manera que el impacto en la naturaleza se reduzca dentro de lo posible. Ahora bien, el impacto en las arcas de los fabricantes de baterías y de automóviles ya es otra cosa, un factor a tener en cuenta en estos tiempos que corren en la industria europea.
Al final de su vida útil, el reciclaje de una batería supone un coste para un fabricante - y, a fin de cuentas, hay que recordar que sigue siendo una tecnología ‘joven’ pese a que técnicamente existe desde finales del siglo XIX junto a los albores del propio automóvil. Pero hay un aspecto del mercado que preocupa especialmente en Europa.

El coste de las baterías una vez termina su vida útil
En el Viejo Continente, los fabricante tiene que hacer provisiones para gestionar el final de la vida útil de las baterías por su propia cuenta y riesgo - por supuesto que existen formas de volver a darles propósito, como la iniciativa conjunta de Nissan y Little Electric Energy de utilizar baterías viejas del LEAF de 30 kWh (que llevaban unidades de la 1º generación entre 2016 y 2017) para formar un puerto de carga portátil en el Puerto de Vigo. Otra forma de encargarse, en cada estado europeo, es unir fuerzas con una organización para esa gestión.
Pero en estos momentos cuando una batería llega al final de su vida útil, se convierte con diferencia en el momento más costoso, tanto por cuestiones de volumen (sólo ahora es cuando comienza a haber stock de vehículos eléctricos de segunda mano) y los costes fijos por cada kWh de energía son bastante caros. Es decir, esos costes disminuirán con el tiempo, pero en estos momentos están por las nubes.
Esto es lo que puede costar, según sea química LFP o NMC
En estos momentos hablamos de hasta 29 dólares (24,76 €) por cada kWh en casos de baterías de LFP, lo que en una batería de 50 kWh (que podemos encontrar incluso en coches pensados para uso mayoritariamente urbano) supondría cerca de 2.500 € de coste por cada batería. En el caso de las baterías de NMC, el coste es mucho menor, de unos 3 dólares (2,56 €) por kWh.

Si eso no parece un problema, tengamos en cuenta que en estos momentos el volumen de baterías al final de su vida útil es de unos 5,8 GWh según cifras de 2025 que aporta la firma de investigación londinense Circular Energy Storage (CES). Se estima que para 2030 esta cifra evolucionará exponencialmente hasta los 28 KWh mientras que en el señalado 2035, cuando se supone que Europa ya habrá adoptado la electrificación en su mayor parte, se estima que el volumen sea de unos 106 GWh. Es decir, más de 18 veces el volumen actual.
Pagar por estos procesos mucho más caro que en unos años
Estas cifras se relacionan de manera directa con historias que hemos contado en ocasiones anteriores acerca de lo que cuesta reemplazar las baterías en algunos modelos, incluso en algunos con baterías pequeñas o bien modelos que ya no se comercializan. Conforme aumente el volumen, disminuirá el precio del pre-procesamiento - si ahora se paga a unos 5.038 € por tonelada (5.900 dólares), se espera que para 2030 se reduzca a unos 1.622 € (1.900 dólares).
Por tanto, existe un peligro importante a la hora de apalabrar en la actualidad precios que, a corto o medio plazo, resulten excesivamente altos. «El mercado está cambiando, sea cual sea el precio. El riesgo está en estar en el lado equivocado de ese cambio - pagar demasiado en el presente y perderse las oportunidades que ese volumen crearía en el mañana», asegura Hans Eric Melin, fundador de CES.

Otros tipos de químicas de baterías
Es de esperar que, por el presente y futuro más cercano, estas dos químicas sigan siendo las más populares en el mercado. Cierto es que ahora llegan otras alternativas, sea de sodio o de estado semisólido, además de las de estado sólido cuyo desembarco en China se espera para 2027, pero aún así tardarán más años en tener más presencia - años en los que precisamente estos procesos de reciclaje se irán abaratando.
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