¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    Ahora, sí: Alemania subvencionará híbridos y eléctricos

    Está a punto de entrar en vigor un ambicioso programa de ayudas a la compra de coches eléctricos e híbridos enchufables. Alemania quiere que los fabricantes estén preparados para la llegada de competidores extranjeros, en una clara alusión a Tesla.

    BMW 225xe Active Tourer, un híbrido enchufable fabricado en Alemania

    La locomotora de Europa no está precisamente a la cabeza en ventas de coches eléctricos o híbridos enchufables, porque no son suficientemente atractivos -económicamente hablando- respecto a sus equivalentes gasolina, diésel o a gas. Faltaba apoyo, pero eso será cuestión de tiempo.

    El parlamento alemán tiene que votar una propuesta de ayudas a la compra de coches enchufables, y también una inversión para aumentar la red de recarga pública. El objetivo es popularizar estos coches y reducir la sensación de falta de autonomía por no poder recargar.

    Las ayudas se concederán a coches cuyo precio no supere los 60.000 euros, de 4.000 euros en el caso de los eléctricos, y 3.000 euros para los híbridos enchufables. A partir de verano de 2018, el importe de las ayudas bajará a 3.000 y 2.000 euros, respectivamente.

    Fabricantes como Audi permiten elegir al cliente gasolina, diésel o híbrido enchufable. En el caso del A3, también tiene una versión a gas

    El coste del programa para el Gobierno de Alemania será de 1.200 millones de euros, y la mitad de la subvención la sufragarán los fabricantes, aunque la propuesta inicial era de pagar solo la cuarta parte. Puede parecer mucho dinero, pero Francia da 10.000 euros de subvención al mandar un diésel al desguace y comprar un eléctrico.

    Además, se invertirán 300 millones de euros para la red de recarga pública. Estarán disponibles 15.000 cargadores en un plazo de tres años, salen aproximadamente 20.000 euros por unidad. Alemania no quiere quedarse atrás en el tren eléctrico, se estarán acordando de cuando los fabricantes japoneses colocaron por todas partes cargadores de su estándar (CHAdeMO) en perjuicio del estándar alemán (CSS Combo) y se convirtieron en un estándar de facto.

    Circulan por Alemania unos 30.000 coches eléctricos, que es, para hacernos una idea, el 1% de las ventas de un año en ese país. Se marcó en 2010 un objetivo de un millón de coches encufables en las carreteras germanas para 2020, pero eso es sencillamente imposible. Ya lo analizamos en un artículo anterior.

    Con la instalación de 15.000 puntos de recarga adicionales, los alemanes verán a los eléctricos con otros ojos

    Aunque quisieran, los fabricantes no podrían atender un volumen de pedidos de esa magnitud, casi toda la producción mundial de eléctricos tendría que destinarse exclusivamente para Alemania. Son coches de bajo volumen, porque solo se venden bien en sitios muy concretos.

    Para que los eléctricos triunfen, tienen que estar muy bonificados respecto a los convencionales, o estos últimos deben ir muy gravados fiscalmente, o las dos cosas a la vez. El primer mercado europeo de eléctricos es Noruega, y allí las cuentas salen muy rápido. En un sitio como España o Alemania, no.

    Aunque el precio del "combustible" es muy bajo en el caso de los eléctricos (cerca de 1 euro/100 km), hay que hacer frente a un elevado precio de compra, si lo comparamos con un coche convencional. Cuando el precio de compra es similar, es que hay que pagar aparte el alquiler de las baterías. A largo plazo son rentables, y no para todo el mundo.

    Tesla es el enemigo a batir

    Por otro lado, Alemania quiere tener a su industria del automóvil bien mantenida, pues uno de cada 20 alemanes trabaja para este sector. Según las estadísticas del Ministerio de Transporte alemán, el automóvil empleó en 2015 a 790.000 personas, y generó unas ventas de 404.000 millones de euros.

    Varios fabricantes alemanes tienen en su catálogo estos coches: Audi, BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen. Falta Opel, que retiró el Ampera de los concesionarios por las bajas ventas, y en realidad, los coches se fabricaban en Estados Unidos, junto a los Chevrolet Volt de primera generación.

    Estas subvenciones no pondrían el mercado alemán patas arriba, ni los eléctricos pasarán a convertirse en superventas, pero mejorará su cuota respecto a los convencionales. Así, para cuando el Tesla Model 3 llegue a Alemania, los fabricantes domésticos habrán sacado más dinero con esta tecnología, y se verán incentivados a mejorar más sus productos.