Carlos Tavares explica los 4 errores del motor en Europa: “Mandamos a la selección de fútbol a ganar la NBA”
El anterior dirigente del segundo fabricante más grande de Europa finalizó el pasado eMobility Show World Congress 2026 en Málaga explicando los motivos de cómo ha descarrilado la industria en tiempos recientes.

Los pasados 10-11 de marzo se reunieron expertos de movilidad, transporte, tecnología y electrificación en el eMobility Expo World Congress 2026, un lugar donde entender tanto el presente de la tecnología y la industria del automóvil y hacia dónde se dirige. Entre los invitados, estaba nada menos que el ex COO de Renault y ex CEO de Stellantis Carlos Tavares.
Casi año y medio tras el final de su etapa en el conglomerado que él mismo formó, Tavares sigue ligado al sector del motor, ahora más centrado en sus viñedos en el Valle del Duero. En este congreso MOW 2026, capitaneado por Jaime Alguersuari, Tavares fue el encargado del colofón del evento junto con el ex jefe de Renault Sport Patrice Ratti.

Carlos Tavares explica su visión de la deriva del motor en Europa
Su tiempo al frente de PSA y Stellantis coincide con el momento en el que la Unión Europea apostó firmemente por la electrificación como único futuro de la industria del motor contra la descarbonización, una tecnología que ni de lejos estaba en ese momento tan desarrollada como vemos ahora (y, evidentemente, con un recorrido muy distinto al motor de combustión). Entre medias, llegaron otros escándalos como los ya conocidos en el historial del conglomerado.
En esta conferencia, Tavares resumió en cuatro grandes puntos los errores que se han cometido en Europa. Una Europa 'dogmática' que trata de ser más limpia ante una China que sigue siendo, en el cómputo general, muy contaminante y una Estados Unidos que parece no importarle demasiado la contaminación, como se ha visto en decisiones políticas recientes por parte de la administración Trump.
Tavares señala cuatro grandes errores
«Básicamente, fueron cuatro fallos. El primero y el más grande fue no ser neutrales en las normativas de tecnología, el cual a su vez llevó al segundo, elegir un tipo de tecnología (BEV) que hasta ahora ha sido un 40% o 50% más caro que la combustión convencional. Ese es el resultado de no haber tenido esa neutralidad a nivel tecnológico», comenzó a resumir Tavares.

Recordemos que la descarbonización tenía otros objetivos por delante: bajar de los 50 gramos de CO2/km para 2030 y, originalmente, que no emitieran CO2 para 2035, lo cual se revisó el pasado mes de diciembre en la propuesta de la Comisión Europea. Y es que la realidad señala que parece imposible que el objetivo de 2030 se vaya a cumplir tal como está avanzando la electrificación - en parte, relacionado con la evolución de las infraestructuras.
Errores estratégicos
«El tercer error fue la falta de enfoque estratégico. Puedes vender uno, dos, tres, cuatro, cinco millones de BEV, pero ¿Qué haces con los 1.600 millones de coches de combustión en Europa? En mis viñedos en el Valle del Duero conducen pick-ups diésel de hace 40 años que costarán unos 3.000 €. ¿les vas a vender un pick-up eléctrico de 60.000 €? No, eso es estar desconectado de la realidad», continuó el ex directivo de Renault y Stellantis.
Aquí Tavares explicaba la diferencia entre la realidad como punto A y el punto B al que se quería llegar - es decir, una desconexión entre los objetivos de la UE hacia su población. Esto es lo que ha provocado tantos reajustes en los planes de electrificación de las marcas, con el peligro que ello supone para quienes de verdad lo sufren: el público objetivo y los empleados de las fábricas que pierden volumen y se ven obligadas a recortar gastos de producción o incluso a cerrar.

Ahora mismo no existe protección para Europa
«La última es que, con nuestros ingenieros, enviamos a nuestra selección de fútbol a ganar la NBA. No la van a ganar. Cuando era presidente de ACEA se lo expliqué 20 veces y me consideraban un gánster por decir eso. Como padre de tres hijos y abuelo de cuatro, no acepto que me llamen eso. ¿Cómo dejamos todo esto atrás y nos ponemos a arreglar el problema? Ése es el reto», finalizó Tavares.
Tavares pronostica que Europa aún tiene diez años para recuperarse y retomar el rumbo, si no quiere quedarse atrás (o salvaguardar su industria del motor). De lo contrario, puede ser cuestión de tiempo que haya protestas, cierres de fábricas (debido a un descenso del volumen de producción, que resuena con declaraciones recientes del presidente de Renault Group Iberia Josep Maria Recasens) y otros casos que hagan tambalearse lo que siempre ha sido uno de los orgullos de muchos países europeos a nivel industrial.
