Dos motoristas de la F1 se están dejando miles de millones con sus coches eléctricos y el contraste duele
El cambio de ritmo en la adopción de los coches eléctricos ha llevado a varios fabricantes a recular sus planes, lo que implica modificar y/o cancelar planes con el coste consiguiente.

En la industria del motor tienen claro que la electrificación es, sí o sí, el camino a seguir, pero la cuestión está en el propio camino a esa meta. Varios fabricantes han publicado sus resultados financieros y precisamente sus planes de coches eléctricos son los que han hecho que sus finanzas se lleven un crochet al hígado.
Varios fabricantes de primer nivel se han llevado varapalos a la hora de rehacer sus estrategias de coches eléctricos, lo que implica cancelar varios proyectos. Y, de casualidad, dos motoristas de Fórmula 1, uno que lleva una década y otro que, después de haber sido el más exitoso décadas atrás, retorna esta temporada a la categoría reina.

Varios motivos le cuestan miles de millones a Ford
El primero de ellos es Ford, quien hace poco terminaba la producción del F-150 Lightning EV para Estados Unidos - el F-150 Lightning volverá, sí, pero como eléctrico de autonomía extendida. En su caso registró pérdidas de 11.100 millones de dólares en el último trimestre de 2025, así como pérdidas de 4.800 millones de dólares de su departamento eléctrico Ford Model e.
Gran parte de los problemas de Ford, en realidad, han estado en los dos incendios que se produjeron en la planta de Novelis, donde se suministraba el aluminio para la producción de sus modelos. Además, los propios aranceles de la administración Trump jugaron en su contra, pero el déficit de Ford Model e - que se espera que siga siendo de unos 4 mil millones en este 2026 - sigue siendo notable.
Ford canceló una furgoneta eléctrica destinada a Europa
Ford, además, tenía entre sus planes desarrollar una furgoneta eléctrica para el mercado europeo, lo cual también ha sido cancelado. Lo que sí que sigue adelante es el pick-up eléctrico que tienen previsto para 2027, basándose en su nueva plataforma universal de coches eléctricos - un pick-up EV para el mercado norteamericano que tiene como objetivo un precio de entre 25.000 a 30.000 dólares.

El otro caso llamativo es el de Honda, que llegó a reportar balances negativos en los cuatro trimestres de 2025. De aquí, un impacto de casi 4 mil millones y medio de dólares viene solamente de sus operaciones de coches eléctricos. También han dejado de lado varios proyectos de BEV que tenían sobre la mesa.
Honda sigue con su SUV de la serie Honda 0
Honda, como han hecho otros fabricantes, redoblará su apuesta en modelos híbridos - aunque el Acura RSX eléctrico y SUV con el que estrenen la serie Honda 0 sí que llegarán al mercado, de hecho los veremos este mismo año. Se espera que cambien su hoja de ruta, que hasta no hace mucho pasaba por alcanzar los dos millones de BEV vendidos a nivel mundial para 2030.
Por otro lado, la colaboración entre Honda y General Motors va a finalizar - sus Acura ZDX y Honda Prologue se basan en la plataforma Ultimum EV, pero estos han tenido unas ventas muy por debajo de lo esperado. No sólo una colaboración de este tipo suele ahorrar costes a las compañías, sino que además Honda deberá pagar una compensación al gigante americano.

Males necesarios
En todo caso, estas reestructuraciones, cambios de estrategia, cancelaciones y demás, más que errores, son males necesarios. Tropiezos en ese camino a la electrificación, de esos que evitarlos parece misión imposible y más con lo volátil que está siendo el proceso con tantas variables, empezando por las geopolíticas. En el caso de la Unión Europea, con su complejidad regulatoria, es rizar el rizo.
No olvidemos que en Stellantis también se ha visto obligados a invertir más de 22 millones de euros en revertir todo lo que hace falta para reconstruirse - gran parte de ese dinero destinado a revivir su posición en Estados Unidos. Ya hemos visto en la historia como grandes marcas pueden llegar a sucumbir si no se dan los pasos correctos y/o son superados por la competencia, que ahora es más abundante que nunca.
