«Si ven que un coche no va a funcionar, no dudan ni un segundo», un ingeniero de Geely explica cómo piensan las marcas chinas
La historia de China con el mundo del motor es radicalmente diferente de la tradición europea y, como tal, han tenido que aprender a valorar lo que en Europa, tanto fabricantes como clientes, más apreciamos para funcionar más allá de su mercado local.

Cada lugar del mundo tiene su propia forma de hacer las cosas. Como ya comentó Luca de Meo tiempo atrás, los italianos tienen la suya propia, los alemanes la suya, los franceses la suya y los americanos más de lo mismo, tanto a la hora de desarrollar ideas como de resolver problemas que surjan con sus coches. Lo mismo ocurre con los chinos, cuya historia con el motor es drásticamente diferente a cómo ha ocurrido en Europa.
Por tanto, cuando los dos mundos se tocan, es un proceso interesante. Por un lado, por las diferencias entre los modelos chinos y los modelos europeos como estamos viendo en años recientes, con un aluvión de modelos procedentes del gigante asiático que no deja de venir. Por otro, por cómo funcionan aquellas relaciones y asociaciones entre grupos chinos o grupos europeos.

China y Europa, dos mundos diferentes en cultura del automóvil
Si hay un lugar donde lo saben bien, es en Volvo. Geely adquirió Volvo en agosto de 2010 de manos de Ford y, desde entonces, han tenido que aprender a entenderse, por sus diferentes formas de entender el automóvil, las diferencias culturales y muchas otras. Esto ha llevado a una transformación en la forma de trabajar, aunque Volvo, desde Suecia, sigue decidiendo cómo se diseñan, cómo se fabrican o cómo se van a conducir sus coches, sobre todo gracias a su experiencia en dinámica de vehículos.
Ahora bien, está claro que los chinos trabajan a una velocidad mucho mayor, más inmediata - su pensamiento es más a tiempo presente, mientras que la tendencia clásica del fabricante europeo es la de pensar muy a largo plazo, con movimientos muy programados. Esto lleva a actuar de forma muy diferente en según qué situaciones.
Tres meses en lugar de esperar años
Por ejemplo, según explica el ingeniero jefe de software y arquitectura electrónica en Geely, Jerker Andersson, con el Zeekr 001, antes tenías que montarte en el coche, detener la carga, salir y quitar el cargador - mientras que con el Lynk & Co 01, la carga en CA se paraba desbloqueando el vehículo, pudiendo quitar el cargador sin tener que montarse y volverse a bajar antes. En lugar de esperar al restyling o a la siguiente generación del Zeekr 001, los ingenieros chinos de Geely le dieron exactamente esa función en apenas tres meses.

Otra gran diferencia está en cómo tratan grandes inversiones. En China no tienen problemas en cancelar un vehículo o detener su desarrollo si ven que no va a ser lo suficientemente competitivo. En cambio, en Europa ha un mayor compromiso al trabajo y a la inversión ya realizada, lo que les puede hacer más lentos y susceptibles a los cambios en el mercado como ha pasado con la adopción del coche eléctrico. El caso de Ford con su F-150 Lightning BEV fue un claro ejemplo, tal como contó en su día su CEO Jim Farley.
La seguridad ya no es algo secundario en China
También ha cambiado la cuestión de la seguridad en los coches chinos con el paso del tiempo. «Cuando comencé a trabajar con equipos chinos después de que Geely adquiriese Volvo, la calidad no era una prioridad. Unos años más tarde, la calidad se convirtió en algo importante en China. La seguridad funcional, hace apenas 10 años, era un mero papeleo en China. Ahora es algo importante. Hace unos años la ciberseguridad no era una prioridad, por tanto ahora están convergiendo nuestros valores», añadió Pettersson.

Varios ejemplos recientes lo demuestran
Las medidas de seguridad implementadas para las manetas ocultas de las puertas en 2027 en China son un ejemplo de ello. También han evolucionado mucho en sus estándares de seguridad en materia de baterías, creando uno para dejar claro qué se puede considerar (y qué no) una batería de estado sólido, ante la posibilidad más que real de que haya fabricantes que intenten hacer pasar un producto por otra cosa que no es.
Fuente: Automotive News
