Los Volvo empiezan a “hablar” entre ellos: cada coche podrá convertirse en los ojos del que viene detrás
Volvo amplía su sistema Connected Safety con cuatro avisos que permiten compartir peligros entre vehículos prácticamente en tiempo real. Los EX60, EX90 y ES90 podrán advertir de animales, peatones, obras y accidentes antes incluso de que el siguiente conductor pueda verlos.

Un coche toma una curva y detecta un animal grande cerca de la calzada. El conductor que circula varios cientos de metros por detrás todavía no puede verlo, pero su Volvo ya puede saber que está ahí. Esa es la idea que la marca sueca quiere llevar un paso más allá con la última evolución de Connected Safety.
No es una tecnología que nazca ahora. Volvo lleva una década desarrollando sistemas de seguridad conectada y ya había conseguido que sus coches compartieran información en la nube para avisar de accidentes y otros peligros. La diferencia es que la nueva actualización amplía notablemente la cantidad de situaciones que un vehículo puede detectar y comunicar al resto.
Los primeros modelos en recibir estas nuevas funciones serán los Volvo EX60, EX90 y ES90. La actualización estará disponible en Europa, Estados Unidos y Canadá, aunque Volvo advierte de que el momento exacto de llegada puede variar dependiendo del modelo.
Cuatro nuevos avisos para saber qué ocurre más adelante
Connected Safety utiliza los sensores y cámaras del propio vehículo para detectar determinados riesgos. Cuando identifica una situación compatible, puede enviar la información a la nube junto con su posición para que otros coches conectados que se aproximen reciban una advertencia anticipada.
La actualización incorpora cuatro tipos de aviso:
- Large Animal Alert: advierte cuando se detecta un animal grande en la carretera o cerca de ella.
- Vulnerable Road User Alert: alerta sobre peatones o ciclistas detectados en autovías y carreteras o en sus inmediaciones.
- Roadwork Alert: informa de la presencia de obras más adelante.
- Accident Ahead Alert: avisa de accidentes situados en la ruta utilizando información de otros Volvo conectados o de los centros de gestión del tráfico.

El objetivo es especialmente útil cuando el peligro queda oculto. Una curva, el mal tiempo o unas condiciones de visibilidad deficientes pueden impedir que el conductor vea a tiempo lo que está ocurriendo, mientras que un coche que ya ha pasado por esa zona puede haberlo detectado previamente.
Más de un millón de Volvo ya forman parte de la red
La efectividad de una tecnología de este tipo depende en buena medida de cuántos vehículos participen. Volvo asegura que actualmente hay más de un millón de sus coches con las funciones de seguridad conectada activadas.
Cuantos más vehículos aportan información, mayor es la posibilidad de que un peligro sea detectado antes de que llegue el siguiente coche. El planteamiento convierte de alguna manera cada vehículo en un sensor móvil para los demás.
Y no todo queda encerrado dentro del ecosistema de la propia marca. Volvo participa en la plataforma europea Data for Road Safety, que permite compartir determinados datos con centros nacionales de gestión del tráfico y también con vehículos compatibles de otros fabricantes.
Esto resulta importante porque evita que la seguridad conectada dependa exclusivamente de cruzarse con otro Volvo. La ambición es que este tipo de información pueda terminar circulando entre diferentes marcas y organismos públicos.

Las cámaras dejan de mirar únicamente para el propio coche
El cambio también refleja cómo está evolucionando la función de los sensores instalados en los coches modernos. Hasta ahora, una cámara frontal servía principalmente para alimentar asistentes como el mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales o la frenada automática de emergencia.
Ahora esa misma información puede resultar útil para vehículos que todavía ni siquiera han llegado al lugar donde se ha detectado el peligro.
Volvo ya está explorando usos todavía más amplios. El EX60 incluso permitirá que Gemini acceda temporalmente a la cámara frontal para interpretar lo que ocurre alrededor del vehículo, otro ejemplo de cómo los sensores empiezan a asumir funciones que van mucho más allá de un asistente de conducción convencional.
El EX90 es una buena muestra del volumen de información que puede recoger un automóvil actual. En nuestra toma de contacto con el Volvo EX90 comprobamos cómo cámaras, radares y sensores trabajan conjuntamente para alimentar sus sistemas de seguridad.
Un coche puede ayudar a otro que todavía no ha llegado
La idea de fondo de Connected Safety es bastante sencilla: que cada coche deje de trabajar únicamente con aquello que puede detectar en ese preciso instante.
Si un Volvo descubre un animal, un ciclista, unas obras o un accidente, esa información puede viajar antes que el siguiente vehículo. El conductor recibe así una advertencia cuando todavía tiene margen para reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad o prepararse para lo que encontrará más adelante.
Volvo estrenó su primera tecnología de seguridad conectada en 2016 con alertas como Slippery Road Alert y Hazard Light Alert. Diez años después, más de un millón de coches participan ya en esa red y la cantidad de situaciones que pueden compartir sigue creciendo.
El salto no consiste, por tanto, en que los Volvo empiecen ahora a comunicarse. Lo realmente nuevo es que cada vez tienen más cosas que contarse.
