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Los coches eléctricos liderarán las ciudades ricas en 2030

Aunque siguen siendo todavía muy minoritarios, los coches eléctricos tendrán un protagonismo cada vez mayor en el futuro próximo, al cambiar la forma de moverse los ciudadanos en las urbes con mayor riqueza. Habrá menos humos y movilidad más limpia.

Las ventas de coches eléctricos no hacen sino aumentar, y va en correlación con la bajada de precio de las baterías y una mayor capacidad/autonomía (se incluyen híbridos enchufables)

La Alianza Renault Nissan ha demostrado a sus rivales que se puede ganar dinero fabricando coches eléctricos de forma masiva. También Tesla ha indicado un camino a seguir en la industria con sus modelos de gama alta, de lo mejor que hay en el mundo actual en coches eléctricos.

Los motivos por los que los consumidores se alejan aún de los coches eléctricos son la autonomía limitada, la dificultad para recargar y un precio de adquisición mayor. Esos problemas se están reduciendo de forma conjunta, por lo que su atractivo sigue aumentando. No solo hablamos de turismos y motocicletas, también de furgonetas y camiones de reparto.

Cada vez más fabricantes anuncian no ya un modelo eléctrico, sino una gama completa de ellos. Hablamos de pesos pesados, como VAG, BMW, Daimler, etc. Las ventas crecerán mucho a lo largo de la próxima década, hay fabricantes que calculan que una de cuatro ventas corresponda a vehículos de impulsión eléctrica. El año pasado se llegó al millón de eléctricos e híbridos enchufables en circulación.

Opel Ampera-e en París

Otro factor importante es la reducción enorme del precio de las baterías en muy pocos años, un 65% menos respecto a 2010, según datos de la consultora McKinsey presentado ayer. A lo largo de la próxima década los precios habrán bajado más de un 90% respecto a ese año, por lo que el precio de las baterías cada vez es menos problemático.

Por otro lado, la capacidad de las baterías aumenta, y hay modelos que prometen autonomías homologadas más allá de los 300 kilómetros, como vimos recientemente. Los extensores de autonomía son otra solución para poder hacer algún viaje puntual, por no hablar de los híbridos enchufables, que a larga distancia no tienen problemas de autonomía allí donde vendan gasolina.

Uno de los factores más importantes que dispararán la demanda de este tipo de vehículos, cada vez más asequibles, serán las políticas de movilidad de grandes ciudades. En un sitio como Nueva Delhi resulta ridículo prohibir la circulación en el casco histórico o núcleo central, pocos pueden permitirse un eléctrico, pero otra cosa es Londres, Singapur u Oslo.

Con el tiempo, cada vez habrá más grandes ciudades que dificulten mucho la vida a los propietarios de vehículos tradicionales, y que, a la vez, faciliten las cosas a los que usen modelos eléctricos. Estos últimos no contribuyen a la contaminación local ni generan ruido: son más compatibles con la vida moderna.

El estudio de McKinsey afirma que del total de vehículos circulando será hasta el 60% con propulsión eléctrica para el año 2030, pero en ciudades ricas. Allí se podrá ir cerrando/restringiendo el tráfico, la infraestructura de recarga será más utilizable y los impuestos animarán a cambiar. Los coches convencionales se irán al extrarradio y la periferia en gran medida.

Tampoco hay que perder de vista otras tendencias, como la conducción autónoma en ciudad o los coches compartidos, que reducen la necesidad de tener vehículo privado, por lo que habrá más facilidades para aparcar y menos vehículos circulando. Es más, algunos coches podrán hacer de "taxi" para aportar ingresos a sus dueños, y así lijar los costes de propiedad y mantenimiento.

Renault ZOE

Sin embargo, las redes de transporte público deben poder absorber ese cambio en patrones de mobilidad, ya que cuando el coche privado no es competitivo, el servicio público es más atractivo. Todos estos desafíos pondrán a prueba la calidad de los gestores urbanos en los años venideros, un escenario donde habrá menos coches privados, pero más movilidad.

Los vehículos convencionales con mayores papeletas para desaparecer de los centros urbanos son los diésel, y es un fenómeno fundamentalmente europeo y en menor medida de países asiáticos como Corea del Sur o la India. Dependiendo de la homologación de emisiones de cada modelo, moverse será más o menos difícil, o estará prohibido. Los gasolina serán los siguientes.

Hace 10 años quien hiciese una previsión así habría sido tachado de lunático. Algunos gobernantes inflaron muchísimo las expectativas de expansión de los elétricos, poniendo objetivos imposibles, como un millón de coches eléctricos en España o Alemania antes de 2020. A lo largo de la próxima década el cambio se acelerará mucho, de forma que sean objetivos más alcanzables.

Fuente: McKinsey

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