Los coches nunca fueron tan seguros… ni tan caros de reparar

La cada vez más avanzada tecnología no sólo se ha convertido en un aliciente para los clientes, también en un importante problema para estos que se traduce en una subida de los precios de los coches, de las reparaciones y de los seguros.

Los coches nunca fueron tan seguros… ni tan caros de reparar
Las cámaras retrovisoras son un portento tecnológico pero un dolor de cabeza para clientes y seguros. - Motor.es

Publicado: 01/01/2026 12:00

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Se libran los coches más pequeños del mercado pero es cuestión de tiempo que lleguen también a ellos. Los fabricantes saben que la tecnología es un importantísimo caballo de batalla en todos los apartados de los coches nuevos, y para los clientes que buscan un cierto nivel de distinción. La digitalización y la conectividad son los más deseados, y menos los de confort o seguridad. Sin embargo, las marcas no pueden permitir estancarse, sino mirar continuamente al futuro, y eso implica gasto.

Un gasto que, en cierto grado, se compensa cuando los clientes deciden instalar cierto equipamiento que, normalmente, es un opcional. Incluirlo en las configuraciones del coche de los sueños es asegurarse un importe extra el día que diga de fallar. Pero lo que no tienen en cuenta es que los coches de hoy en día son cada vez más difíciles de reparar. La gran mayoría de marcas de lujo ofrecen sus asistentes de conducción con un precio extra, hasta que Europa los hace obligatorios en sus reglamentos de seguridad, pero un importante problema es que tan abrumadora tecnología de asistencia al conductor, también aumenta el coste del seguro y de las reparaciones.

Prueba BMW iX3
En el nuevo BMW iX3, es posible conducir sin manos en autopista, pero eso no gusta a los clientes.

El continuo gasto en ADAS no es aceptado por los clientes

Si bien es cierto que la efectividad de algunos sistemas es indiscutible, como el frenado automático de emergencia, que ha reducido la frecuencia de reclamaciones en un 25 % en los últimos cinco años, no es menos cierto que se ha incrementado hasta un 60 % el coste de esas reclamaciones, por lo que el posible ahorro se esfuma. El problema ya no es sólo que las pólizas de seguro o las reparaciones sean más caras, sino que el continuo gasto de las marcas en innovaciones no es entendido de igual forma por los clientes.

De hecho, una gran mayoría de los clientes no están interesados en los asistentes de conducción de nivel 2 que se ofrece en la última generación de coches; y menos aún en los sistemas que permiten levantar las manos del volante. No es que no se fíen de su funcionamiento, como la DGT, sino que a algunos les parecen tan molestos que, si se puede, las desactivan. Es el caso del aviso de cambio de carril o el limitador inteligente de velocidad.

Sin embargo, un mínimo golpe con el vehículo precedente puede causar un daño en los sensores de radar instalados en las parrillas -los importantes, los del control de crucero- y ocasionar un importante coste de reparación. Tanto es así, que hasta las aseguradoras llevan tiempo alzando la voz de los miles de euros que les cuesta sustituir determinadas cámaras y sensores para sistemas que los conductores no utilizan.

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Las marcas mandan a la hora de reparar los ADAS

Puede que un coche no presente daños visibles, pero un leve golpe es suficiente para que el sensor se desajuste. «Un grado puede ocasionar una desviación de 1.670 milímetros respecto de un objeto a una distancia de 91 metros», explica un experto de un importante reparador americano. Por supuesto, los propietarios de los coches no son los únicos damnificados en esta carrera por la tecnología. Los dueños de los talleres también, cuando se tienen que equipar con las herramientas necesarias para realizar las calibraciones de los ADAS.

El peligro de ahorrar en las reparaciones de los ADAS

Estos, como las aseguradoras, se quejan de que su experiencia se tenía en cuenta en las evaluaciones de los peritos, antes de este aluvión de tecnologías de seguridad, pero ahora son los fabricantes los que tienen la última palabra, al haber establecido directrices para las reparaciones y la calibración de los sistemas que se ha de cumplir.

Las cosas ya se están complicando, porque mientras pague el seguro, no hay problema, pero sí cuando la reparación corre de cuenta del propietario, surgiendo la opción de no recalibrar los sensores. Estos buscarán ahorrar y siempre encontrarán a quien esté dispuesto a no calibrar los sensores, por lo que sistemas como el frenado automático de emergencia quedan inoperativos. Vehículos que cambian de dueños sin problemas, porque no existe un método sencillo en el vehículo que avise de que determinados sensores funcionan o no. Y no, esta información tampoco figura en los informes que puedes solicitar a tráfico.

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