Un juez alemán prohíbe vender el Renault Clio y el Mégane eléctrico por una disputa de chips
Renault tiene un serio problema en uno de sus mercados más importantes. Un juez ha prohibido la venta del nuevo Clio y el Megane en Alemania al considerar que ambos modelos contienen un equipamiento que viola una patente.

Alemania es un mercado vital para Renault. Los conductores alemanes siempre han sentido una predilección especial por el Clio -uno de sus utilitarios favoritos, pese a que esta última entrega está tardando en cuajar- y por el Megane E-Tech, un modelo eléctrico que tuvo una gran acogida inicial pero que recientemente ha perdido fuelle.
Sin embargo, ambos modelos se enfrentan hoy a un revés judicial crítico. Un juez alemán ha dictado medidas cautelares drásticas tras una demanda interpuesta por la tecnológica estadounidense Broadcom: se ha prohibido la venta inmediata de ambos vehículos y se ha obligado a la marca del rombo a destruir todos los componentes objeto del litigio. Esta decisión supone un golpe durísimo que lastrará, inevitablemente, las cifras de ventas de la firma francesa en el continente.

Renault recibe una multimillonaria demanda por dos chips
Según ésta, los dos modelos de Renault están equipados con unos componentes esenciales para el funcionamiento del sistema de navegación del Renault Clio, y de la unidad de control telemático del Megane. La firma francesa ya está investigando a qué tipo de chips se refiere la demanda, estimando que pueden tratarse de dos tipos que a la marca francesa le llegan desde dos proveedores diferentes. El caso afecta a unos semiconductores que están relacionados con una línea de código del estándar de comunicaciones Ethernet.
Por ahora, la decisión judicial, que se conoció el pasado viernes cuando la emitió un Tribunal de Múnich, se encuentra pendiente de ejecución, pues la pelota está en el tejado de la empresa americana. Si esta decide ejecutar esta primera sentencia, entonces debe aportar una garantía de varios millones de euros para que la justicia obligue a la división alemana del fabricante a retirar a los dos modelos de los concesionarios y de todas las publicidades mientras se resuelve el asunto. Las pérdidas serán más que importantes.
La cantidad en concepto de fianza se desconoce, y es algo que suele quedar en secreto, pero las consecuencias pueden ser terriblemente mayores. Renault está obligada a mover ficha, y ya ha anunciado que apelará el fallo, lo que no la exime de tratar de alcanzar un acuerdo multimillonario con Broadcom para usar el componente electrónico de la empresa.
Renault apelará pero tendrá que pagar, sí o sí, a Broadcom
Un acuerdo extrajudicial es habitual en las disputas de patentes, que a menudo implican pagos retroactivos en favor de licencias, lo que le permitiría a la marca francesa continuar con su actividad. Pero, una vez más, son los de Broadcom los que tienen en sus manos acabar con esta situación o alargarla en el tiempo, lo que se les puede ir también de las manos.
Renault puede cambiar de proveedor del componente, usar uno que no le cause problemas y hasta pedir interponer una contrademanda a la empresa americana, si a esta se le va de las manos la situación. La situación es complicada, porque también se ha sabido que, casi al mismo tiempo, Renault había iniciado dos procedimientos legales para invalidar las patentes de Broadcom, impugnando su validez técnica, pero se le han adelantado./p
La misma empresa que también tuvo problemas con Volkswagen en 2018, a la que le exigió mil millones de dólares -840 millones de euros- y que acabó firmando para evitar que le bloquearan las ventas de varios modelos a la firma alemana.

