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Con Europa hemos topado: no se pueden prohibir las matriculaciones de térmicos e híbridos

La transición hacia la electromovilidad no podrá hacerse a base de prohibiciones para matricular térmicos e híbridos, tal y como está redactada la ley en la Unión Europea. Hay tiempo para corregir eso, sí, otra cosa es que vaya a ser necesario.

Varios países de la Unión Europea anunciaron como "medida estrella" la prohibición de matricular e importar vehículos de combustión interna -sobre todo turismos y VI ligeros- a partir de determinada fecha, entre 2030 y 2040. Además de España, lo plantearon Francia, Reino Unido, Holanda e Irlanda; Noruega no forma parte de la UE.

¿Sería posible llevar a cabo semejantes prohibiciones? A menos que cambie la legislación comunitaria, la respuesta corta es "no". La comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, lo ha revelado respondiendo a una pregunta realizada por el parlamento danés, el Folketinget.

"Bajo la actual normativa de homologación de la Unión, una prohibición completa de la comercialización, importación y matriculación de coches nuevos de gasolina y diésel en un Estado miembro no es compatible con la ley de la Unión Europea (UE)."

Lo que los Estados miembro sí pueden hacer es, por criterios medioambientales o de salud pública, limitar o prohibir la circulación de vehículos de combustión interna en zonas urbanas. Por ende, tampoco sería posible una prohibición genérica de circular con este tipo de vehículos.

En consecuencia, la Unión Europea tendría que poner en marcha su maquinaria legislativa para sacar una directiva que unifique un criterio para toda la Unión Europea y sea vinculante para todos los Estados. Tengamos en cuenta que estos anuncios los ha hecho cada uno por su cuenta. Tiempo hay, desde luego.

En nuestro país la comunidad autónoma de Baleares quiere prohibir la matriculación de nuevos vehículos diésel desde 2025, y gasolina desde 2035. Esta medida todavía no tiene la seguridad de poderse implantar, ya que en principio se trata de una competencia estatal, y el Estado tampoco podría pasar por encima de las normas de Bruselas.

La comisaria añadió a su respuesta que "la era de los motores diésel y gasolina terminará antes de lo que pensamos por razones climáticas, medioambientales y de competitividad", y no le falta razón. Las estrictas normas que limitan el CO2 que pueden emitir los coches de los fabricantes les abocan a la hibridación y a los eléctricos. Cada vez tendrán que vender menos térmicos, y eso incluye a los híbridos.

Cierto, un híbrido también tiene tubo de escape, pero los enchufables tienen unas emisiones homologadas bajísimas. La mayoría de modelos homologan menos de 100 g/km de CO2, muchos están en 50 gramos o menos, luego pueden venderse durante años sin problemas, la mayoría del tiempo se presupone que funcionarán como eléctricos, aunque eso es muy relativo.

En el Reino Unido y en Holanda ya se han dado casos de propietarios de híbridos enchufables que siempre van a gasolina. Fueron vehículos comprados por su ventaja fiscal, y dado que no pueden o no quieren enchufarlos, la ventaja medioambiental es muchísimo más difícil de notar. Un híbrido no enchufable lo hace mejor. En España esa picaresca no tiene sentido.

Con o sin esas prohibiciones, cada vez habrá menos desarrollos de motores de combustión interna. Las capacidades de las baterías van mejorando, los precios se estabilizan, y cada vez habrá más puntos de recarga. En el gráfico superior, hecho por la ACEA, comprobamos que tres de cada cuatro puntos de carga se concentran en solo cuatro países. Recordemos, Noruega no cuenta.

La ACEA realizó un informe que indicaba que harían falta dos millones de puntos de recarga en 2025 para atender la demanda y así cumplir con los objetivos de reducción de emisiones. En Noruega empieza a haber problemas de ocupación de los cargadores, el parque de vehículos crece más deprisa y las colas empiezan a ser habituales.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado un plan muy ambicioso por el cual se instalarán un millón de puntos de recarga para 2025. El otro millón que falta puede llegar de mano del sector privado si la cosa se anima desde lo público. Para 2030-2040 seguramente no sea necesario prohibir nada, las matriculaciones de térmicos caerán solas.

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