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    El cuidado de los coches en verano: consejos para mantener la pintura perfecta

    Los residuos de los árboles y excrementos de los pájaros dañan la pintura de los coches.

    Con las temperaturas más cálidas, propias del final de primavera y del verano, la limpieza de nuestros coches es una máxima obligada si lo que queremos es mantenerlos cuidados y no perder valor. Es la época donde los lavados serán más asiduos, debido a los residuos que se esparcen en la carrocería.

    Conservar la pintura de nuestros coches con el mismo nivel de brillo y de intensidad de color como cuando salió del concesionario, tiene mucho que ver con el mantenimiento. Las altas temperaturas y la incidencia de los rayos solares van destruyendo las capas de barniz hasta llegar a las de los colores, estropeando el acabado.

    Así, ahora en esta época del año también se han más asiduos los lavados, especialmente por los residuos que caen sobre los coches. Por ejemplo, hay especies de árboles que con el calor sudan y generan una resinas que caen en la carrocería. Aparentemente son transparentes, pero dejan una superficie ciertamente áspera o con una pátina muy punteada, como miles de diminutas gotas.

    Lavar el coche con esponja en mano y con pistola es la mejor solución para retirar con seguridad toda suciedad

    En sombra, el residuo es fácil de retirar pero si se ha sometido a una sesión de abundante sol, se endurece como si se hubiera sometido a un proceso de cocinado, haciéndose mucho más complicado retirarlo. Es casi el mismo efecto que produce una sustancia melosa y pegajosa que segregan los pulgones, muy similar a la melaza y también complicada de detectar por ser transparente. Se aprecia porque las escobillas de los limpiaparabrisas arrojan un sonido áspero, como de lija.

    Además, esta secreción tiene un problema mayor, y es que si no se retira a tiempo, se torna de color negro, es decir, transformándose en hongos con unas partículas que se asemejan más al hollín. Igual de agresivos son los excrementos de los pájaros, de los que se ha demostrado un doble efecto dañino cuando no se retiran y se acumulan, atacando el barniz y quemando el baño del color.

    Factores que suponen un problema también a la hora de vender nuestro coche, sea como parte del pago a la hora de comprar coche en un concesionario o frente a un particular, casos en los que la pérdida de valor será mucho mayor que el coste de los cuidados y de las reparaciones de la pintura o también de los cristales.