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    Cómo limpiar tu coche ¿túnel de autolavado o hacerlo a mano?

    Limpiar el coche no es solo una cuestión de higiene, también es una cuestión de mantenimiento. Sin embargo este proceso habitual puede causar daños a nuestro coche si no tomamos las medidas oportunas. Desde aquí una extensa guía de cómo debemos lavar el coche.

    Es una tarea que no a todo el mundo le gusta pero que hay que realizar de vez en cuando. Limpiar el cochees uno de esos quehaceres obligatorios para así mantener bien cuidado nuestro vehículo. Hay mil formas de hacerlo, desde un simple lavado exterior hasta un profundo detallado de todas las partes de nuestro coche. ¿A mano o a máquina? Ponemos fin a tanta discusión con la guía definitiva de cómo limpiar tu coche.

    La limpieza es uno de los puntos clave del mantenimiento habitual de nuestro coche. El tener el coche impoluto no es una mera cuestión de vanidad o pulcritud, también debe verse como una cuestión de protección. A la hora de circular los elementos someten a mucho estrés componentes como la pintura, la carrocería o los plásticos protectores y decorativos. Si fallamos en su cuidado y mantenimiento provocaremos una degradación acelerada de los mismos, más si nos enfrentamos a contrastes de temperatura, lluvia, nieve, sal y demás.

    Cómo limpiar tu coche, de dentro a fuera

    La limpieza del coche debe ser un obligatorio en la lista de mantenimiento habitual

    Cuando hablamos de limpiar tu coche es hacerlo tanto por fuera como por dentro. El interior debe recibir tantos cuidados y mimos como el exterior. Lo más recomendable es empezar a lavar el coche de dentro a fuera. ¿Por qué? Pues porque así evitaremos ensuciar el interior cuando esté limpio. Si empezamos por dentro no vamos a ensuciar nada que no esté ya sucio. Sirva como ejemplo el tradicional movimiento de sacudida de alfombrillas.

    Para limpiar el interior lo más recomendable es echar mano a una aspiradora potente para así succionar la suciedad escondida en los huecos más inaccesibles. Tómate tu tiempo y presta atención a las zonas más sucias como por ejemplo las alfombrillas. Aplica diferentes productos para revitalizar esas zonas que por los efectos del sol han quedado deterioradas. Con un trapo elimina el polvo y la suciedad del salpicadero, paneles de las puertas, consola central, volante, túnel central y cuadro de instrumentos. No debes aplicar excesiva fuerza porque podemos arañar las molduras.

    Es muy importante no usar líquidos fuertes como lejía, alcohol o amoniaco. Si usamos estos productos debemos rebajarlos con agua. Todos los líquidos que tengan más de un 70% de alcohol provocarán daños en telas, plásticos y molduras, así que no se pueden usar. Sírvete de cepillos o brochas para llegar a las zonas más difíciles. Y por último es recomendable usar algunos de los muchos productos que hay a la venta para nutrir plásticos y elementos de piel o cuero.

    Mucho cuidado con las zonas sensibles de rallarse. Si hay suciedad no hay que frotar

    La tapicería debe llevarnos gran parte de nuestro tiempo. Aunque no veamos suciedad aparente en ella lo ideal es aplicar una buena aspiración, o un lavado más profundo con productos de vapor que van a dejar nuestros asientos como salidos de fábrica. El maletero suele ser un foco importante de suciedad, así que tampoco podemos olvidarnos de él.

    Los olores son difíciles de eliminar. Los ambientadores pueden causar más mal que bien o causar efectos poco duraderos. Si queremos una limpieza profunda y desinfectante de verdad tendremos que echar mano de máquinas de ozono. Aunque lo más habitual es acudir a un centro especializado, nosotros podremos hacerlo en nuestra casa. El aparato en cuestión es caro, no nos vamos a engañar. Están a la venta diferentes soluciones, todas trabajan de forma similar.

    Es la mejor solución no solo para eliminar los malos olores interiores, también para desinfectar por completo todo el habitáculo y dejarlo libre de impurezas, virus o bacterias. Es mucho mejor que la lejía o los tradicionales líquidos desinfectantes porque al contrario que estos, el ozono no causa ningún daño ni a telas, piel, plásticos o diferentes partes de nuestro coche. El tiempo habitual de tratamiento de ozono ronda los 20 minutos, y nunca debemos bajarlo de los 10 minutos o de lo contrario no tendrá mucho efecto.

    ¿Interior acabado? Pues manos a la obra con el exterior

    Limpieza exterior, ¿a mano o a máquina?

    Primero empecemos con la polémica principal; ¿a mano o a máquina? Nuestra opinión es que, siempre que sea posible, lo más óptimo es hacerlo a mano. Vamos a cuidar más el coche, pero también hay que saber hacerlo porque en caso contrario podemos provocar más daños de los que queremos evitar. Aunque los túneles de lavado han evolucionado mucho, todavía son muy agresivos. Su capacidad de limpieza depende en gran medida del mantenimiento y de los productos que se usen, algo que tendremos garantizado si lo hacemos nosotros mismos.

    Así que mejor a mano. Ahora llega la segunda cuestión, ¿con pistola a presión o con esponja y a frotar? Volvemos al mismo caso, si queremos ser lo más cuidadosos con nuestro coche lo más recomendable es hacerlo con nuestras propias manos y al estilo tradicional, cubo con jabón. Sin embargo, las pistolas a presión son una solución muy efectiva para limpiar nuestro coche, no lleva tanto tiempo como el proceso manual, y tampoco tantos daños como los que puede causar un túnel de lavado.

    Lavado a mano con pistola, consejos y recomendaciones

    Los túneles de lavado han mejorado mucho, pero siguen siendo agresivos con la limpieza

    A día de hoy la mayoría de estaciones de servicio en nuestro país cuentan con espacios reservados para el lavado de coches con lanzas a presión. En cada uno de ellos encontramos diferentes programas, principalmente son: lavado, aclarado, y aclarado con encerado. Lo más lógico es seguir ese orden de programas, o al menos los dos primeros si solo queremos limpiar por encima el coche.

    El programa de lavado mezcla agua osmótica con jabón, preferiblemente un jabón con alto poder de penetración y limpieza. Al seleccionar este programa debemos acercar la lanza o pistola lo más posible a la carrocería de nuestro coche. Más o menos a unos cinco centímetros. De esta forma podremos atacar a la suciedad más resistente como los mosquitos. Para limpiar de forma óptima el coche con pistola a presión tenemos que ser cuidadosos. Tomar un punto de partida y completar el perímetro del coche. Tómate tu tiempo, si tratamos de hacerlo rápidamente no conseguiremos quitar mucha suciedad.

    Una vez hayamos aplicado la primera capa debemos dejar que el jabón haga su efecto y comprobar visualmente que hemos eliminado la suciedad. De no haberlo hecho tendremos que hacerlo con una esponja especial o en su defecto con un trapo. Si la superficie es muy amplia tendremos que escurrir repetidas veces porque de lo contrario lo único que haremos es transferir la suciedad del coche a la esponja y posteriormente al coche una vez más. Especial atención requieren las partes inferiores del coche y las llantas, las partes más sucias.

    Una vez hayamos hecho esto utilizaremos uno de los programas restantes, aclarado o aclarado y encerado. Este último es el más recomendable porque junto con el agua se pulverizan ceras que protegen la carrocería de los elementos. Para aclarar el coche tendremos que alejarnos de él a una distancia aproximada de entre 60 centímetros y un metro, difuminando desde más lejos favorecemos la mejor eliminación del jabón. Y una vez más tendremos que seguir un orden de limpieza para que el proceso sea lo más óptimo y limpio posible.

    Para secar el coche podremos ayudarnos de un trapo seco de microfibra

    Una vez lo tengamos aclarado y limpio de jabón procede el secado. Lo más recomendable es dejar que el coche se seque a la sombra, ya que haciéndolo al sol podemos dejar marcas desiguales y parecerá que no hemos limpiado el coche. Podemos acelerar o facilitar este proceso con la ayuda de trapos de microfibra. No hay que aplicar fuerza ante posibles restos que rayen la pintura. Con paciencia y delicadeza.

    Limpiado tradicional, con cubo y jabón

    El mejor método para limpiar el coche es hacerlo con nuestras manos. También es el proceso más lento y laboriosos, pero sin duda alguna es el que mejor queda. Necesitaremos uno o varios cubos de agua, jabón, esponjas suaves y trapos, muchos trapos. El procedimiento es muy similar al anterior, pero prestando especial atención a algunos detalles. Es muy recomendable mojar la parte a limpiar antes de limpiarla. Si actuamos con la esponja sin que el coche esté bien lubricado podemos dañar la pintura.

    Con el coche mojado y la esponja bien empapada de jabón iniciamos el lento pero gratificante proceso de limpieza de nuestro coche. Hay que prestar especial atención a los "regalitos" de los pájaros, a los restos de mosquitos, a la parte inferior de la carrocería y a las llantas. Es donde más vamos a tener que frotar por culpa de una suciedad abundante y muy penetrante. Bajo ninguna circunstancia debemos usar elementos abrasivos o provocaremos más daños de los que queremos evitar. Muy de vez en cuando tenemos que aclarar la esponja para así ir eliminando restos de suciedad que se vayan quedando en ella.

    A la vieja usanza. Cubo, esponja y jabón. Lento pero limpio

    Una vez tengamos todo el coche bajo los efectos del jabón, es hora de aclararlo. Basta con echar encima cubos de agua limpia, aunque lo más recomendable es usar una manquera, sin necesidad de alta presión. Toma un punto de referencia y marca un perímetro en una sola dirección para no desviar el jabón a zonas que ya están limpias. Repite el proceso tantas veces sea necesario, pero sin gastar un bien tan preciado como el agua. Una vez esté listo llega hora de secarlo, y una vez más es recomendable hacerlo en zonas de sobra o zonas tapadas. Podemos ayudarnos de trapos de microfibra limpios.

    Los detalles exteriores

    Cristales, llantas, plásticos, neumáticos... En el exterior de nuestro coche encontramos muchos elementos que requieren atención. Los cristales son la parte más visible. Son sencillos de limpiar y hay muchas opciones, desde agua con amoniaco y papel, hasta un trapo y el típico limpiacristales. Presta atención a que el trapo esté bien limpio, porque de lo contrario en lugar de limpiarlos dejaremos marcas y más suciedad.

    En el mercado encontramos muchas soluciones diferentes para la limpieza de llantas y plásticos y también para el abrillantado de neumáticos. Los típicos plásticos negros podemos devolverlos a la vida con soluciones diferentes que podemos encontrar en muchos puntos de venta. Por poco dinero y un poco de tiempo podemos mejorar en gran medida el aspecto de estos detalles exteriores que marcarán la diferencia entre ver un coche viejo y descuidado a uno bien cuidado.

    Si queremos que el exterior quede perfecto, hay que limpiar las llantas

    Si queremos esforzarnos al máximo también podemos aplicar una capa de cera. Hay un amplio abanico de posibilidades a la venta, desde ceras de color a ceras incoloras que además de proteger la carrocería, en algunos casos eliminan los rayajos superficiales. Aplicarlo a mano es tedioso pero se puede hacer, aunque en este caso sí recomendamos el uso de maquinaria y unos discos de pulir. También los encontraras en muchas tiendas o en Internet.

    ¿Y el motor?

    Llegamos al nivel más extremo de limpieza y atención. El motor es el gran olvidado en nuestro habitual lavado de coche. Sin lugar a dudas es la parte más sucia de todas, y también la que requiere más tiempo, cuidado y atención. Hay que tener en cuenta que el motor cuenta con componentes muy delicados que pueden verse seriamente afectados si no tenemos cuidado a la hora de limpiarlos, principalmente eléctricos. Si entra agua en los componentes eléctricos del motor, vamos a tener el lavado de coche más caro de la historia, así que atención.

    Para limpiar el motor podemos hacerlo de dos maneras. La primera se llama petroleado de motor. Se utiliza un producto con alto poder desengrasante para así eliminar los posibles restos de aceite y suciedad penetrante que haya. Lo esparcimos bien por todo el vano motor y dejamos que actúe durante unos minutos. Acto seguido utilizamos una pistola a presión con agua destilada que no es conductora. Con la ayuda de un cepillo de púas metálico y algo de tiempo conseguiremos dejar el motor de nuestro coche como si acabara de salir de la fábrica.

    Mucho cuidado al limpiar el motor. El agua y la electricidad no se llevan bien

    La otra opción, más lenta y tediosa es con vapor de agua. Con una pequeña vaporizador de mano y agua destilada podemos tener el mismo resultado, aunque nos llevará más tiempo ya que no contamos con la ventaja del líquido desengrasante. Más tiempo significa más esfuerzo, pero si tenemos a mano un cepillo de púas metálico haremos más llevadero el proceso. Para rematarlo todo es aconsejable rehidratar manguitos y algunas superficies de plástico, como el embellecedor. Así daremos el toque definitivo y de calidad.

    Ir con el coche limpio es sinónimo de atención y cuidado. Es una tarea que en ocasiones puede resultar tediosa o pesada, pero no hay mejor recompensa que ver el coche limpio. Cuidar los detalles requiere tiempo, y no tendremos que hacerlo siempre que lavemos el coche, pero son esos detalles los que al fin y al cabo van a ayudarnos a que la vida de nuestro coche se alargue.

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