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    El capital está huyendo de las nuevas automovilísticas, ¿por qué?

    El capital está huyendo de las nuevas automovilísticas, ¿por qué?
    Lucid Air Dream Edition, uno de los coches eléctricos más caros del mundo
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Si nos fijamos en la ortodoxia del análisis bursátil, el sector del automóvil ha estado hiperinflado, especialmente si observamos a fabricantes de coches eléctricos que no vienen del motor de combustión. Han llegado a valer muchas veces lo que valen hoy. Veamos qué ha pasado.

    En los últimos meses se han vivido jornadas de infarto en las bolsas de Estados Unidos, principalmente fabricantes muy prometedores, que han llegado a tener cotizaciones bursátiles tan absurdas como espectaculares. En general, el índice NASDAQ ha vivido muy buenos días, pero la cosa se está enfriando a toda velocidad.

    Si echamos un vistazo a al año pasado, a estas alturas, a punto de terminar junio, comprobamos que quien haya invertido en automóviles de nuevo cuño no ha hecho un buen uso de su dinero si ha mantenido todo en cartera. La entrada en bolsa de Polestar no ha sido un festival de captación de inversores.

    Ha sido la última en llegar. Polestar salió a bolsa el viernes tras completarse la operación a través de la SPAC con Gores Guggenheim, Inc. Todas las ganancias del viernes se evaporaron el lunes, y hoy están casi planas... respecto a ayer, pero por debajo de los objetivos de emisión previstos.

    Algunos valores de nuevas compañías de automóvil cotizadas en Estados Unidos (*)

    Basta con ver unas cuantas cifras sobre el desempeño de varias acciones. Quien hubiese invertido su dinero en todas estas empresas habría entrado en enormes pérdidas, salvo que haya aprovechado el momento de máxima cotización (lo cual no suele saber nadie salvo a toro pasado).

    En el transcurso de 52 semanas, Tesla ha pulverizado todas las ganancias, después de haber cotizado casi el doble que ahora mismo. Empiezan a tener más razón aquellos que dijero -me incluyo entre ellos- que este fabricante estaba claramente sobrevalorado, máxime cuando superó el billón de dólares de cotización (billón con «b»).

    Invertir en Nikola ha sido tan ruinoso como invertir en Rivian, tres cuartas partes de lo invertido se habrían ido a hacer puñetas. NIO, que va especialmente bien en China, ha perdido la mitad de su valor. Polestar se incluye en la tabla como simple referencia, ya que no lleva ni una semana cotizando. Lucid cae, pero no tanto.

    El lector más avispado habrá visto la enorme volatilidad de algunos valores, dada la diferencia entre el mínimo de cotización en 52 semanas y el máximo. Eso es lo que está espantando a los inversores más sensatos, la volatilidad, que igual pegan una subida espectacular que caen en barrena.

    Desde el punto de vista clásico de relacionar el valor de un fabricante con sus ventas, su posición de mercado, hitos tecnológicos... parece haber una enorme disonancia. Tesla se valoró al máximo sin tener todas las fábricas que tiene ahora abiertas (dos estaban en obras), ni tras obtener récords de entregas, producción o beneficios. A muchos inversores eso les importa un bledo.

    Las cifras nos están indicando que había mucho inversor animado por el rebufo de las subidas, creyendo que seguirían subiendo y subiendo, y cuando vienen vientos de recesión prefieren apostar por otras cosas. No es algo exclusivo de estas empresas, también está huyendo el dinero de criptoactivos, grandes empresas tecnológicas beneficiadas por la pandemia (distancia social, comercio electrónico, entretenimiento...).

    Se avecina una hecatombe de proporciones bíblicas

    Gama Tesla actual: Model S, Model 3, Model X, Model Y

    La mayoría de los fabricantes de coches eléctricos de nuevo cuño, sin herencias de la época de la combustión, aunque están aumentando sus entregas (o la tendencia es esa), están sometidas a escrutinio por los problemas que afrontan: no cuentan con suministros garantizados, sus costes no paran de subir -y los trasladan a clientes-, se puede enfriar la demanda de coches eléctricos (de momento no)...

    ... pero su principal problema es que hace falta pasar una corrección bursátil y de otros activos. En otras palabras, hay que dejar que venga otra crisis a arrasar con todo lo que no se sostenga. Algunas compañías están en situaciones más delicadas que otras. Los vilipendiados fabricantes tradicionales tienen los pies más afianzados en el suelo, aparentemente.

    ¿Es mal momento para invertir en el automóvil? Para el que espere ganancias rápidas, que se quede quieto. El que espere ganancias, como siempre, que le eche paciencia, mire análisis y cifras. De ilusiones, expectativas o promesas no siempre se vive, y el mercado atiende tanto a razones como a corazonadas.