Primero Japón, luego Corea y ahora China: Europa afronta la tercera ola asiática del coche
La llegada de las marcas chinas está generando mucha controversia, sobre todo entre los dirigentes europeos. Esto ya lo hemos visto: Japón y Corea ya lo han hecho antes, pero ¿al mismo nivel?

Muchos hablan de “invasión” con la llegada de los coches chinos a Europa, especialmente con sus vehículos eléctricos de nueva generación. Tanto es así, que la UE dictaminó (sin mucho éxito) unos aranceles proteccionistas para frenar su llegada.
Ahora incluso han propuesto sustituir los aranceles por precios mínimos, mientras empiezan a desarrollar políticas para fomentar la producción local. Y esto último es, precisamente, lo que será la verdadera clave, trayendo al presente lo que ya sucedió hace décadas con los fabricantes japoneses y coreanos.

“Déjà vu” en Europa con las marcas asiáticas
En este último lustro hemos hablado, y mucho, de las marcas chinas. Si hace apenas una década eran motivo de risa por las copias burdas que hacían de los vehículos occidentales, estas se han puesto verdaderamente las pilas a cuenta, sobre todo, del coche eléctrico.
Marcas como MG, BYD, OMODA, JAECOO o Leapmotor se pueden entender ya como asentadas en Europa, y pronto deberíamos empezar a meter en la ecuación a otras como Geely, Zeekr, Xpeng, Changan, Denza… ¿Hay hueco para todas?
Lo cierto es que la situación nos recuerda mucho a lo que pasó hace unas décadas con otras marcas procedentes del Lejano Oriente: Japón y Corea del Sur. ¿Son situaciones comparables? Vamos a comprobarlo.

Hace medio siglo, marcas como Toyota, Honda y Nissan empezaron a exportar masivamente vehículos a Europa (y Estados Unidos). En los años 70 y 80, estas llegaron con coches más baratos, eficientes y, sobre todo, fiables, justo después de la crisis del petróleo, lo que marcó una severa escasez energética y recesión en Occidente.
Países árabes de la OPEP (exportadores de petróleo) redujeron por entonces la producción y bloquearon exportaciones a aliados de Israel, como los europeos y norteamericanos, lo que provocó una subida enorme de los precios, entre otros efectos. ¿Te suena de algo? Actualidad, Irán, guerra…
Con la llegada y expansión de las marcas japonesas, las occidentales empezaron a ceder terreno. ¿Reacción? Cuotas de importación en Estados Unidos y algunos países europeos, y presión política para limitar las exportaciones.
Los japoneses reaccionaron de una forma similar a cómo lo están haciendo ahora los chinos. Para evitar restricciones y ganar “legitimidad” política, las marcas niponas ampliaron sus miras con una estrategia en mente: empezar a fabricar en suelo europeo y estadounidense, así como desarrollar una mayor red de concesionarios y servicios.
Esto generó empleos locales y, con el tiempo, las marcas japonesas pasaron de ser percibidas como amenazas a ser una parte más en la estructura del tejido industrial automovilístico europeo.

Con las marcas coreanas, con KIA y Hyundai a la cabeza, pasó algo similar dos décadas después. Aunque la reputación de su calidad no era muy elevada, los surcoreanos llegaron aquí con coches asequibles, buenas dosis de equipamiento y garantías largas.
Con el tiempo, también fueron cambiando: las marcas surcoreanas sabían que para convencer más al público europeo debían mejorar sus coches, por lo que se centraron en invertir en diseño e ingeniería, contratando expertos europeos, y en mejorar radicalmente la calidad de sus coches. Y sí, también levantando fábricas en Europa.

Por qué el golpe chino puede ser mayor
Si bien ahora OMODA y JAECOO están asentados en Barcelona, Leapmotor lo estará pronto en Zaragoza y BYD en Hungría (con MG, Geely y Changan programando futuras fábricas europeas), el caso chino podemos entenderlo como todavía más ambicioso.
China produce a día de hoy más coches que ningún otro país, algo que no sucedía con los japoneses hace medio siglo. Eso les permite exportar coches masivamente desde un principio, de ahí lo de “invasión china”.
Pero además, los fabricantes del gigante asiático están llegando con una tecnología en la que Europa no tiene dominio, ni está cerca de tenerlo: los coches eléctricos. China domina la cadena de suministro, materias primas y baterías de estos vehículos.

Europa todavía dominaba con los coches de combustión cuando llegaron los japoneses y los coreanos. Ahora no domina el coche eléctrico cuando China empieza a asomar la cabeza, por lo que la jerarquía tecnológica se está redefiniendo.
Las marcas chinas se están expandiendo mucho más rápido que sus vecinos asiáticos en su momento, haciéndolo además con precios agresivos, tecnología avanzada y unos diseños muy atractivos.
El pasado ya ha demostrado que bloquear a los nuevos competidores casi nunca funciona. Lo que sí lo hace es exigir a estas marcas producción local, invertir en innovación y apoyar la industria propia.
Fotos: Generada con IA

