«Las políticas europeas deben animar inversiones futuras, no castigar las del pasado», avisa el presidente de Ford Europa
Jim Baumbick, presidente de la marca del óvalo en el Viejo Continente, avisa a los reguladores de la Unión Europea sobre la importancia de un gran detalle en las medidas ‘Made in Europe’ que están trabajando desde la propuesta del pasado mes de marzo.

Ford se encuentra en estos momentos ejerciendo presión sobre Bruselas para que tengan en cuenta un detalle importante. En estos momentos, la propuesta ‘Made in Europe’, en línea con la Ley de Aceleración Industrial, trata de propulsar todo aquello que se produzca dentro del territorio de la Unión Europea. Y esto tiene consecuencias negativas tanto para la marca del óvalo como para otros fabricantes.
Es el caso de Ford, pero también el de Nissan, que fabrica muchos coches para Europa en su planta de Sunderland, Reino Unido. Es también el caso de todos aquellos que fabrican en Turquía desde hace muchos años, como FIAT, Toyota, Hyundai, Renault o Mitsubishi, modelos que acaban vendiéndose en masa en los países europeos.

El presidente de Ford Europa critica el 'Made in Europe' de Bruselas
Según dejó constatado por escrito el presidente de Ford Europa Jim Baumbick, la normativa también debe reconocer que el ensamblaje final de los coches que se vendan en Europa venga de países vecinos, mencionando a Turquía y Reino Unido, dos países en los que Ford tiene fábricas. Turquía es un lugar popular para la fabricación de furgonetas, como es el caso de la FIAT Dobló o las variantes de las Ford Transit y Tourneo.
El ejemplo que pone Baumbick sobre la mesa es el de la Ford E-Transit Custom, con diseño e ingeniería conjunta entre sus centros en Reino Unido y Alemania, con un sistema eléctrico fabricado en la planta británica de Halewood. Las baterías también vienen de dentro de la UE, de manera que más del 50% del contenido total del producto viene, en efecto, de dentro del bloque. No obstante, el coche se fabrica en Turquía (Ford Otosan, con sede en Kocaeli), de manera que se arriesgaría a dejar de considerarse producto europeo aunque precisamente el Viejo Continente sea el mercado para el que está hecha esta furgoneta eléctrica.
Valor añadido que se pone en peligro según dónde esté la fábrica final
«No puedes celebrar la tecnología europea, entregar subsidios a las baterías europeas, depender de suministradores de componentes europeos para después hacer invisible el valor de todo el coche en el momento en el que sale de la línea de producción. Esto haría daño al ecosistema industrial que estas políticas tratan de apoyar. Los socios integrados en la base industrial de Europa también merecen incluirse dentro de esa definición», escribe Baumbick.

El presidente de Ford Europa ha sido crítico con estas medidas teniendo en cuenta el impacto que tendrían sobre el coste de producción por lo que él considera como criterios geográficos arbitrarios - además del que tendría sobre el bolsillo de los clientes, en este caso de dueños de empresas, tanto PYME como grandes negocios. Ford considera que, en un plazo de tres años, los dueños de una furgoneta eléctrica pueden ahorrarse hasta 14.000 € con respecto a un equivalente con motor de combustión.
¿Importa la fábrica o dónde tiene impacto el producto final?
«"Fabricado en Europa" debe medirse por dónde se crea el valor, no por dónde se aprieta el último tornillo. Eso significa extender un trato equivalente al de la UE27 al ensamblaje final en socios cercanos y de confianza como Turquía y el Reino Unido», afirma Baumbick. Según él, estas decisiones que afectan a inversiones multimillonarias, más que crear industria en Europa, crea un marco de trabajo impredecible, que es lo último que genera confianza para grandes inversiones.
Por supuesto, todo esto no sólo afecta a Ford. Stellantis se vería también afectada a través de FIAT, la Alianza Renault-Nissan por el caso de Sunderland o Hyundai con el Bayon, además de los i10 e i20 fabricados hasta ahora. Pero en el caso particular de España afectaría a un gran superventas: el Toyota Corolla, tanto en su variante hatchback como el familiar Touring Sports o las variantes comerciales, salen de la planta de Derbyshire con el sistema híbrido fabricado en Deeside, al norte de Gales.
