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Horizonte 2040 según directivos: una Europa poco relevante y "empate" entre motorizaciones

La consultora KPMG avanza conclusiones que los fabricantes deben tomarse en serio si quieren seguir pintando algo en el panorama con vistas a 2040 y más allá. La transformación que le espera al automóvil en pocos años arrasará como una ola a los que no se adapten.

¿Cómo será la industria del automóvil en unos pocos años? Buena pregunta, así que es mejor hacérsela a los directivos del sector. La consultora KPMG ha publicado el XX Informe global sobre automoción, en el que se ha consultado a casi un millar de ejecutivos de los distintos continentes. Resumiéndolo mucho, nada volverá a ser como era.

El continente europeo seguirá perdiendo peso como fabricante de automóviles por la mayor pujanza de los asiáticos, principalmente los chinos. Eso no significa necesariamente una "invasión" de coches fabricados en China, ya que casi todo lo que producen sus fábricas sigue siendo para alimentar a su gigantesco mercado local.

Eso sí, los directivos ven la amenaza de estar en "tierra de nadie". Europa no es un lugar especialmente barato para fabricar coches, y se debe apostar con más decisión sobre los coches eléctricos. Recientemente la Unión Europea dio pasos en esa dirección, con una lista creciente de países que no van a matricular coches de combustión interna convencional en un plazo de 5 a 20 años, amén de la nueva cuota de eléctricos (35% para 2030).

Esa es otra, ¿cómo será el reparto de las distintas motorizaciones? Para el horizonte 2040 los directivos creen fundamentalmente en que los diésel y gasolina continuarán siendo la mitad del mercado, incluyendo versiones híbridas no enchufables y enchufables. Precisamente esos modelos tienen fecha de extinción en Europa en múltiples países para 2040.

Los eléctricos estarán en torno a la tercera parte del mercado, con un 30%, mayor penetración gracias a las mejoras en baterías, haber alcanzado la paridad en precios con los térmicos (incluso ser más económicos) y una red de recarga pública que ya no implicará preocupaciones a los usuarios. ¿Y el resto? Serán de pila de combustible de hidrógeno.

Para 2040 esperan que supongan casi la cuarta parte del mercado, y eso está todavía muy lejos, pero en 21 años se pueden abaratar muchísimo los procesos de producción de las costosísimas pilas de combustible -llenas de metales preciosos y escasos-, el hidrógeno se producirá de forma masiva con bajo impacto ambiental y también será fácil repostar cerca de las grandes ciudades.

Los consumidores seguirán viendo a corto y medio plazo las tecnologías híbridas como muy atractivas, ya que no tienen toda la negatividad de los diésel de los últimos años: contaminación excesiva -respecto a los límites legales-, pérdida de su fiabilidad legendaria, amenazas de restricciones de circulación y caída de valores residuales.

Por lo tanto, Toyota seguirá viviendo de las rentas al estar por delante de la competencia en tecnología híbrida no enchufable, siendo la cual la perfecta sustituta del diésel. Los turismos de Toyota no tendrán ninguna versión diésel en breve, y ya solo quedarán con ellos los todoterreno (Land Cruiser y Hilux) así como los derivados de industriales (Proace y Proace Verso). BMW y Tesla estarán en una sólida posición por detrás.

El informe también tiene en cuenta que países como España tienen que hacer una profunda reconversión. Aproximadamente el 99% de la producción nacional es de vehículos convencionales, no tenemos ninguna marca propia de volumen -SEAT es alemana- y tampoco somos los más baratos. Cada vez hay más pujanza del Este de Europa, el Magreb africano y países asiáticos con acuerdos de libre comercio con la UE.

Por otro lado, los directivos tienen muy poca fe ya en el negocio de la venta de vehículos nuevos con el objetivo de que los dueños se los queden. La propiedad está en decadencia como valor en la sociedad moderna, sobre todo cuanto más jóvenes son los clientes. Ya avisamos de la bomba demográfica que viene, especialmente en España.

Los concesionarios van a sufrir una extinción parcial, tendrán que dedicarse no solo a la venta de vehículos nuevos, también a los usados que vengan de los renting y fórmulas de financiación flexibles, restos de flotas, etc. Los servicios de movilidad tendrán cada vez una mayor importancia, y si no, terceras empresas se aprovecharán de eso.

Las autoridades tendrán que sentar en Europa las bases para retener el talento y la inversión de los fabricantes, y no que se la lleven a otro lado. El automóvil del futuro será más autónomo, más conectado, más independiente, más digitalizado y más electrificado. Quienes no se apunten a la tendencia pasarán a ser de nicho o acabarán desapareciendo o tragados por peces más grandes.

Fuente: KPMG

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