47,4 millones de ITV tumban un prejuicio: los eléctricos con muchos kilómetros suspenden menos que los gasolina
Con el paso de los años, se está viendo que los coches eléctricos son capaces de pasar las inspecciones con un mayor porcentaje de aprobados que sus equivalentes de combustión convencionales, y la diferencia crece de los 200.000 km en adelante.

A muchos nos ‘da respeto’ el momento de pasar la ITV cada año, en caso de que el vehículo tenga cierta antigüedad, cada dos años o cada cuatro si es la ‘primerita’ vez. En caso de que se detecte un fallo que no nos esperábamos o no habíamos detectado y, sobre todo, si pasará o habrá que hacer desembolsos inesperados pero necesarios, ya sea con un coche de combustión convencional, híbrido o eléctrico.
Ahora bien, pese a que se ha comentado mucho acerca de la obsolescencia programada y cómo envejecen los coches eléctricos, el paso de los años está dando resultados que pueden sorprender a más de uno. Y es que, en efecto, en Reino Unido se está demostrando que los BEV tienen un mayor porcentaje de aprobados en las inspecciones y revisiones que sus equivalentes de combustión, tanto con un número de kilómetros similar como de una edad parecida.

Los coches eléctricos envejecen mejor a la hora de pasar la ITV
Un análisis de unos 47,4 millones de coches que han pasado por inspecciones, en relación a un estudio de BVRLA, ha analizado de qué manera envejecen los coches eléctricos y cómo lo hacen en relación a coches de combustión equivalentes. Al principio, las cifras son bastante parejas: entre los 30.000 y 60.000 km aproximadamente, el 12% de los coches eléctricos no pasan la ITV mientras que en el caso de los coches de combustión son el 11,7%.
Ahora bien, en el momento en el que nos acercamos a la barrera de los 100.000 km la cosa empieza a cambiar. Lo habitual en coches de combustión, ya sean gasolina o diésel, es que el porcentaje de aprobado de la ITV siga reduciéndose con el paso de los años - salvo que se les haga un mantenimiento minucioso y tengan un uso adecuado, ni mucho ni demasiado poco. Con los coches eléctricos, sin embargo, no parece ser así.
La diferencia crece de los 200.000 km en adelante
Los BEV se quedan en torno al 16% de suspensos más allá de los 100.000 km: entre los 150.000 km y los 200.000 km, la cifra se queda en un 16,5% mientras que en el caso de coches de gasolina sube hasta el 22,1%. Es decir, con ese kilometraje a sus espaldas y una edad comprendida entre los 3 y los 8 años desde su matriculación, los eléctricos fallan un 25% menos, algo lógico teniendo en cuenta la mayor cantidad de partes móviles (y, por tanto, que se desgastan con el uso y el paso del tiempo) de un motor de combustión, ya sea un tricilíndrico sencillo o un V8 biturbo.

De 200.000 km para arriba, la brecha entre eléctricos y coches de combustión se sigue agrandando: los BEV se quedan en esa cifra del 16% de suspensos mientras que un 23,5% de coches de gasolina son echados para atrás. Y esto, en un contexto donde no para de subir el precio del combustible y crece también la demanda de coches eléctricos de segunda mano, es especialmente importante.
También envejecen mejor tras 15 años
¿Y si nos vamos a coches con unos 15 años, caso de los primeros BEV que llegaron al mercado? La respuesta es que un 94,6% de coches eléctricos continúan activos pasando las inspecciones en comparación al 88,1% de coches de combustión. Es decir, el doble de coches de gasolina salen del mercado, ya sea porque acaban desguazados, exportados o, simplemente, no están en circulación, según este estudio hecho en Reino Unido.

Los neumáticos y la frenada regenerativa, puntos negativos en los BEV
Ahora bien, los de combustión sí se muestran mejores que los eléctricos en varios aspectos durante las inspecciones (que en Reino Unido son muy diferentes a las ITV en España). Los defectos en los neumáticos son casi el doble de frecuentes (1,8 veces) en un BEV que un coche con motor de combustión. El peso es el motivo más evidente, pero no parece afectar a las suspensiones: en coches con 100.000 a 150.000 km, los eléctricos mostraron defectos de suspensión en 4,7 de cada 100 casos y los de combustión en 6,1 de cada 100 casos.
Otro caso complicado tiene que ver con la frenada regenerativa. En coches eléctricos antiguos pero con pocos km se han mostrado problemas relacionados con la fricción de los frenos, lo que se atribuye a problemas de corrosión relacionados con un uso infrecuente de los frenos convencionales. Eso sí, en este estudio no se ha contabilizado el envejecimiento de las baterías, dado que no es algo que se compruebe en los test MOT (equivalente de las ITV en Reino Unido).
Fuente: BVRLA
