Jaguar Land Rover ha visto desaparecer casi todo su beneficio en un año y ahora 4.000 empleos pueden pagar la factura
Jaguar Land Rover ha abierto la puerta a una de las mayores reducciones de plantilla de los últimos años. La compañía necesita ahorrar 1.700 millones de libras después de que su beneficio antes de impuestos haya caído desde 2.500 millones hasta apenas 14 millones.

Jaguar Land Rover se prepara para un nuevo ajuste de gran calado. La compañía ha comunicado a trabajadores y sindicatos que abrirá un programa de bajas voluntarias para empleados asalariados y puestos directivos, mientras diferentes informaciones sitúan en hasta 4.000 los empleos que podrían desaparecer durante los próximos dos años.
JLR todavía no ha confirmado oficialmente que la cifra final vaya a alcanzar esos 4.000 puestos, por lo que conviene distinguir entre el programa ya anunciado y el alcance que finalmente tendrá. Lo que sí reconoce la empresa es la necesidad de recortar alrededor de 1.700 millones de libras de costes durante los próximos dos años para adaptarse a unas condiciones de mercado cada vez más difíciles.
El beneficio se desploma de 2.500 millones a 14 millones
La magnitud del deterioro se entiende mejor observando las cuentas. JLR cerró su último ejercicio fiscal con un beneficio antes de impuestos de apenas 14 millones de libras (unos 16 millones de euros), frente a los aproximadamente 2.500 millones obtenidos un año antes (aproximadamente 2.900 millones de euros).
Es una caída superior al 99 % y responde a una combinación poco favorable. El ciberataque sufrido en 2025 obligó a detener buena parte de la producción durante semanas, mientras los aranceles estadounidenses golpearon uno de los mercados más importantes para vehículos de elevado margen como Range Rover y Defender.

Las ventas también se han resentido. A eso se suma una competencia cada vez mayor en China, donde los fabricantes locales han ganado velocidad, tecnología y capacidad para colocar productos de lujo a precios difíciles de igualar.
La respuesta de JLR a esa presión ya puede verse en proyectos como el Freelander 8, desarrollado junto a Chery, que utiliza tecnología china y ha arrancado con fuerza antes de su prevista llegada a Europa.
El ajuste podría concentrarse lejos de las cadenas de montaje
Por ahora, la compañía ha comunicado un programa de bajas voluntarias dirigido a empleados asalariados y directivos. Las informaciones conocidas apuntan a que una parte importante de los recortes podría concentrarse en puestos de gestión e investigación y desarrollo, en lugar de afectar prioritariamente a trabajadores de producción.
Eso tampoco garantiza que todas las salidas terminen siendo voluntarias. JLR debe ofrecer todavía más detalles sobre el programa y los sindicatos ya se preparan para intentar limitar cualquier posible despido forzoso.
El martes está prevista una reunión entre el CEO de JLR, PB Balaji, representantes sindicales y el Gobierno británico. Será uno de los primeros momentos importantes para conocer hasta dónde está dispuesta a llegar la empresa.
El Gobierno británico descarta un rescate para evitar los recortes
La novedad política del fin de semana es igualmente relevante. Jonathan Reynolds, responsable británico de Empresa, ha dejado claro que el Gobierno no pretende utilizar dinero público para rescatar a JLR con el objetivo específico de impedir la reducción de plantilla.
Eso no significa que Londres cierre la puerta a cualquier apoyo a la industria. Reynolds sí ha hablado de medidas destinadas a mejorar la competitividad y de posibles inversiones compartidas con fabricantes, pero ha separado esas actuaciones de un rescate destinado simplemente a mantener puestos de trabajo.

La posición resulta especialmente significativa porque el Gobierno ya garantizó el pasado año una línea de financiación de 1.500 millones de libras después del ciberataque. Esa facilidad, sin embargo, no ha sido utilizada por JLR.
La transformación eléctrica continúa mientras se recortan costes
El ajuste llega además justo cuando el grupo necesita financiar una de las mayores transformaciones tecnológicas de su historia. Land Rover afronta 2026 con una ofensiva eléctrica centrada en modelos como Range Rover, Range Rover Sport y el futuro Velar eléctrico, mientras Jaguar continúa trabajando en su regreso como marca eléctrica de lujo.
Reducir costes y plantilla mientras se financian nuevas plataformas, baterías y software será uno de los equilibrios más difíciles para JLR durante los próximos años.
La compañía sigue teniendo marcas enormemente valiosas y productos con márgenes elevados, pero las cifras dejan claro que el colchón se ha reducido de forma drástica. Pasar de 2.500 millones de libras de beneficio antes de impuestos a solo 14 millones en doce meses explica por qué esos 1.700 millones de ahorro han dejado de ser una aspiración y se han convertido en una necesidad.
