Jorge Martín: «Por supuesto que me siento especial frente a otros pilotos de MotoGP, la diferencia está en ser campeón»

El líder del Mundial de MotoGP, Jorge Martín, analiza varios aspectos personales que le han llevado a ser el piloto que es en la actualidad. El madrileño reflexiona sobre sus miedos durante las carreras, cómo la religión le ayuda a superarlos y su condición de campeón del mundo.

Jorge Martín: «Por supuesto que me siento especial frente a otros pilotos de MotoGP, la diferencia está en ser campeón»
Jorge Martín, piloto de Aprilia en MotoGP

Publicado: 09/07/2026 09:30

6 min. lectura

Jorge Martín ha ofrecido una de esas entrevistas que se alejan de la actualidad para adentrarse en el terreno personal. En declaraciones recogidas por MotoGP.com, el piloto madrileño repasa el papel que juegan el miedo, la fe y la familia en su día a día, además de explicar qué significa para él haber conquistado el título mundial.

El campeón del mundo de 2024, líder además de la clasificación general en la presente temporada, se muestra especialmente abierto en esta charla, alejada del formato habitual de rueda de prensa tras carrera.

Y lo cierto es que pocas veces se escucha a un piloto de MotoGP hablar con esta franqueza sobre los riesgos que asume cada domingo, sobre su vida espiritual o sobre el origen de su familia. A continuación, en sus propias palabras, el repaso íntimo de Jorge Martín.

El miedo como parte del oficio

«Tengo muchos miedos, pero la única forma de enfrentarte al miedo es aceptándolo», admite el de Alcorcón. «Sé que puedo acabar en un hospital y acepto eso. Forma parte de mi trabajo y de mi vida», prosigue, consciente de los riesgos que asume cada domingo sobre la moto.

El piloto reconoce que ha vivido «momentos realmente difíciles» en su carrera, pero también guarda «recuerdos muy buenos». Y es ahí, según explica, donde encuentra la motivación para seguir adelante: «Quizá gracias a esos buenos recuerdos sigues adelante, porque quieres volver a sentirlos».

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La fe como refugio

Más allá del plano físico, Martín también abre una puerta a su vida espiritual que hasta ahora no había explorado públicamente. «Ahora rezo antes de las carreras», confiesa.

El motivo, según relata, surgió durante el invierno, en un momento en el que sintió que necesitaba un apoyo distinto al puramente deportivo: «Sentí durante el invierno que necesitaba el apoyo de Dios y simplemente estoy agradecido por todo lo que me ha pasado», certifica el campeón del mundo.

Jorge Martín ha superado momentos muy delicados gracias a su fe y a un enfoque muy personal.

El sacrificio de sus padres

A este respecto, Martín dedica una de las reflexiones más emotivas de la entrevista a sus padres, a quienes atribuye un sacrificio mayor que el suyo propio.

«Mis padres sacrificaron mucho más que yo», sentencia. «Llegó un momento en el que ya no teníamos dinero para irnos de vacaciones o incluso para seguir con las motos. Lo pasaron realmente mal y sacrificaron sus propias vidas», añade, recordando los inicios de una carrera deportiva que no siempre estuvo asegurada económicamente.

El piloto es tajante al hablar de lo que les debe: «Nunca podré compensar lo que me dieron en aquella época. Puedo darles todo el dinero que tengo, pero eso nunca compensará el esfuerzo que hicieron».

Orgullo más allá del resultado

Preguntado por el momento que más valora de una carrera, Martín no señala la victoria, sino el instante posterior a la bandera a cuadros, cuando se queda a solas con sus propios pensamientos.

«Creo que la mejor parte es cuando acabas una carrera. Es el momento en el que hablas contigo mismo y tienes que sentirte orgulloso de lo que has hecho», apunta.

Tanto en la victoria como en la derrota, Jorge Martín afirma sentirse siempre orgulloso de su esfuerzo.

El piloto detalla incluso el diálogo interno que mantiene consigo mismo en función del resultado obtenido: «Si termino octavo, me digo: "Hoy has hecho un gran trabajo. Nunca te rindas. Sigue haciendo lo que estás haciendo". En cambio, cuando ganas, es como decirte: "Eres el jefe". Es completamente diferente».

Y remata esa filosofía con una máxima que, según explica, le mantiene con los pies en el suelo: «Lo importante es saber que con un mal resultado no eres el peor, y con el mejor resultado tampoco eres el mejor».

La diferencia está en ser campeón

El repaso concluye con la reflexión que da título a este artículo. «Por supuesto que me siento especial siendo campeón del mundo», advierte Martín sin dudarlo. «Una cosa es ser piloto de MotoGP, pero la diferencia está en ser campeón del mundo de MotoGP, porque no todos los pilotos son capaces de conseguirlo».

Miedo aceptado, fe recién descubierta y una deuda impagable con sus padres: ese es, en boca del propio Jorge Martín, el precio que ha pagado por poder pronunciar esa última frase, la que le distingue a él y a unos pocos del resto de la parrilla de MotoGP.