"Tengo la mitad de lo que podría": Marc Márquez rompe el tabú y explica por qué paga sus impuestos en España
A pesar de ser uno de los deportistas más exitosos de la historia de MotoGP y del deporte español, Marc Márquez renuncia a vivir en lugares como Andorra o Mónaco, donde la presión fiscal es muy inferior o inexistente. Estas son sus razones.

Hoy en día es la norma habitual: el deportista de élite busca la máxima tranquilidad para la vida diaria y/o la mayor rentabilidad posible para sus ingresos, renunciando a vivir en España y eligiendo lugares como Mónaco o Andorra.
El piloto de Fórmula 1 suele elegir el Principado, mientras que el de MotoGP suele decantarse por Andorra. Pero, en el caso de Marc Márquez, el lugar de residencia actual es Madrid, aunque no ha renunciado a mantener su casa en Cervera, el pueblo ilerdense en el que nació.
¿Pagar impuestos en España? Sí, es lo justo
Durante una entrevista concedida a Gazzetta dello Sport, Marc Márquez ha abordado el delicado asunto del lugar de residencia y el impacto que ello tiene en los impuestos y la contribución al país de nacimiento.
A muchos deportistas se les reprocha que, en cuanto empiezan a ganar grandes cantidades de dinero, llevan su residencia a paraísos fiscales para maximizar sus ganancias, renunciando así a contribuir al desarrollo de los servicios que el Gobierno de España presta con dicha recaudación.
El piloto de Ducati en MotoGP admite que hace tiempo tuvo «una casa en Andorra durante casi cuatro años, pero nunca viví allí realmente ni pagué impuestos. Como Cervera está a una hora en coche de Andorra, básicamente solo guardaba mis esquís allí».
El eneacampeón del mundo también señala que, «habiendo vivido siempre en España, tengo la mitad de lo que podría tener». Sin embargo, eso no le ha animado a residir en el extranjero.
«Siempre me he hecho preguntas. “Si tuviera el doble, ¿cambiaría mi vida?” La respuesta fue no. “Si tuviera el doble en el banco, ¿cambiaría mi estilo de vida?” La respuesta seguía siendo no», argumenta Marc Márquez.
«Creo que hay un sentido de justicia, un sentido cívico: quienes tienen más deben pagar más. Con límites, por supuesto...», concluye al respecto de este espinoso asunto.
¿Qué impuestos paga realmente un deportista que se queda en España?
Para una figura de la talla de Marc Márquez, mantener el domicilio fiscal en España implica someterse al régimen general de la Agencia Tributaria sobre su renta mundial bajo tres grandes frentes muy exigentes:
- El hachazo del IRPF: Al facturar como profesional independiente, sus ingresos directos (fichajes, premios y patrocinios personales) tributan al tipo marginal máximo. Al fijar su residencia en Madrid, esto supone dejar en las arcas públicas entre el 45 % y el 47 % de cada euro que genera.
- El límite a los derechos de imagen: Aunque use sociedades mercantiles (que tributan al 25 % en el Impuesto sobre Sociedades) para gestionar la publicidad, Hacienda aplica con lupa la regla del 85/15. Esto le obliga a declarar al menos el 85 % de sus ingresos totales a través del IRPF más alto, limitando el ahorro fiscal.
- El castigo al ahorro: A diferencia de la mayoría de Europa, España cuenta con el Impuesto sobre el Patrimonio y el de Grandes Fortunas. Esto obliga al piloto a pagar hasta un 3,5 % anual sobre el valor neto de sus bienes (casas, cuentas, inversiones), volviendo a tributar por un dinero que ya pagó impuestos al ser generado.

El imán de Andorra y Mónaco
El motivo por el cual los Pirineos o la Costa Azul se han convertido en los refugios históricos del motor responde a una matemática financiera simple: Países como Andorra o el Principado de Mónaco ofrecen ecosistemas diseñados para proteger los patrimonios de rentas hiperaltas, eliminando casi por completo la progresión impositiva.
Mientras que en España el peaje por centralizar las operaciones financieras supera con creces el 45 % real total y añade la carga de un impuesto al patrimonio, Andorra limita el esfuerzo fiscal al 10 % de los ingresos y ofrece total libertad de movimiento de capitales sin gravar la riqueza estática.
En el extremo competitivo se sitúa Mónaco, cuyo código fiscal exime por completo del pago de impuestos sobre la renta a sus residentes individuales.
