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    La DGT sancionó más en 2020, proporcionalmente, pese a la reducción de movilidad

    La DGT sancionó más en 2020, proporcionalmente, pese a la reducción de movilidad
    Las sanciones del contexto pandémico dejan curiosas conclusiones @ondasderuido (Flickr) CC BY-SA
    Javier Costas
    Javier Costas7 min. lectura

    El año pasado se formularon 3,87 millones de denuncias por parte de la DGT, una reducción del 17,25% si comparamos con 2019, cuando hubo más de 4,68 millones. La reducción de la movilidad (-25%) no se correspondió con una caída comparable de las sanciones.

    Sabemos gracias a Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que acaba de publicar un informe sobre este asunto, cómo han cambiado las sanciones de tráfico en el contexto de casi nueve meses de restricciones a la movilidad de los ciudadanos durante el estado de alarma (el primero, con sus prórrogas, y el segundo flexibilizado).

    La sanción estrella -por llamarla de alguna forma- sigue siendo el exceso de velocidad, habiéndose formulado 2,43 millones de denuncias. Han aumentado las sanciones impuestas por radares móviles sin posterior parada del infractor un 14,4%, y llama la atención que las denuncias con posterior parada del infractor cayeron ¡un 44,6%!

    Las multas por radares fijos (la gran mayoría, 1,71 millones) cayeron más en línea con la movilidad, un 20,74% menos

    Traducido a román paladino, hubo más controles en los que simplemente había un radar móvil apostado en algún lugar, tirando «fotos» y denuncias, sin que hubiese agentes para explicar al infractor el motivo de la sanción ni su gravedad. Total, para qué vamos a preocuparnos por educar y explicar, con lo fácil que es multar y cobrar (incluso saltándose la ley a la hora de notificar las denuncias). Es por nuestra su seguridad.

    Prácticamente 2 denuncias de cada 3 fueron únicamente por exceder la velocidad permitida con un radar como testigo - Fotografía: Metro Centric (Flickr) CC BY

    Ahora bien, ha aumentado el número de conductores -porcentualmente, en total unos 60.000- que se han negado a identificar a quien realmente iba conduciendo cuando se produjo la sanción, un 27,6% más. Eso significa que hubo 13.000 casos adicionales en los que no importó pagar el doble o el triple de la sanción para así evitar pérdidas de puntos del carné de conducir.

    En el segundo puesto la sanción más habitual es circular sin haber pasado la ITV o teniendo esta desfavorable, a pesar de las prórrogas que se dieron después del primer estado de alarma para que diese tiempo a realizar todas las inspecciones. Fueron denunciados 434.479 conductores por este hecho.

    En el tercer puesto encontramos prácticamente un empate entre los que conducían manipulando el teléfono móvil con las manos (96.181), con el carné retirado por pérdida de todos los puntos otros 94.457 -o sin haberlo obtenido nunca- (además, es un delito), o ¡no utilizar el cinturón de seguridad! con 94.417 denuncias.

    El año en el que menos cosas hubo que celebrar, menos festejos y menor ocio en general (sobre todo el nocturno) influyó de forma decisiva, casi la mitad de denuncias por haber bebido alcohol o haber consumido drogas

    Afortunadamente, hay conductas que han retrocedido mucho respecto a 2019, cayeron las denuncias por conducir con niveles de alcohol prohibidos un 55,4%, y por tener presencia de drogas en el organismo un 48,9%. Explicación simple, el ocio nocturno ha tenido un año nefasto, había menos motivos para conducir con las facultades alteradas, y se han cancelado celebraciones y festejos de todo tipo.

    También llama la atención que hayan aumentado las denuncias por conducción negligente un 2,6%, tal vez por una mayor sensación de impunidad al haber menos tráfico, pero más llamativo es que las denuncias por conducir motocicletas sin casco hayan aumentado un 17%. Que a estas alturas no quede claro la utilidad del cinturón de seguridad y el casco, es para hacerlo mirar.

    Respecto al sector de los transportistas, han caído un 40% las multas por exceder los tiempos de conducción y descanso. Nuevamente la pandemia puede explicar este dato, el transporte era una actividad esencial y los camioneros han podido disfrutar las carreteras más y mejor. Obviamente, la caída brutal de la actividad de autobuses -por el batacazo del turismo, especialmente- también explica ese desplome, así como la menor actividad económica.

    La explosión del uso de la bicicleta a partir del primer confinamiento ha llevado a un aumento alarmante de denuncias por no cumplir los ciclistas con las normas de tráfico, un 66,5% más

    AEA nos cuenta también que las infracciones cayeron en todas las autonomías salvo en dos: Aragón (+25,6%) y Castilla y León (+23,5%), y la región donde más se ha sancionado fue en Andalucía, 858.361 denuncias sobre 3,87 millones. Siendo Andalucía la autonomía más poblada, se entiende fácilmente la proporción, no porque los andaluces conduzcan peor que en otras regiones. Donde menos se sancionó, Ceuta y Melilla, obviamente por población.

    Por extensión de la red de carreteras, Madrid se llevó la palma con 143 denuncias por kilómetro, y en el polo opuesto Castilla y León y Extremadura, con 11 denuncias por kilómetro. Donde más sancionó en relación al parque vehicular fue en La Rioja, 0,21 denuncias por vehículo, y donde menos en Ceuta y Melilla.

    Por último, la AEA destacó que aumentaron por encima de la media las infracciones cometidas por peatones (+15,5%) y especialmente por los ciclistas (+66,5%). Esto último también se explica por el contexto pandémico, después del confinamiento duro este deporte vivió una explosión en usuarios y salidas, y por lo que se ve, muchos ciclistas deberían repasar las normas de tráfico -por su propio bienestar-, dada su condición de usuarios de la vía vulnerables.

    Fuente: Automovilistas Europeos Asociados (AEA)